Los centrales de México, ambos de Sonora, se conocieron con 10 años y han forjado una amistad que les ha acompañado durante toda su carrera.
Los futbolistas crecen, van haciendo amistades y conociendo a personas de todas partes. Cuando llegan a un club nuevo miran alrededor y se preguntan quiénes serán esos compañeros nuevos, qué aventuras vivirán juntos y si se convertirán en amigos para siempre o pasarán por sus vidas sin dejar más huellas. En un vestuario es importante buscar referentes, otros futbolistas con los que la conexión sea un poco más fuerte, porque eso simplifica bastante la vida de cualquier persona. Muchos quedan por el camino, pero hay algunos casos que se conocen desde niños y terminan siendo pareja de baile en una Copa Mundial de la FIFA.
Es el caso de Johan Vásquez y César Montes, que llevan coincidiendo en vestuarios desde su más tierna infancia y hoy lideran la zaga de México. Su conexión fue sencilla porque venían de la misma región, y en esos momentos en los que todo es incertidumbre el paisanaje es una ventaja. “Yo creo que tenía unos diez u once años cuando lo vi. Nos conocimos en Pachuca y allí nos dimos cuenta de que éramos paisanos, de la misma región y del mismo estado”, explica Vázquez en una entrevista con FIFA.
Esos dos niños, de manera improbable porque siempre lo es llegar a la élite, fueron subiendo escalones en la escalera del fútbol hasta apropiarse del centro de la defensa de la selección de México. “Nos volvimos a ver cuando estuvimos en Cimarrones, y después en Rayados coincidimos de nuevo y ahora en la selección”, recuenta Vásquez.
Eso tiene un efecto real en el día a día: “Al ser del mismo, al ser paisa, te cobijas más. Porque muchas veces me tocó a mí llegar y no conocer a todos los chicos. Te vas más o menos juntando con el que es cerca de tu casa y así. Cuando recién llegué me dio cobijo y me enseñó muchas cosas. Creo que ahora es una cosa muy natural, tenemos una amistad desde hace muchos años y nos conocemos bastante”, explica el central del tri.
Los juegos y la Copa Mundial
En el camino que han recorrido ambos hay una efeméride particularmente feliz, que es la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Tokio. Allí estaban los dos centrales de Sonora, y también una buena parte del esqueleto que ha llevado al éxito a la selección en este mundial. “No te digo que seamos la base, pero sí somos bastantes de los que competimos ahí. Hemos formado una familia en la selección, que ya llevamos ciertos años conociéndonos, jugando juntos. Es la clave, en los olímpicos hicimos un bronce histórico. Es una de mis competencias mejores por muchas razones, y además pude cumplir mi sueño de ir a Italia”, reflexiona el defensa mexicano.
Todo esto mezclado en la coctelera ha terminado resultando en una defensa temible. México tiene muchos datos de los que presumir en esta Copa Mundial, pero quizá el más llamativo sea que transcurridos cuatro encuentros todavía está por encajar un gol.
“Es una cosa muy bonita en lo personal, dar seguridad al equipo, que el equipo confíe en ti también. Tratamos de hacer nuestro trabajo, pero no porque no recibas gol significa que todo está bien defensivamente. A veces no podemos confundir con eso, ha habido ocasiones que nos ha salvado un compañero, o el portero, u otro compañero y el crédito se lo lleva todo la defensa, pero es un poco de todos. Todos somos conscientes de los momentos, nos conocemos desde hace tiempo y sabemos nuestros límites. Creo que eso es lo que nos hace ser una gran defensa”, remarca.
Los éxitos de Johan Vásquez se parecen a los de César Montes, porque la vida les ha juntado tantas veces que cuando comparten la línea de defensa de México les vale con poco para entenderse. Solo hay que ver un partido del tri para notarlo. (Vía FIFA).


