Franja Sur   

RENÉ LBERTO LÓPEZ

24 días, unidos por una pasión

El próximo domingo 19 de julio diremos adiós a la Copa del mundo, la tercera disputada en México, aunque ciertamente solo se jugaron en suelo azteca 13 partidos de los 104 programados para la justa deportiva de 2026, pero no hay que olvidar que el histórico estadio Azteca (me niego llamarle estadio Ciudad de México) albergó por tercera ocasión la inauguración de un mundial que, sitúa a México como la única nación en tener ese honor en el planeta.

 Vale destacar que en esta Copa del Mundo, en la que también por primera vez participan 48 selecciones del mismo número de países, fue en México donde verdaderamente se vivió con pasión la fiesta mundialista, pues los reportes que llegaron y llegan de Estados Unidos y Canadá, el mundial se ha vivido de una manera fría, apática, quizá porque en esos países del norte de América, son otros deportes los que atraen más atención de aficionados.

Sin embargo, los estadios en los que se disputan el resto de los partidos, incluida la final que se jugará en la Ciudad de Nueva York, es debido a la asistencia de la fanaticada de países netamente futboleros como Argentina, Francia, México, Inglaterra, Brasil. Uruguay, Colombia, entre otros no pocos, cuyos connacionales radican en Estados Unidos, y otro tanto que viajaron exclusivamente a disfrutar de la fiesta futbolera más grande del orbe.

Pero lo que quiero destacar en esta entrega es la pasión con la que la gente de nuestro país ha disfrutado este mundial. Y es que me ha tocado vivir a través de los medios de comunicación los tres mundiales que se han celebrado en México: 1970, cuando se coronó Brasil con Peló en el Estadio Azteca. 1986, el del argentino Diego Maradona y la llamada “Mano de Dios” que también alzó la copa y celebró sobre el engramado de la cancha considerada ya “monumento del futbol mundial”.

En los dos anteriores hubo celebración en el estadio y en el Ángel de la Independencia. Mexicanos de viejo cuño recordarán aquel 1986, la campaña de la cervecera Carta Blanca con Mar Castro, la llamada “La Chiquitibum”. Bien. Aunque en ambas copas mundiales del siglo pasado los juegos se celebraros totalmente en distintas sedes de México: Ciudad de México, Guadalajara, Puebla, Monterrey, Toluca, Querétaro, la fiesta de la gente en las calles y en estadio nunca, nunca se compararán a las celebraciones que acabamos de ver en este mundial en los llamados “Fan Fest”, con sede en la capital del país, en Monterrey, Guadalajara y el Zócalo de la Ciudad de México, principalmente.

Fue algo inolvidable, que se recordará por siempre, incluso ya se habla en distintas partes del mundo sobre la afición mexicana que logró conquistar el corazón de aficionados de varias partes del planeta, que los hicieron bailar, mezclados con la afición mexicana, músicas como “La Chona”, “No rompas más” y “Payaso de Rodeo”.

Mas lo sobresaliente del mundial 2026 en México, aunque muchos digan que “es solo futbol”, no podemos pasar por alto el impacto social que significó y que nos dejó este evento: Y es que durante 24 días los mexicanos hicimos un paréntesis en los problemas, dejamos de un lado las divisiones, los revanchismo, los odios, las envidias por temas políticos; pugnas deportivas locales, y, se vio un México unido por la pasión del futbol. Un México fuerte, alegre, diferente al que normalmente se vive en el día a día. Con eso me quedo. Ahí se las dejo.

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