Falta todavía un buen tramo para las elecciones intermedias, pero el ambiente político electoral en Tabasco comienza a moverse y empiezan a aparecer los políticos que solo se presentan en proceso comiciales.

Desde hace un buen rato camina Gerardo Gaudiano, de MC; igual que Evaristo Hernández Cruz, quien ahora competirá enfundado en la camiseta del verde ecologista, y hace unos días reapareció Mario Llergo, quizá para decirle a Morena: “tómenme en cuenta”.

Toda persona que anda en política tiene derecho a aspirar, la Constitución es bien clara y señala los puntos sobre quienes pueden y quienes no. Así que es normal que hagan su aparición en escena, pero lo que deberían entender los que se dedican a la actividad pública es que para obtener votos hay que caminar la trilla, no basta con comidas. Del cielo no caen los votos.

Ahora bien, político del partido en el poder (Morena), saben bien a bien que su postulación, para tener éxito en la jornada electoral, contará con los que hayan hecho o dejado de hacer sus gobernantes en los municipios y a nivel estatal.

En ese panorama se pierden algunos opositores, quizá la mayoría. Se dejan arrastrar por la manipulación que se publica en redes sociales, donde pintan escenario catastrófico del gobierno estatal. Totalmente alejados de la realidad.  

El otro factor que terminará perjudicándolos son las encuestas “engaña bobos”. Ahora mismo. Cada mes aparece un estudio, supuestamente serio, que pone con números bajos al gobernador Javier May, cuando es un gobernador imparable, el que más gobierno de territorio realiza entre los de todo el país. Incluso hay funcionarios estatales que no le aguantan el ritmo, pues trae un estilo igual al de López Obrador.

Pero en Tabasco, el sector de los ingenuos se da vuelo replicando la encuesta de marras. Allá ellos si creen a los hacedores de los sondeos, por cierto, radican en las Ciudad de México. Qué “Dios los coja confesados”.

Así, mientras los opositores y seguidores en Tabasco le apuestan al escenario que les pinta la dichosa encuesta, los del partido en el gobierno se la llevan tranquilos, pues saben con exactitud que ellos cuentan con el demoledor “voto silencioso”. Sí, ese que no se cacarea en las redes sociales y que no necesita de encuestas “engaña bobos” para buscar manipular al electorado.

Sabe lo que traen en el morral, y no es cualquier cosa. Aquí, cabe recordar los escenarios que se pintaba el sector de los ilusos, meses antes de las elecciones federales del pasado 2024, siempre creyendo en las pichurrientas encuestas. Los soñadores festejaban ante de las elecciones que Morena perdería Morelos, Puebla, Veracruz, Ciudad de México y que Yucatán nadie se la quitaría al PAN. La realidad fue que Morena ganó todos esos estados, y por primera vez le arrebató Yucatán al panismo.  Hoy las encuestas tratan de nuevo de manipular, pero el fondo de la olla es que las empresas encuestadoras, como todo negocio, anda tras la plata y, por obvias razones, destaca en sus “estudios” a los gobernantes que son sus clientes.

Estoy, pues, en condiciones de decirles que en este rincón del país llamado Tabasco, el voto silencioso, el de allá abajo, de colonias, comunidades, ejidos, y clase media que produce y no tienen tiempos para perderlo en las redes, está más fuerte que nunca, y en 2027 la oposición y sus encuestas, otra vez se llevarán un gran chasco. Al tiempo.  

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