Redacción| El Papiro
Salvador González Rodríguez pidió al Gobierno del Estado una investigación a fondo por la muerte de su hija Ximena, quien presuntamente sufría bullying. Señaló que en la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades existen casos de acoso y falta de protocolos eficaces.
Villahermosa, Tabasco.— Acompañado de familiares y personas solidarias, Salvador González Rodríguez alzó la voz para exigir que se investigue con transparencia y sin encubrimientos el caso de su hija Ximena, joven universitaria que presuntamente enfrentaba situaciones de bullying dentro de su centro de estudios.
El padre solicitó públicamente el respaldo del gobernador del estado para que las autoridades competentes actúen con responsabilidad y se determinen posibles omisiones o responsabilidades en torno a los hechos.
Recordó que días antes de la tragedia, la joven le expresó su inconformidad con el ambiente que vivía en la universidad. Incluso, pidió cambiar de turno como alternativa para alejarse de la situación que la afectaba emocionalmente.
“Cuando un hijo dice que ya no quiere ir a la escuela, hay que poner atención”, subrayó al compartir que su hija había redactado una carta solicitando el cambio, pero le informaron que el trámite no podía realizarse de inmediato.
Tras el suceso, González Rodríguez afirmó que estudiantes y docentes le han hecho llegar testimonios donde señalan la existencia de presuntos casos de acoso escolar, acoso sexual y consumo de sustancias dentro de la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades (DACSYH) de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco.
De acuerdo con lo expresado por el padre, quienes se acercaron a él sostienen que no existen mecanismos eficaces para denunciar ni protocolos claros que garanticen la protección de los alumnos, lo que, dijo, debe revisarse a fondo.
Finalmente, hizo un llamado a las autoridades educativas y estatales para que se esclarezca el caso, se sancione a quien resulte responsable y se implementen acciones firmes que aseguren espacios universitarios libres de violencia. “No quiero que otra familia pase por esto”, concluyó.

