Reportajes

Agoniza cerro El Tortuguero

› “La problemática en esa región es debido a la presencia de empresas que se dedican a la explotación de material pétreo”, sostiene la Profepa.
› Habitantes de la zona temen por derrumbes y exigen a las autoridades rescatar ese “patrimonio histórico”.

A pesar de la inconformidad de pobladores, investigadores, ecologistas y autoridades municipales, el cerro El Tortuguero, ubicado en el municipio de Macuspana, sigue siendo devastado al menos por siete empresas, sin que nadie intervenga para frenar el ecocidio. (Foto: René Alberto López)

RENE ALBERTO LOPEZ

Desde la entrada al municipio de Macuspana se observa todavía majestuoso el cerro, mostrando a propios y extraños una enorme herida de 40 años en una de sus laderas, como solicitando auxilio a quienes lo observan. Es como una especie de “muerte anunciada”, porque todo mundo sabe que la histórica colina está siendo masacrada, pero nadie hace nada por auxiliarla.

Hace cuatro décadas comenzó la devastación del cerro El Tortuguero, con la presencia de la primera empresa explotadora de material pétreo que se asentó en el lugar. Desde entonces inició el desastre arqueológico y ecológico de la zona, ante la impotencia de pobladores y ambientalistas.

En la Enciclopedia de los Municipios de México se menciona que el sitio conocido como “El Tortuguero”, localizado en la localidad de Macuspana, “se han encontrado importantes vestigios de la cultura maya, desafortunadamente, la extracción de piedra caliza por compañías constructoras, ha devastado el sitio al punto de que plataformas y edificios que ahí habían han desaparecido por completo”.

Dentro de los datos históricos sobre el municipio serrano se agrega que “aunque no se pueda precisar si esas ruinas pertenecieron a la cultura maya zoque, el florecimiento del sitio debió darse durante el llamado período clásico y clásico tardío (siglos VI-IX)”.

A pesar de la inconformidad de pobladores, autoridades municipales, investigadores y ecologistas, continúa la explotación de material pétreo y la tala inmoderada en el cerro El Tortuguero, actividades que amenazan la extinción de este histórico lugar, al tiempo que decenas de familias de tres comunidades colindantes con esa altiplanicie, temen un derrumbe de rocas que sepulte sus viviendas a consecuencia de los constantes estallidos de dinamitas realizadas por al menos siete compañías comercializadoras que, algunas sin contar con los permisos de suelo, a la fecha explotan más de 200 hectáreas de laderas de esa montaña.

PIDEN SU RESCATE

En esta colina, considerada por lugareños como un “patrimonio histórico de Macuspana”, ubicada a orillas de la carretera Villahermosa-Escárcega, cerca de la entrada a la cabecera municipal, existió un centro ceremonial maya, cuyos vestigios “fueron destrozados por maquinaría pesada de las compañías explotadoras de piedra y arcilla”, aunque algunas piezas lograron ser salvadas por pobladores y llevadas al Museo de Antropología Carlos Pellicer Cámara de Villahermosa, aseguraron macuspanenses como Ignacio Torres González y Felipe Luna Pérez, quienes exigieron que el lugar sea rescatado por las autoridades.

Según vecinos de la región, desde hace años enfrentan un problema social, por el permanente peligro en que colocan a cientos de familias las exploraciones sin que las empresas dejen algún beneficio a la zona, así como otros de tipo ecológico por el deterioro a la fauna y flora, lo mismo que arqueológico al ser dañado un patrimonio histórico.

EL PROBLEMA, LAS EMPRESAS: PROFEPA

“La problemática que se presenta en esta región del cerro El Tortuguero es la presencia de empresas que se dedican a la explotación de material pétreo, en donde de alguna manera están impactando los recursos naturales como la flora y la fauna silvestre que emigra hacia otras áreas del estado de Tabasco o del vecino estado de Chiapas”, aseguró la delegación de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).

La dependencia federal, con sede en Villahermosa, abundó que ha sido el gobierno del estado de Tabasco, el que ha expedido autorizaciones en materia de impacto ambiental “sin contemplar programas serios o ambiciosos de rescate de los recursos naturales, lo que permite continuar con el avance del área degradada sin recuperación”.

Señaló que en esa zona empresas como Cementos Apasco han realizado programas de recuperación de la fauna silvestre a través de la reforestación, pero “los resultados no han sido los esperados.

Dijo que a fin de atender unas denuncias presentadas en materia de cambio de uso de suelo, así como dentro de los programas normales de la dependencia, el año pasado personal de la Profepa acudió a inspeccionar en tres ocasiones el área en donde las empresas explotan el material pétreo, “sin embargo, en el caso de la empresa Cementos Apasco, ésta cuenta con la autorización para explotar 20 hectáreas, aunque al parecer ya concluyó, y otras dos inspecciones fueron a bancos de material pétreo, que cuentan con su autorización en materia de impacto ambiental”.

