Concluye taller de violín en Centro Cultural Ágora


Villahermosa, Tab., 17 de agosto.- Del 13 al 17 de agosto, en el Centro Cultural Ágora el reconocido violinista Carlos Nicolás Egry Bulnes impartió el Taller de interpretación para violín y otros instrumentos de cuerda, dirigido a estudiantes de música, y en el penúltimo día ofreció un concierto.

El objetivo de la capacitación fue inculcar principios amplios y generales respecto a la forma de ejecutar un instrumento, la cual tiene que ser relajada y natural, lo que facilitará un sistema de reconocimiento de los movimientos que, si se memoriza, ayuda a progresar en la técnica de violín y en la expresión del contacto del arco, explicó.

Durante las actividades, compartió cápsulas informativas sobre la música, expuso comentarios sobre diversas composiciones e hizo énfasis en lo que es un músico profesional.

Egry Bulnes recomendó a los jóvenes estudiantes de música a tomar conciencia del valor de ejecutar un instrumento, en particular el violín. Destacó que si ellos realizan su papel de músico correctamente, obtendrán un sinnúmero de ventajas, sean o no profesionales.

Las culturas antiguas e indígenas consideraban a la música como una de las máximas disciplinas, pues da acceso a conocimientos, de ahí su importancia, aseguró el músico egresado del Conservatorio Real de Música de Bruselas, Bélgica, e indicó que los participantes en el taller mostraron buena aptitud y trabajaron bien. Varios tienen bastante talento y si aplican estos conocimientos de seguro llegarán lejos, añadió.

MAGISTRAL CONCIERTO

Cabe señalar que, la víspera de la clausura de la capacitación, Carlos Egry ofreció un concierto en el que presentó el programa Las joyas del violín, apoyado por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, que incluyó piezas que por diversas razones no se conocen tanto o casi no son ejecutadas.

En su presentación cautivó con un repertorio de melodías para violín solo, entre ellas: la tercera partita de Bach; los caprichos 11 y 19, de Niccolò Paganini; la primera sonata para violín Opus 31, de Paul Hindemith, compositor alemán de principios del siglo XX; y la tercera sonata para violín solo, de Eugène Ysaÿe, quien fue un virtuoso del violín, del romanticismo tardío.

Previo a algunas de sus ejecuciones, habló sobre algunos de los autores de las piezas, y contestó las preguntas que el público le hizo respecto a las melodías.