(LUNES DE RECALENTADO): EL TEXTO QUE APARECE A CONTINUACIÓN, SE PUBLICÓ ORIGINALMENTE EN LA EDICIÓN IMPRESA NUMERO 11 DEL PERIÓDICO PAPIRO, EN AGOSTO DE 2008. COMO PARTE DE LA SECCIÓN: DILE AL TIEMPO QUE VUELVA  

TEXTO: RAÚL TORRES LÓPEZ

Corría el año de 1952 cuando los pobladores de la cabecera municipal de Cárdenas comenzaron a ver la luz. Es decir, empezaron a cambiar los candiles y el quinqué por pequeños focos de 20, 40 o 100 watts. 

Y es que la primera planta para generar luz eléctrica en esta localidad comenzó a funcionar en 1952, y la cierran en el año de 1961, cuando entró en operación la Presa de Malpaso.

Contaba con un patronato donde figuraban Loreto Pérez Ramírez, Esteban Amat Noverola, Lorenzo Cue, Francisco y Mario Trujillo,  César Casanova Torruco, César Aguilera, Querido Rosique Gamas y José María Estrada Torres. La finalidad del patronato era darle mantenimiento para que abasteciera de energía al pueblo de Cárdenas.

Luis Ojeda Montejo, quien trabajó en esa “planta de luz”, en plática con Papiro nos cuenta parte de la historia de esa máquina que significó un cambio para los pobladores de esta región de Tabasco. 

¿Cómo nace la idea de instalar esa planta de luz en Cárdenas?

“Cuando entré ahí ya estaba instalada la planta. Se hizo a base de cooperación de todos, de la gente que tenía un poquito más de solvencia económica, el presidente del patronato era Esteban Amat, y el secretario don Pompilo Estrada, ya fallecieron los dos.

“Era una plantita de 75 caballos y el generador era de 50 kilos watt y como no había transformadores ni nada de eso, entonces pues ya para la salida, ya venía o llegaba la luz muy débil, donde se veía bien era aquí en el centro. La luz llegaba hasta la esquina donde estaba el ADO. Había una tienda de abarrotes de Tomás Ortiz”. 

¿Se cobraba el servicio?

“Si, tenían tarifas, por ejemplo para foquito de 25 watts, de 40, de 60 o 100 costaba 8.50 pesos, esa era la paga mensual, yo cobraba la luz, a mí me daban los recibos; salíamos a cobrar a las puertas de las casas, el que no pagaba había veces que se ordenaba el corte”.

¿El patronato quienes lo integraban?

“El presidente de la planta de toda esa negociación era don Esteban Amat, el dueño del ingenio Santa Rita, que tenían dinerito en esa época, era una bella persona, muy tratable, de una cultura extraordinaria, entonces, pues, era que cualquier cosa o cuando se rompía la máquina y se paraba diez, quince días el alumbrado, ellos veían la manera de arreglarla, porque lo que se cotizaba del cobro de la luz, no daba para el mantenimiento porque eran refacciones caras, a veces se quemaban las camisas, se partían, en fin, se tenía otra vez que hacer cooperacha y aportaban don Esteban y la gente que podía, don César Aguilera a veces cooperaba porque se le daba la energía para el cine Insurgente”.

¿Entonces eran don Esteban, don Pompilo, don César Aguilera?

“Pues don César no era prácticamente activo, pero si a veces echaba la mano, cooperaba porque a él le interesaba por su cine. Antes no había esa tarifa cómo ahorita comercial y doméstica, o residencial, era general nada más, tú tenías tu changarrito, vendieras lo que vendieras ahí tú pagabas tu foco de 100 watts, 8.50 pesos tuvieras negocio o no. La luz estaba nada más seis horas diarias, de seis de la tarde a doce de la noche”.

¿Quiénes manejaron esa planta?

“Uno de los primeros lo llamábamos el maestro Beto, era bravísimo, estricto, se salió y lo relevó Tomasito Acosta, quien estuvo una temporadita, después entró Quico Quevedo Castro, pero entre todos esos, ahí estaba yo, era el que prácticamente estaba diestro en todo eso, y prácticamente era el que le daba capacitación a todos los nuevos y a mí nunca me quisieron dejar como maestro, pues, no sé, no confiaban en  mi, pero yo era el que atendía todo. Cuando salió don Quico mandaron a uno de Nueva Zelandia, Felipe Vinagre se llamaba, era una buena persona ese muchacho. Luego trajeron a una persona de Huimanguillo de apellido González. 

 

Al centro Jesús “Chucho” López Marín, uno de los maestros eléctricos que operaron la planta, acompañado en un convivio de Fernando Rivera Murillo, Luis Gaspar, Jesús “Chuy” Sandoval Miramon y Marcos Sosa Gómez. (Foto: Cortesía de la familia Torres López)    

Después entró el maestro Chucho López, ya con él no trabajé. Tenía de ayudante a Angel Torres “Chiribito”, ese lo ayudaba. Entonces cuando entró la termoeléctrica de Malpaso, pues prácticamente ya no siguió maniobrando la maquinita esa. Entonces la mandaron a Sánchez Magallanes y allá se fue Chucho López a operar la máquina. Pasó el tiempo y allá también llegó la electricidad, entonces esa máquina la agarró el famoso César Aguilera. Ahí fue la última vez que la vi, en el cine Insurgente,  porque ahí la agarraban de emergencia, cuando fallaba la luz; estaba buena todavía. Pero quién sabe a dónde acabaría, porque era una máquina Internacional, buenísima.

Entrevista a Luis Ojeda Montejo. (Foto: Raúl Torres López)

La primera “planta de luz” en Cárdenas. En la imagen aparece Isacc Rosique Maldonado. (Foto: Cortesía de la Fundación Zavaleta)  

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