De acuerdo con información en manos del ayuntamiento de esta localidad, el cerro El Tortuguero cuenta con una superficie de mil 500 hectáreas, de las cuales hasta el momento más de 200 están siendo explotadas por siete compañías, entre ellas Gravera Río Puxcatán, S. A. de C. V., Grupo Industrial Rubio, S. A. de C. V., Servicios de Ingeniería del Golfo S. A. de C. V., Banco de Material Pétreo DG2 México, S. A. de C. V., y Comercializadora y Agregados Marogu S. A. de C. V., entre otras.

EMPRESAS NO CUENTAN CON DICTAMEN AMBIENTAL

Al menos cinco de estas empresas “no cuentan con dictamen ambiental ni licencia de uso de suelo”, según informó la comuna. Otras de las irregularidades detectadas por las autoridades municipales es que “no cuentan con espacio de almacenamiento de residuos peligrosos, ni medidas básicas de seguridad” y por otra parte, “el sistema de almacenamiento de combustibles es deficiente y peligroso tanto para el entorno natural como para las poblaciones vecinas”.

Ignacio Torres González y su familia viven en la ranchería José María Pinos Suarez, la cual junto con las comunidades Guadalupe Victoria y Nicolás Bravo, colinda con el cerro. El poblador dijo a La Jornada que aunque ya están acostumbrados a vivir con las constates detonaciones de dinamitas que realizan las compañías las tardes de cada tercer día, no pueden dejar de sentir temor: “Constantemente tiembla y algunas viviendas están cuarteadas por las explotaciones, por eso existe el miedo de un nuevo desgajamiento y tememos por los niños”.

ALUD MATA A SIETE PERSONAS

Recordó que en esta zona, hace 10 años, en junio del año 2000, se registró una tragedia, donde siete personas perdieron la vida al desgajarse uno de los cerros debido a la explotación del material pétreo que llevan a cabo las empresas. La madrugada del 12 de octubre del año pasado, hubo otro desprendimiento de tierra que cayó cerca de las casas de cinco familias de la ranchería José María Pino Suárez.

Otilio Crisóstomo Hernández, delegado de la ranchería José María Pino Suárez, mencionó que hay preocupación entre los vecinos del lugar debido a que existe una fisura en la parte superior del cerro. Dijo que ya envió escritos a Protección Civil del gobierno del estado, así como a la delegación de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) a fin de que verifiquen si existen riesgos.

Consideró que si realizan un estudio profesional, sin privilegiar a las empresas graveras “como ha ocurrido en tiempos anteriores, se estaría previniendo a los habitantes de posibles desgracias, porque de continuar cavando, podrían provocar otro derrumbe, por eso, es que pido a las autoridades respectivas su presencia para que verifiquen, y si hay peligro, que las empresas sean reubicadas”.

En las laderas de los cerros es común el ruido de las máquinas triturando piedras. Del lugar donde se ubican las empresas explotadoras de material pétreo, en medio del polvo que levantan, se observa a decenas de camiones que salen cargados de rocas y arcilla. A orilla de un camino vecinal, un grupo de gentes les cobra 10 pesos a los choferes. Se trata de un comité conformado por personas de las comunidades, quienes a la semana reúnen más de siete mil pesos por concepto de ese pago de cuota.

COMUNIDADES NO TIENEN NI AGUA POTABLE

No obstante, lugareños de la ranchería José María Pino Suárez, que viven cerca de las faldas del cerro, acusaron que desde hace más de cuatro meses no cuentan con el servicio de agua potable. Aseguraron que tienen que abastecerse de un ojo de agua llamado “poza azul”, ubicada a tres kilómetros de este sitio

El secretario del ayuntamiento, Julio Gutiérrez Bocanegra, narró que en El Tortuguero existió un centro ceremonial maya, el cual fue destruido durante las excavaciones. No obstante, dijo que algunos vestigios fueron llevados por pobladores al poeta Carlos Pellicer Cámara, antes que éste falleciera, y hoy esos vestigios se encuentran en la capital del estado, el museo de Antropología Carlos Pellicer Cámara, actualmente en remodelación.

El comunicador de viejo cuño, Felipe Luna Pérez, vecino de Macuspana, explicó que nadie se ha preocupado por rescatar el cerro el Tortuguero, que es un monumento histórico de Macuspana, ya que en cuya superficie los entonces investigadores Carlos Pellicer Cámara y Límbano Blandín, descubrieron un centro ceremonial maya.

CRIMEN A LA ECOLOGIA

Además, dijo, “es un crimen a la ecología el que se está cometiendo ahí desde hace años”, porque las empresas han acabado con especies como el venado, tepezcuintle, ocelote, leopardos y monos, loros, chachalacas, así como con árboles de cedro, caoba, helechos y orquídeas.

En un estudio realizado por el investigador de la Universidad Nacional Autónoma de México, Alfonso Arellano, “supone que El Tortuguero fue fundado por habitantes de Chontalano, que procedían del sur y del este de las tierras altas guatemaltecas”, y que “su apogeo tiene lugar entre los siglos VII y VIII”.

En tanto, el Movimiento Ecologista de la Sierra de Tabasco, A. C. (Mestac), que también demanda el rescate de la zona, en voz de José Alfredo Sánchez García, aseguró que de ese cerro fueron extraídos cinco vestigios importantes prehispánicos “los cuales se encuentran registrados por el INAH”.