El dolor de vivir fuera del presupuesto
René Alberto López
La frase fue acuñada por César Garizurieta, conocido como “El Tlacuache”, en los tiempos del presidente Miguel Alemán, de quien era muy amigo: “vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”.
El recordatorio viene a colación en estos tiempos de cambios profundos en Tabasco, donde están saltando de dolor ex gobernadores y políticos del rancio PRI, sí, los que disfrutaron del presupuesto en los gobiernos de Manuel Gurría, Roberto Madrazo Pintado y Manuel Andrade, principalmente.
Fueron tiempos de jauja, la abundancia era infinita y los gobernantes y sus aplaudidores derrochaban a manos llenas, en esos años no había transparencia del presupuesto público. Ahí se llenaron las bolsas los gobernadores, y algunos funcionarios deshonestos, además de la caravana de amanuenses.
Figuraron entre ellos personajes del staff de prensa del gobierno de Roberto Madrazo que, por cierto, colgaron la pluma para convertirse en “trabajadores” en tareas bajunas del gobierno en turno, pues optaron por revolcarse en la inmundicia al realizar tareas subterráneas, esto es, volverse a los más ruin de la comunicación como es hacer trabajo sucio, tramposo, conocido en el argot periodístico como “trabajo de cañería”. Esa es la cruz que los perseguirá por los siglos de los siglos.
Por supuesto, extrañan esos años de gloria en los que se llevaron el dinero por carretadas sin que ningún ente del gobierno estatal o federal los vigilara o les pidiera cuentas. Fueron, pues, años de rapiña del erario.
Hoy ninguno de esos funcionarios ni achichincles que, entonces todo lo veían bien, que nunca alzaron la voz en los gobiernos del PRI, aguantarían una caratula fiscal. Son riquezas ¿inexplicables?
“Vivir fuera del presupuesto, es vivir en el error”, reza la afamada frase. El error de esa clase política de finales del siglo pasado y principio de este, fue creer que el gobierno de Tabasco era de su propiedad.
Viajaban a costa del presupuesto público, mandaban a sus hijos a estudiar al extranjero, lucían ropa de marcas, camionetas de lujo del año. Desviaban material de construcción del gobierno para ser usados en sus propiedades, los periodistas afines de esos tiempos solo firmaban en los restaurantes de postín con cargo al erario, en fin, un total desgarriate.
Por supuesto tal desorden ya no existe, hoy en día en el gobierno de Tabasco todo debe transparentarse, ya nada es a la mano, por eso algunos servidores han tenido que salir de la administración. Los funcionarios de hoy todos, absolutamente todos tuvieron que transparentar sus propiedades, sin ocultar nada, lo que no hacían los gobiernos del pasado.
En aquellos tiempos se puso de modo entre la clase gobernante, en suelo tabasqueño, usar los famosos prestanombres para hacerse de manera oscura de propiedades. Hay muchas historias que son populares en tierras chocas: Por ejemplo, de Manuel Andrade una vez dieron a conocer en un noticiero de radio que uno de sus socios le birló un restaurante. Así también se conocen historias de algunos alcaldes tabasqueños que sus prestanombres los dejaron chiflando en la loma.
Entonces el pueblo tabasqueño terminó por darle las espaldas a esa clase podrida del PRI, apoyando la lucha de López Obrador, cuyo movimiento finalmente los expulsó del poder en Tabasco.
Ahora patalean en las redes sociales y medios de comunicación, creen, pobres ingenuos, que a través de periodicazos engaña bobos, van a socavar al gobierno de Javier May, no sobra decir, que su administración está sustentada con más de 800 mil votos. Representa un gobierno legítimo ganado en las urnas, amén de las obras pública que ha realizado este gobierno en solo un año.
De modo, pues, que Madrazo y Andrade, lo mismo la caterva de lastres que se beneficiaron en esos gobiernos del rancio PRI, ilusos, sueñan con una debacle de la actual administración a través de la guerra mediática, pero están chocando con hormigón y, se van a quedar esperando. Ahí se las dejo.


