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Director General: René Alberto López

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Entre tabasqueños te veas...

RENE ALBERTO LOPEZ

› La misma gata

El profesor Paz tuvo que ausentarse unos días de la ciudad de Cárdenas debido a un viaje de trabajo. Acompañado de uno de sus trabajadores se pasó varios días en el Distrito Federal. Al tercer día ya estaba cansado de desayunar, comer y cenar huevo o pollo en distintas formas en el restaurante del hotel. Pero una tarde a la hora de la comida con fastidio le dijo a su acompañante que fueran a otro restaurante. Caminaron por varias calles y se metieron a una fonda sin fijarse que se trataba de una cocina especializada en comida tabasqueña. El profesor con su voz ronca y de mal humor pidió la carta porque deseaba comer algo diferente a lo que acostumbraba en su tierra. De pronto observó en el menú un platillo que ofrecían con el nombre de: “Quelonio a la clorofila”. Sin chistar ordenó que le sirvieran el dichoso platillo. Luego de 20 minutos un mesero le puso en la mesa un platón humeante de caliente, donde estaban con las patitas arribas y dentro de su caparazón dos pochitoques de regular tamaño. Cuando los vio el profesor Paz reclamó: “¡No me chingues!, estos son pochitoques en verde”. El mesero le respondió: “Pues sí, eso son los quelonios a la clorofila señor”.

› Esa ya la vimos

Después de trabajar intensamente en el ayuntamiento de Cárdenas, a fin de distraerse, cierta noche el entonces alcalde don Julián Montejo Velázquez y un grupo de colaboradores, decidieron ir al cine Insurgentes, cuyas instalaciones quedaban a unos pasos del palacio municipal. Pero apenas y habían entrado a la sala, cuando apareció en la pantalla la imagen del enorme león que los estudios Metro Goldwyn Mayer (MGM) presenta al comienzo de cada una de sus películas. Al ver al rugiente felino don Julián Montejo dio media vuelta y ordenó a sus funcionarios: “¡vámonos!, esa película ya la vimos”.

› No dio su brazo a torcer

El reportero Jorge Reyes Falcón es seguidor de hueso colorado del equipo de futbol Cruz Azul y por supuesto, odia con todo su ser a la escuadra del América. Cuando fungí como director general del periódico La Verdad del Sureste, los fines de semana, Reyes Falcón tenía a su cargo la página de deportes. Después de varias semanas me percaté que cuando perdían Las Águilas, Jorge disfrutaba sobre manera y se burlaba de otros compañeros americanistas. Un sábado por la noche llegó el cable de la agencia donde daban cuenta que el América había pasado sobre el Cruz Azul con una goleada de 4 a 0. A sabiendas que esto no le agradaría nadita a Jorge, lo llamé a la dirección y le informé que había llegado la información sobre el futbol y le pedí que cabeceara la nota, al tiempo que avisé al resto de los que esa noche estaban en la redacción. Cuando todos esperábamos que contra su dolor Jorge titulara “gana América al Cruz Azul” o algo por el estilo, con toda habilidad le dio vuelta al asunto y cabeceó así de simple: “Pierde el Cruz Azul”.

› Susto que se llevó don José

Don José Romero fue un estupendo short stop en los diferentes equipos donde jugó la pelota caliente, uno de los mejores, según aquellos cardeneses que lo vieron jugar beisbol. Pero finalmente la diabetes atacó su salud y perdió sus piernas, por lo que al paso del tiempo tuvo que auxiliarse de un par de prótesis. Aún así, atendía una tienda de abarrotes y licores de su propiedad, que estaba ubicada en la calle Josefa Ortiz de Domínguez. Cierto día la empleada comenzó a gritar desesperadamente: “¡Don José, se robaron las patas!”, “¡Don José, se robaron las patas!”. Al escuchar aquello el ex beisbolista se preocupó sobremanera y le dijo en tono molesto a su trabajadora: “¡Cómo permitiste que se robaran mis patas, mujer de Dios!”. Pero la afligida empleada le explicó que lo que se habían llevado del mostrador era un pomo de patitas curtidas. Tras la explicación de la empleada, don José respiró tranquilo: “¡Ah!, yo pensé que se habían llevado mis patas”, dijo, refiriéndose a sus prótesis.

 
 
 

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