Reportajes

Sánchez Magallanes agoniza en el abandono

› Ciudadanos acusan al alcalde de Cárdenas, Salvador Aquino, de no atender los reclamos de los habitantes de esta población, sumida en una severa crisis económica y social


El desplome de la producción de ostión, la falta de empleo temporal para pescadores, desatención en la obra pública y en la infraestructura turística, además de cinturones de miseria, mercado público en ruinas y desempleo, sepultan al otrora Ensueño del Trópico

ERACLIO MÉNDEZ BURGOS / RAÚL TORRES LÓPEZ

Sánchez Magallanes es un pueblo prácticamente muerto. En términos extremo, es palpar el olvido, la pobreza y la marginación urbana, que padecen los tabasqueños allí radicados. Su situación contraste con la belleza del paisaje del mar: sus barras y sus playas.

Es desgarrador. No es necesario leer la novela de García Márquez: Macondo, para describir lo que allí se vive, donde todos dependen en su mayor parte de su riqueza más preciada: el ostión, donde su producción en voz de ostioneros y técnicos pecuarios, está en franca decadencia y su economía está en la miseria. Y, ante la falta de empleos temporales se les hace difícil sobrevivir.

Los habitantes enfrentan la desatención de sus autoridades, en primera instancia del ayuntamiento de Cárdenas. Su mercado público prácticamente en el abandono, ya no le llaman “Coronel Rafael Genestas”, tabasqueño, revolucionario floresmagonista, miembro del partido liberal mexicano hecho preso en el DF en el año de 1907.

A la obra hecha en el trienio de 1974-1976, los pobladores le llaman “El mercado de las palomas”, que está solitario. En ruinas. Es un sitio donde solo existen tres puestos públicos; uno de venta de pollos, el otro de ropa y uno más de empanadas. Su interior luce en total abandono; en sus techos solo existen toda una serie de nidos de palomas, donde sólo se escucha el gorjeo del ave.

Casi al mediodía, en su entrada a la calle Gregorio Méndez, donde se establecen en esta villa principal, los escasos vendedores de comunidades aledañas, como “ Benito Juárez” y “Cinco Presidentes”, ofertan totopostes de frijol y shis de chicharrón y de coco.

Joven de casi apenas 28 años con sus productos en bolsas de plásticos en sus dos manos, describe lo indigno de la situación. Se llama Octavio Reyes Martínez quien, junto a un grupo de personas en su mayoría mujeres cerca del único puesto de refrescos abierto a la población denuncia:

“Yo vengo de la ranchería de “Cinco Presidentes”, allá esta olvidadísimo, ¿por qué crees que estoy aquí? No hay ninguna clase de apoyo a la comunidad. Mira lo que más urge es hacer un puente, que hoy está destruido, para cruzar a villa La Venta. —otra ciudad olvidada— Tenemos que dar la vuelta por villa Benito Juárez para llegar hasta aquí”.

“No es posible que tengamos que ir al poblado Jojochal que queda casi a 20 kilómetros, por un médico, cuando en nuestro poblado “El Yucateco” --así se le denomina a la población de Cinco Presidentes--, no lo hay. No es posible que Jojochal tenga médico siendo un poblado más chico que el de nosotros que está más grande. No hay un doctor fijo.”

Agrega, que en su comunidad falta alumbrado público, por ausencia de lámparas, porque nos dicen siempre en el ayuntamiento de Cárdenas: “que no hay presupuesto. Los servicios médicos son deficientes. Quisiéramos un doctor de planta. Hay un centro de salud, donde sólo un médico llega una vez cada ocho días”.

La que atiende el estanquillo Rosa María Trinidad Almeyda, expresa en la plática, “a nosotros aquí en Sánchez Magallanes, nos da vergüenza que le gente venga y pregunte porque está así el mercado. En ruinas, sus puestos interiores en el abandono. Donde sólo las palomas viven. Rosa agita sus manos, señala, denuncia, de esto es culpable Salvador Aquino Almeyda y su administración por no tener la sensibilidad de atender este mercado, el único por cierto que tenemos en esta villa y nosotros que lo apoyamos, mira como nos paga…”.

María del Carmen Ramos interviene: “El Centro de Salud de Sánchez Magallanes, está peor, no hay medicinas. Hay maltrato — atención de calidad y de calidez—, te dan la receta, ¿pero que haces con ella si no hay medicinas?, estamos en el abandono, ¡tenemos que ir hasta Cárdenas por lo necesario! Qué necesidad tenemos de gastar lo poco que obtenemos...”

