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Director General: René Alberto López

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Entre tabasqueños te veas...

RENE ALBERTO LOPEZ

› Lacho el oso

Lacho El Oso, es un personaje de Cárdenas que siempre se había desempeñado como “mil usos”, pero finalmente logró colocarse en el ayuntamiento en un modesto trabajo. Los amigos que siempre le invitaban un refresco, café o cigarro, esperaron con ansias la primera quincena que cobraría el popular lugareño. Llegado el momento, cuando Lacho arribó al café La Primavera sus amigos le pidieron que les invitara un café; otro se atrevió a hacerle un préstamo, pero Lacho El Oso sin soltar su cigarro y cruzado de piernas les contestó: “Me quedé sin lana, es que pagué la luz”. A la quincena siguiente al llegar al punto de reunión, los comensales de siempre le volvieron pedir que les invitara un refresco. “Hay hermano, acabo de pagar la luz”, fue de nuevo la respuesta. En su tercera quincena sus amigos insistieron: “Ahora sí, vamos a cortar una flor de tu jardín Lachito, ¿nos vas a invitar los cafés? Pero su respuesta fue contundente: “Acabo de pagar la luz”. Molestos uno de los comensales le reprochó: “Coño, Lachito, si pagas luz cada quincena, vas a enriquecer a la Comisión Federal de Electricidad”.

› Llama a tu papá

Durante el trienio del alcalde Eduardo Estrada como presidente municipal, a principio de la década de los setenta, uno de los presidentes más jóvenes que ha tenido el municipio; y que en especial aparentaba menos edad de la que tenía, su amigo Carlos Marín le creó cierta anécdota, contando que en cierta ocasión tocaron a la puerta de la casa del edil. Eran otros tiempos y el presidente no contaba con biombos humanos de seguridad, y mucho menos con escolta de resguardo.

El propio Estrada iba a abrir la puerta, pero ante la insistencia de los toquidos, no alcanzó a ponerse su camisa que por causa del calor se había quitado, quedando en camiseta esport. Abrió la puerta y ante él estaba un hombre corpulento de sombrero con aspecto campesino, quien en actitud desesperada expresó:
--Por favor quiero hablar con el Señor Presidente,
A lo que el alcalde respondió –Diga usted ¿en qué puedo servirle?
Después de mirarlo, dijo ásperamente –Mira muchachito llama pronto a tu papá que no estoy para perder el tiempo.

› El buen taquito

Un domingo muy temprano, para tratar un asunto familiar, llegó a mi casa mi primo Antonio Javier López Camposeco acompañado de José Orbelín Pimienta López, también taxista y amigo de Cárdenas. Luego de platicar el caso que los trajo a Villahermosa, les dije que nos fuéramos a desayunar. Les propuse ir a la taquería el Lechoncito, para que probaran las tortas de lechón. Aceptaron y ya en el lugar Pimienta observó que en una lona anunciaban los tacos de salpicón de venado. “Se me antojaron los taquitos esos con su aguacatito”, comentó. “Pide uno para probarlos, y si te gustan pides más”, le sugerí. Le preguntó entonces al mesero de qué tamaño eran los tacos y éste le dijo que normales. “Tráeme dos de una vez”, ordenó. Cuando tuvo frente a sus ojos dos enormes tacos dijo: “¡esto es mucho!, creo que no me los voy a aguantar a comer”, y es que ya se había engullido una torta de lechón. Al darle las primeras mordidas al taco comentó emocionado que estaban riquísimos, y convidó a mi primo. Cuando se acercó el mesero le pregunté: “Oyes, ¿que cuestan estos taquitos?”. El mesero mostró cuatro dedos. “¡Cuatro pesos!”, exclamó Pimienta sorprendido. Pero el mesero lo sacó de su error. “No, cuarenta pesos”. Cuando escuchó el preció hasta escupió un pedazo de tortilla y exclamó. “a la madre, y me comí dos”.

› El penalti

En la década de los setenta, cuando jugábamos en el campeonísimo equipo Jhonny Club, después de un trepidante partido que terminó empatado, me tocó tirar un penalti contra el equipo del 57 Batallón del Parnaso. Daniel Méndez, el Zambo, recio defensa de nuestra oncena, para darme ánimo, gritó a mis espaldas, momentos antes de ejecutar el tiro desde los once pasos: “No lo puedes fallar, tíralo fuerte, raso y colocado”. Al escuchar tan exquisita exigencia, voltee a verlo y le contesté: “mejor tráete a Pelé”.

 
 
 

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