(LUNES DE RECALENTADO): EL TEXTO QUE APARECE A CONTINUACIÓN, SE PUBLICÓ ORIGINALMENTE EN LA EDICIÓN IMPRESA NUMERO 14 DEL PERIÓDICO PAPIRO, EN OCTUBRE DE 2008. COMO PARTE DE LA SECCIÓN: DILE AL TIEMPO QUE VUELVA  

RENÉ ALBERTO LÓPEZ / RAÚL TORRES LÓPEZ

A unos cien metros de la plaza principal de la ciudad de Cárdenas se pueden recoger infinidad de historia sobre una de las calles más pintorescas y de tradición de este municipio de la región de La Chontalpa.

                        No hay cardenense de viejo cuño que no identifique con suma facilidad el lugar conocido como “calle de la bolsa”, cuya arteria en realidad lleva oficialmente el nombre del último emperador azteca: Cuauhtémoc.

                        Hoy en día aún no se sabe con exactitud como nació el popular nombre, pero existen al menos cuatro versiones sobre su origen.   

                        Una de ellas considera que a la “calle de la bolsa” la llaman así, porque era costumbre ver a un grupo de mujeres, las hermanas Morales de Dios, hijas de don Pepe Morales, salir cotidianamente al mandado del mercado, en fila, cargando cada una tremendas bolsas.

                        Otros le achacan el mote a don Juan, “El Yucateco”, dueño del desaparecido puesto de panuchos El Uxmal, que se ubicaba en una esquina del parque Hidalgo, donde se preparaban los panuchos más ricos del mundo. Dicen que la bautizó como “la bolsa”, porque la mayoría de los jóvenes de entonces, que vivían en esa zona, no trabajaban en nada y se la pasaban todo el día en la calle, eran unos “bolsones”, decía.

                        Una más cuenta que ese lugar era muy visitado, cuando caía la noche, por parejas de enamorados. Entonces los vecinos, molestos por las escenas a veces impropias de las parejas, le arrojaban “bolsas llenas de orín  o excremento” para que se marcharan del sitio.

                        También existe la especie que en esa calle vivió, en la casa de la señora María de Dios Méndez,  doña Nata Pulido, quien se sabía todos los chismes del pueblo: “que tal vecino había llegado borracho la noche anterior, que a la hija de fulanita se la había robado el novio, que don menganito no daba dinero para el sostén de su familia, que perenganito le debía al vecino y no le pagaba”. Se argumenta entonces que a la calle le decían que era “una bolsa de chisme”, porque los rumores se concentraban primero ahí, antes de salir a otros ámbitos de la población; y se le llamó desde entonces “la calle de la bolsa”.

                        Durante décadas en esa zona era tradicional ver la “bolitas” de la “chamacada” de vecinos y amigos que se reunían en las esquinas a toda hora de todos los días para planear alguna “pachanga”, algún partido de fútbol o béisbol, contar cuentos pícaros o simplemente para hacer bromas entre ellos.             

                        Allá por los años 70 la gente mayor, hombres y mujeres, todavía tenía la costumbre, por las tardes, de sacar sillas a las puertas de sus casas y platicar de todo durante largas horas, Ahí se desmenuzaban los chismes del momento, hasta que los mosquitos los obligaba a meterse a sus domicilios.

Recorrido por la bolsa

En la esquina de la calle Galeana y Cuauhtémoc, tenían su domicilio don Carmen Estrada y doña Chole, frente al sitio donde hoy se localizan las oficinas de Telmex. Ahí precisamente se considera el inicio de la calle de la bolsa, tramo que va hasta la calle Aquiles Calderón Marchena.

                        A continuación consignamos a otros personajes, además de los ya citados en la primera parte, quienes vivieron e hicieron historia en tan popular arteria. Algunos sólo aparecerán con sus motes, con el que fueron más conocidos que por sus propios nombres.

                        Gilberto de la Fuentes, “Rojillo”; Doña Chía y doña Gueyita, (ambas tenía una pequeña escuela en la sala y patio de su casa, donde muchos niños de ese barrio aprendieron las primeras letras en la cartilla de San Miguel Arcángel), también tenían su domicilio en la zona don Antonio Flores, Juan “Diablo” Priego, doña Lola Olán y don Antonio Jerónimo, “Siete Viernes”, Evaristo Martínez, Juan Gallina, Juan Chato, doña Chuncha, doña Chila, don Juan Vidal y sus hijos Mateo Vidal “El Bodoque”, Fernando Vidal “Pingüino” (dueños de la panadería que funcionó durante muchos años en la esquina de Cuauhtémoc y Tizoc, hoy Noé de la Flor), también la familia López: los hermanos Antonio López Marín (Toñica), Graciela López Marín, Manuela López Marín, Juana Camposeco, Mauro El Bigote”, doña Socorro Méndez, doña Ely Alpuín (con su tradicional academia de contabilidad de donde salieron graduadas muchas secretarias),  Mario Salaya Sosa y doña Margarita Aguilera, doña Antonia de Dios, don Pepe Morales (popular ganatero que salía a las cuatro de la madrugada camino al Rastro Municipal, con un candil, una reata al hombro y sus cuchillos al cinto) y doña María de Dios.

                        Ya cerca de la calle Xicoténcatl estaban los domicilios de Licho Peralta, (director del desaparecido semanario El Bejuco), don Juan El Zapatero; don Juan “El Yucateco” (dueño del puesto El Uxmal, donde se elaboraban los panucho más ricos del planeta), don Bartolito, Los Camonina, Miguel “El Yuca”, doña Juana Escudero; Teodosio Sánchez Arias “Tochón”, la maestra Charo Gil, don Flavio Morales, doña Celia, Techa, don Carlos Brito y sus hijos “Los Guao”, doña Licha Castillo y sus retoños “La Burra” y “La Fiera”, don Fidencio Brito y doña Aura Martínez, Arnulfo Rosique Maldonado y la maestra Ana María Ross, Chavo “La Mosca”, Arnulfo Lara, el maestro Carmen Sosa y la familia Sol.    

 

PIE DE FOTO: (14BOLSA).- En la fotografía aparecen, reunidos en la esquina de las calles Xiconténcatl y Cuauhtémoc, algunos de los “chamacos de la época”, entre otros, Teodosio Sánchez Arias, “Tochón” (qepd); Gustavo Sáenz, “El hueso” (qepd); Salomón Haddad Jiménez, “El Turco” y David Monroy López. Ese lugar es considerado el corazón de “la calle de la bolsa”

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