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Director General: René Alberto López

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Entre tabasqueños te veas...

RENE ALBERTO LOPEZ

› Los duendes de la redacción

En la década de los ochenta el perredista Tomás Brito Lara, que luego fue alcalde de Cárdenas, colaboraba como articulista en el periódico El Semanario, dirigido por Luis Pampillón y José Frías Cerino, que circulaba cada lunes. Como sucede en todos los periódicos del mundo, a los correctores de El Semanario también se les escapaban algunos errores que, desde luego, eran publicados en el hebdomadario. De este modo, cierto lunes apareció el crédito de Tomás Brito Lara de la siguiente manera: “Tomás Brato Lara”. Tomás hizo la observación pertinente a los editores y el caso no pasó a más. En otra ocasión apareció: “Tomás Breto Lara”. Pero cuando de plano se molestó sobremanera el perredista fue cuando su artículo salió a la luz pública con el nombre de “Tomás Bruto Lara”.

› El trabajito

Don Aquiles Calderón Marchena, el viejo promotor de la radiodifusión en Tabasco, acostumbraba contratar a un electricista del municipio de Cárdenas que era conocido con el mote de Chaloca. Para todos los trabajos eléctricos que se requerían en la estación de radio era llamado el popular trabajador. Pero lo que no sabía don Aquiles era que Chaloca estaba inconforme con lo que le pagaba el empresario, pues consideraba que era muy poco. Por eso un día se prometió así mismo que la próxima vez que lo llamaran les iba a cobrar carísimo. No pasó mucho tiempo y don Aquiles requirió de los servicios de Chaloca, a quien sin más le dijo que necesitaba que le hiciera una chambita. Ya preparado el popular Chaloca, mientras se paraba en jara frente al radiodifusor, le aclaró: “si se lo hago don Aquiles, pero le va a costar 100 pesos el trabajo. “No hay problema Chaloca, mira te los pago de una vez”, le dijo el empresario al electricista, y tras darle los 100 pesos, señalando la torre de transmisión de unos 70 metros de altura, le explicó: “Mira, quiero que te subas y me cambies aquel foquito rojo que está en la punta de la torre”. A Chaloca por poco se le caen los pantalones al observar la torre altísima que tenía que subir, por lo que en tono derrotista exclamó: “Coño, don Aquiles, otra vez me chingó”.

› Mi tío Cheque

Esa tarde mi tío Cheque Torres había llegado pasado de copas a su casa, y cuando entró al hogar, mi tía Zoila le sirvió su comida caliente. Pero apenas le dio unas cucharadas al plato de comida, se dormitó en la mesa. Para ese entonces mi tía comenzó a platicar con algunas vecinas y sus hijas para recordar el reciente viaje que habían hecho con motivo de una peregrinación organizada por la iglesia católica de Cárdenas. Emocionadas comentaban que Celaya era muy bonito, que Guadalajara tenía lugares espectaculares, que Puebla no se quedaba atrás y que la Basílica de Guadalupe era preciosísima. Entre sueños mi tío Cheque alcanzó a escuchar la plática de las mujeres y dando un fuerte manotazo en la mesa, en tono molesto gritó: “Tan pendejas… yo conozco Las Choapas, coño…”.

› El preocupado

Allá por los años sesenta, al comerciante cardenense Rutilio Rosique Casanova, propietario de la tienda de artículos del hogar El 3 de Mayo, se le ocurrió la idea de ir a vender los famosos radios Majestic, que en esa época estaban de moda, entre los trabajadores que laboraban en la hidroeléctrica de Mal Paso, Chiapas. Para tal empresa habló con su amigo “Casita” (Miguel Pérez Rosique) a quien le propuso llevar a cabo el proyecto. Don Miguel se entusiasmo, y partió a tierras chiapanecas cargado de una treintena de radios. Allá iba arriba de un camión de pasajeros de la línea Dagdug, cuando de pronto en una curva el autobús se volcó. Cuando se enteró don Rutilio, ni tardo ni perezoso se trasladó al sitió del accidente. Entre el caos que prevalecía en el lugar, con maletas tiradas por todas partes y unos heridos que eran atendidos, dicen que llegó preguntando con voz desesperada: “Y…habla… y… habla…”. Una persona que lo identificó le respondió: “Bueno… la verdad don Miguel está un poco…”. Don Rutilio no lo dejó terminar y le aclaró: “Pregunto que si hablan mis radios...”.

 
 
 

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