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Director General: René Alberto López

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Entre tabasqueños te veas...

RENE ALBERTO LOPEZ

› Andan diciendo por ahí...

Durante la campaña de 1994, cuando se disputaban la gubernatura Roberto Madrazo y Andrés Manuel López Obrador, sucedió que en el parque principal de Teapa, los organizadores le cedieron el micrófono a una gente del pueblo que simpatizaba con el “Licenciado López Obrador”.

Aquel personaje estaba emocionadísimo hablando, y de un momento a otro, alzando la voz soltó:

“Nuestros enemigos andan diciendo que el licenciado López Obrador es un farsante, que es un traidor, que es un simulador, que es un ratero, que es un antidemocrático, que es un mentecato, pero quiero decirles que ellos, que ellos, son peores que el licenciado”.

Laureano Naranjo, conductor del acto político, por poco cae muerto cuando escuchó estas palabras del seguidor del licenciado.

› Tan bien que ibamos...

En una ocasión en el Mercado Público 27 de Febrero, del municipio de Cárdenas, siendo secretario general de los locatarios Abelardo Gallegos “La Peluda”, se estaban quemando cuatro puestos, cuyos propietarios eran José Torres Custodios, “El Grillo”; Zoila López Marín, Miguel Angel Sánchez y don Panchito Hurtado.

Los locatarios hacían esfuerzos para tratar, a cubetazas de agua, de sofocar el fuego que consumía con voracidad la mercancía. Cuando los socios que ayudaban en las tareas de apagar el incendio, estaban chorreando sudor por todos los costados, llegó muy campante y hasta chiflando Abelardo Gallegos, que desconocí lo que sucedía en el mercado.

Dicen que entró elegantemente vestido, con una guayabera blanca y oliendo a perfume. Al ver el fuego, preguntó a sus compañeros: “¿Y, ahora qué pasó?”. Le contestaron: ¡Mira Abelardo se están quemando los puestos¡”. El famoso secretario general de los locatarios se quedó viendo a las llamas, se enjarró y exclamó: “¡Tan bien que íbamos!”.

› Se los dije...

En el año 2000 el candidato a la gubernatura Raúl Ojeda Zubieta encabezó un mitin en la cabecera municipal de Nacajuca. En ese lugar el candidato del PRD a la alcaldía era Roberto Mendoza Flores.

Durante el evento político se anunció que varios priistas se habían pasado al PRD para apoyar la candidatura de Roberto Mendoza. Entonces se avisó por el micrófono que hablaría uno de estos ex priistas.

Un líder campesino de sombrero se paró frente al micrófono y comenzó a arengar en la plaza llena de perredistas:

“Dejamos el PRI porque abandonó los principios, porque dejó de defender al pueblo y por eso ahora estamos apoyando al candidato del PRD”. Y ya para terminar su discurso gritó a todo pulmón: “¡Qué viva Roberto Madrazo!”.

Se dejó venir entonces una rechifla de los asistentes al mitin, al mismo tiempo que en la bocina se escuchó la voz apenada del campesino, que dijo: “Se los dije, que me iba a equivocar”.

› Papel de cocoyol

Cuando don Julián Montejo Velázquez fue presidente municipal de Cárdenas, recibió en sus oficinas a un grupo de estudiantes del Colegio de Bachilleres Plantel número cinco, que le llevaban una solicitud para que los apoyara con equipos deportivos. Entre los estudiantes iba Marco Gómez Flores, uno que le decía Tumba Patos, entre otros.

Los estudiantes le leyeron el documento a don Julián, y mientras los escuchaba, cruzó sus dos manos sobre su cabeza. El texto aquel decía: “Señor presidente, necesitamos su apoyo para ir a competir en los juegos interbachilleres que se realizarán en el municipio de Cunduacán, y esperamos hacer un papel decoroso…”. Cuando don Julián escuchó esto último, llamó a gritos al secretario del ayuntamiento, que era Nelson Pérez García. “¡Nelson!, ¡Nelson!, ven acá inmediatamente y dale dinero a estos chamacos, que creo son científicos, porque van a hacer un papel con el cocoyol”.

› Zapata vive

En un concurso de oratoria que se realizó en la Casa de la Cultura de Cárdenas, allá por el al año de 1981, José Jorge Sánchez Rosales, entonces estudiante del Colegio de Bachilleres, se inscribió a dicho concurso. El día del evento lo pasaron a buscar a su casa dos amigos, entre ellos Marco Gómez Flores, con quienes había acordado gastarse los 500 pesos del premio, porque aseguraba que iba a ganar.

El propio José Jorge sugirió echarse una cervecita en El Mandioca, para agarrar calorcito. Pero no fueron una, sino cinco cervezas. Al filo de la cinco de la tarde inició el concurso de oratoria. Cuando tocó el turno de José Jorge, que participaría con el tema de Zapata, subió muy horondo y volteando hacia el público, señaló con una de sus manos y dijo: estimado miembros del presídium. Luego volteó hacia el presídium y exclamó. Público que me escucha.

Después guardo silenció, miró hacia el techo y con voz de trueno dijo: “Zapata”. Otra vez el silencio. El público expectante, y volvió con voz fuerte: “Zapata vive”. Otra vez unos segundos de silencio y se volvió a escuchar: “Zapata vive”. De nuevo el silencio, para después agachar la cabeza, y exclamar, ante el asombro de todos, principalmente de sus dos amigos: “Perdón, perdón, se me olvidó, se me olvidó”.

 
 
 

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