Franja Sur / RENÉ ALBERTO LÓPEZ
El Plan B, contra privilegios
Este martes (ayer) el Senado de la República recibió el Plan B de la reforma electoral, propuesto por la presidenta Claudia Sheinbaum a fin de que en esa instancia se discuta y vote el documento.
La iniciativa es muy clara, precisa. Las propuestas van en el sentido de ahorrar recursos públicos, gastos en los que se desperdicia dinero para mantener en esos puestos a políticos designados por dirigentes como cuotas partidistas, que se han convertido en agencias de colocaciones. Además de otras erogaciones insustanciales.
Durante la reciente votación en la que fue rechazada la reforma electoral de la presidenta Sheinbaum, se pudo observar la voracidad de las cúpulas partidistas, sobre todo, porque con aquella iniciativa se les iba el poder de manejar a su antojo las listas plurinominales en las elecciones.
Bajo el frágil y mezquino argumento baladí de “luchar por la democracia”, pelearon hasta con los dientes los privilegios de cada proceso electoral, esto es, colocarse en los primeros lugares de las listas plurinominales para llegar a las cámaras federales y locales sin hacer campañas, sin pasar las pruebas de las urnas. (Este punto fue la manzana de la discordia) Los más obstinados fueron, precisamente, políticos que los mexicanos llaman “legisladores parásitos”.
Hoy los partidos en México con riegos de no alcanzar la votación mínima son el PRI, así como los afamados partidos satélite: PVEM y PT. No obstante, conocen el camino para sobrevivir, y, se perfilan a colgarse de nuevo al partido Morena, pues se encaminan a votar el Plan B, para continuar pegados al presupuesto.
La estrategia tomada por verdes y rojos pareciera, vista a la ligera, “inteligente”, al haber conseguido, con el rechazo de la reforma, mantener el poder de manejar las listas de plurinominales, y, no obstante, seguir en amoríos políticos con Morena. Pero los ciudadanos anotan y votan. Al tiempo.
Bien. Durante las discusiones de la reforma electoral se ha observado en las cúpulas partidistas opositora una narrativa como si aún estuvieran en el gobierno federal el PAN o el PRI. No acaban de entender que en el México actual se está viviendo un proceso, se está consolidando un nuevo régimen político. Se está dando una trasformación, por eso los opositores de centro y derecha, lo mismo que sus simpatizantes se escandalizan. Reaccionan como si se fuera a acabarse el país con las nuevas decisiones políticas en el país.
Lo que pasa es que ahora el modelo de nación, en el fondo, lo están diseñando mexicanos con otro tipo de pensamientos. Son en su mayoría políticos que no fueron formados ni en el panismo ni en el priísmo, pero muchos en México aún no lo captan. Ya habrá tiempo para que lo asimilen.
Pero ni nos convertiremos en Cuba ni en Venezuela, México es México, y se pinta solo. Quienes piensan que se camina hacia a una “dictadura”, la verdad, la verdad, es una postura trasnochada. Se quedaron en los años del diazordacismo.
Así las cosas, el Plan B, se perfila a alcanzar su aprobación, con el voto de Morena, PT, PVEM, y otros que se cumulen. Y es que la iniciativa es inmejorable: Plantea reducir el número de regidores en los ayuntamientos (en Tabasco ya nos adelantamos en este aspecto), y que no devenguen sueldos excesivos. Establecer un tope presupuestal en los Congresos de los estados. Y en los órganos electorales reducir privilegios a consejeros y magistrados como gastos médicos, y bonos, entre otras medidas. Ahí se las dejo.


