Franja Sur
El pueblo no olvida
RENÉ ALBERTO LÓPEZ

Lo ocurrido el 30 de septiembre pasado en el Hotel Marquis de la avenida Reforma de la Ciudad de México es una muestra palpable de la memoria del pueblo y de su rechazo a los gobiernos del PAN, que dieron continuidad a la “dictadura perfecta” del PRI, que sometió a los sectores más pobres durante 80 años.
Ese día el ex presidente Felipe Calderón Hinojosa tuvo que ingresar por la puerta de atrás al inmueble para participar en el denominado Foro América Libre, organización afín a la derecha conservadora y a la ultraderecha que quieren apoderarse del mundo. No es casual que con esa organización simpatice el mandatario de Estados Unidos, Donald Trump.
Mientras en el interior los grupos más reaccionarios del planeta afinaban aviesas estrategias, en el exterior más de 200 trabajadores del Sindicato Mexicano de Electricistas (SME), el mismo que sepultó el Gobierno de Calderón dejando sin trabajo a más de 44 mil familias, se encargaron de protestar y derribar las vallas para mostrar su repudio al ex presidente que auto llamó a su gobierno “el gobierno del empleo”, y, terminó golpeando a la clase trabajadora. La prensa nacional destacó que Felipe Calderón: “Llegó al salón como entonces: a salto de mata y por la puerta trasera del hotel”.
Y bien. Sin rodeos, hay que decirlo: en ese lugar se reunieron los llamados por la izquierda: “lame botas del imperio Yanqui”. Los gobernantes que están en contra de los más débiles, de los sectores marginados, los explotadores de la clase trabajadora. Baste señalar un solo botón: Mientras el PRI y el PAN gobernaron México, el salario mínimo en el país era un sueldo de hambre. En el gobierno de Vicente Fox, por citar un ejemplo, solo le aumentó 2.56 miserables pesos, sí, dos pesos. Entonces el salario mínimo era de 47 pesos.
Veamos ahora: en el primer sexenio de la izquierda, encabezado por el tabasqueño Andrés Manuel López Obrador, el salario mínimo tuvo un aumento de más del 100 por ciento, pues pasó de 88.36 pesos, que dejó el priísta Enrique Peña Nieto, a 248.93 pesos. Hoy en el gobierno de Claudia Sheinbaum lo aumentó a 315 pesos diarios, esto es. Unos 9 mil 500 mensuales.
Este solo ejemplo muestra lo que representan los gobiernos de derecha, del gran capital, con los gobiernos de izquierda, llamados gobiernos del pueblo.
Por eso, hoy los dueños del dinero en México, el tiburón empresarial, verbi gratia Ricardo Salinas Pliego, están enardecidos, contra la actual administración de México que vino a rescatar a los pobres, ya no a los banqueros, a los ricos de México, como hizo el presidente Ernesto Zedillo con el Fobaproa, una deuda de 1,16 billones, estimada a pagar por todos los mexicanos hasta el año 1957. Esa es la “gran herencia” que nos dejaron los gobiernos del PRI y del PAN.
Los mandatos de esa estirpe se dedicaron a enriquecer a sus socios y amigos, y a beneficiar al gran capital. Por eso, hoy truenan de coraje los dueños de grandes empresas, de hoteles, de cadenas hoteleras, de fábricas, etcétera, porque están obligados a pagar lo justo a sus trabajadores. Ya se le acabaron los años en que explotaban a sus empleados, mientras ellos se llenaban los bolsillos.
Es, pues, groso modo, lo que representan los gobiernos de derecha: la explotación del trabajador, el clasismo, el racismo, la discriminación. Se olvidaron del pueblo, y ahora se lamentan y protestan porque la administración federal está rescatando a los más pobres, con salarios y viviendas dignas, con programas sociales, por ejemplo.
Ben. El 30 de septiembre, los ex trabajadores del SME demostraron a México y al mundo que no olvidan las injusticias. Por eso realizaron la protesta frente al foro de los conservadores, y, el ataque a una estatua de Calderón.
Y es que la madrugada del 11 de octubre de 2009 el gobierno de Felipe Calderón tomó las instalaciones del SME, y dejó sin empleo a 44 mil trabajadores, y sin comida a sus familias, afectando además a 22 mil jubilados, con el pretexto de que era muy cara su operación. Pero el pueblo no olvida. Ahí se las dejo.

