Directorio | E-mail
       
Director General: René Alberto López

Content on this page requires a newer version of Adobe Flash Player.

Get Adobe Flash player

 
 

Entre tabasqueños te veas...

RENE ALBERTO LOPEZ

› Cafetería El Murmullo

La cafetería El Murmullo fue un proyecto que nunca se concretó. La idea surgió durante una comida en la casa de Andrés Manuel López Obrador, donde don Nicolás Mollinedo tocó el tema en relación a poner una cafetería en Villahermosa, donde los clientes disfrutaran el café que él vendía en el municipio de Teapa. El entonces dirigente estatal del PRD, nos propuso a mí y a Laureano Naranjo, presentes en la plática de sobremesa, para que nos hiciéramos cargo del proyecto. Don Nicolás nos dijo que nos daría tres máquinas para preparar la aromática bebida y eso nos animó. Empezamos a difundir la idea entre algunos amigos y en unas semanas ya teníamos como socios del negocio al periodista Edy Díaz, al empresario Alberto Naranjo y a la política Lorena Bearregard, que incluso, ofreció las instalaciones para el café que estaría en la calle Sáenz de la capital tabasqueña. En las reuniones que sostuvimos propuse el nombre de El Murmullo (en recuerdo a uno que bautizó con ese nombre Heberto Castillo en la ciudad de Campeche, propiedad del inolvidable amigo y poeta Oscar Alberto Pérez García El Campechano). El caso es que cuando teníamos casi todo listo, los socios nos trasladamos a Teapa, y nos llevamos una camioneta, para traer las máquinas. Luego de convivir con don Nicolás fuimos a su negocio y en un momento dado le preguntamos por ellas. “Ah es cierto, ahora mismo se las entrego, aquí las tengo atrás”. Salió entonces con tres cafeteras, por poco caemos muertos, pues nosotros imaginábamos unos de esos equipos especiales para preparar cafés capuchinos, exprés. Pero el asunto no paró ahí, nos trajimos las tres cafeteritas. El proyecto verdaderamente tronó cuando Lorena Beaurregard propuso que la cafetería la inaugurara el entonces gobernador Roberto Madrazo. Laureano abrió desmesuradamente los ojos y pegó un tremendo grito que se escuchó hasta la Quinta Grijalva: “¡Nooooooo!”.

› Aprovechando el anuncio

Allá por la década de los 60 llegó a la cabecera municipal de Cárdenas un galeno, que instaló su consultorio en la calle Zaragoza, precisamente al lado de donde hoy se encuentra la popular taquería de Ventura Priego, ya fallecido. Aquel doctor mandó a pintar un letrero en la pared donde anunciaba los órganos que curaba. Médico especialista en: cabeza, corazón, hígado, riñón, ojo, oído, nariz. Pero con el tiempo cerró su consultorio. Por eso días abrió su taquería Ventura Priego, y al ver que aún estaba el letrero del doctor, sólo borró el nombre del médico y en su lugar puso: “Hay tacos”, y dejó lo demás del anuncio. Por lo que se leía: “Hay tacos de cabeza, corazón, hígado, riñón, ojo, oído, nariz, pues según cuentan los lugareños de viejo cuño, estos tacos vendía Ventura en sus inicios.

› Apa recetita

Cuentan que en una ocasión el cardenense y dirigente cacaotero don Esteban Elías andaba un poco mal de salud. Por esas fechas se encontró en Huimanguillo con su amigo el Güero Dagdug, quien al enterarse de las dolencias del líder gremial, supuso que podría ser diabetes, y le recomendó que tomara un te preparado con una especie de planta llamada lágrimas de San Pedro. “Es buenísimo Esteban, fíjate que lo tomó el finado Pedro, el finado Mario, el finado Adrián, el finado Juan…”.

› El flamante uniforme

Cuando a principio de los 90 el priísta Fernando Valenzuela Pernas ganó en una polémica elección la presidencia municipal de Cárdenas, entre quienes serían sus colaboradores tenía contemplado a Plinio Valenzuela, a quien le dijo que sería el director de Tránsito. Este ni tardo ni perezoso se mandó a diseñar un uniforme de gala: pantalón con franjas en los costados, quepi, guantes blancos y camisa con insignias y botones brillosos por todas partes. Pero las protestas del PRD tiraron el incipiente gobierno de Valenzuela, y Plinio tuvo que colgar su dichoso traje. En el mes de diciembre de 2011, luego de unos 20 años de aquel suceso, Plinio fue alertado de que Fernando Valenzuela podría ser candidato e incluso alcalde de Cárdenas. De inmediato fue a descolgar su uniforme. La desilusión lo embargó cuando al probárselo se percató que el pantalón ya le quedaba “salta charco” y al ponerse la camisa dio al clásico “botonazo”, por lo que lamentó: “coño, se tardó mucho Fernando”.

 
 
 

Edición 92
Ver otras ediciones:
› Edición 52
› Edición 53
› Edición 54
› Edición 56
› Edición 57
› Edición 58
› Edición 59
› Edición 60
› Edición 61
› Edición 62
› Edición 63
› Edición 64
› Edición 66
› Edición 67
› Edición 68
› Edición 69
› Edición 70
› Edición 71
› Edición 72
› Edición 73
› Edición 74
› Edición 75
› Edición 76
› Edición 77
› Edición 78
› Edición 79
› Edición 80
› Edición 81
› Edición 82
› Edición 83
› Edición 84
› Edición 85
› Edición 86
› Edición 87
› Edición 88
› Edición 89
› Edición 90
› Edición 91
› Edición 93
› Edición 94
› Edición 95
› Edición 96
› Edición 97
› Edición 98
› Edición 99
› Edición 100
› Edición 101
› Edición 102
› Edición 103
› Edición 104
› Edición 105
› Edición 106
› Edición 107
› Edición 108
› Edición 109

 
 

 
Papiro | Directorio
© 2012 Copyright Papiro