Fuera del pequeño centro de abasto desolado, está ubicado “La Unión de Ganaderos”, único puesto de venta de carne. Su dueño es Jesús Ramón Córdova, quien lo atiende; quiere expresar su sentir: “el problema del mercado es que su entrada de acceso por la parte de atrás lo cerró una señora, y nadie ha podido con esta situación irregular, se ha hecho llegar al alcalde Salvador Aquino una petición ciudadana para que intervenga, pero no ha hecho absolutamente nada para privilegiar los intereses de la ciudadanía. No oye ni ve”.

Agrega Ramón Cordova; “aquí vive un regidor de ese ayuntamiento que le dicen “La hormiga”, que tiene casa de lujo y toda la cosa, pero que no ve ni siente las necesidades de la población y ningún partido interviene a nuestro favor. Es increíble este desaseo público de las autoridades…priva la desatención de las urgencias mas sentida en Sánchez Magallanes”, finalizó.

Al paso por la población se ve la tristeza, el desánimo. Sólo una cuanta gente en las calles, los negocios más prósperos, pertenecen a políticos incrustados en la administración municipal y estatal. Dueños también de terrenos y ranchos en su mayoría.

La falta de empleos es otro de los factores, que agravan la calidad de vida de los habitantes de la ciudad. No hay empleos temporales ni para los ostioneros y pescadores, como de la otra mínima parte de la ciudad, que se emplea en los pocos negocios de servicios que hay, como restaurantes-bares, donde emplean a gentes de escasos niveles de educación.

El puente principal que cruza a la barra, está en franco deterioro, oxidado en sus partes altas y sin una “manita de gato” en su pintura. Parte de su estructura esta vencida por los años de servicios como las rejillas laterales rotas y en su parte central hoyos donde ve el fondo de las aguas. Un peligro por supuesto, que de no ser atendidas, próximamente se podría venir toda la estructura abajo.

Puente que desluce ante la belleza del paisaje… Que desde lejos se contempla el oxidado colgante, el mar y la entrada de las albuferas nacionales más importantes y del Caribe, las mayores productoras de ostiones, ubicadas en el sureste, en Tabasco.

Todo un ecosistema explotado irracionalmente sin planificación, ni alternativas de desarrollo, que cayó en un desequilibrio ecológico. Todo un sistema de producción de acuacultura, olvidado y una población que languidece al paso de los trienios municipales que tiene la obligación de atender a sus poblaciones, a sus potenciales votantes en tiempos de elecciones.

“En Sánchez Magallanes, no hay casi economía, siendo el centro de gravedad, donde gira todo lo relacionado con la producción del molusco bivalvo: el ostión Americano Crassotrea virginica, también de las almejas. Pero eso sí, lo más sensible es la introducción de la política –electoral, que se hace mención por parte de los habitantes, como de los productores ostioneros y pescadores de especies, como el robalo, el camarón, la liseta, y de escamas.

“Esos vienen cada vez —los del PRD— en busca del voto…por el hueso. No se los vamos a dar… ya estamos cansados de tantas mentiras y mentiras, nadie nos viene a ver. Vea al pueblo y mire como estamos, aseguraron los ostioneros, Octavio Reyes y Pérez Acosta.

En las barras, algunas gentes como los días domingos vienen a disfrutar del mar, a dar un paseo a mitigar el calor y por supuesto a disfrutar la belleza de la costa compartida con las playas de Veracruz, donde desemboca el río Santa Ana, que conforma la barra y el Tonalá, otra de las cuencas tabasqueñas amen del Grijalva y el Usumacinta que además, divide a los dos estados.

El apellido Cordova, es tan común entre gente sencilla, campesinos, jornaleros y trabajadores, por donde quiera se escucha el apelativo, en Sánchez Magallanes.

Adriana Izquierdo Córdova trabajadora en un restaurante-bar, señala “soy de villa Benito Juárez, me vine aquí para encontrar trabajo, pues allá, está muy difícil encontrar. Pero vengo aquí y esto está peor. No hay apoyos a la población de ninguna clase, por parte de las autoridades, hay muchas necesidades, y ni quien nos apoye”.

Asume: También la inseguridad existe, muchos asaltos y robos. Pero no hay los suficientes elementos que nos protejan y den seguridad a la ciudadanía. Tengo hijos que cuidar, pero ni modo tengo que trabajar para poder llevarles algo de comer. Pero en Sánchez Magallanes, hay mucha necesidad como en villa Benito Juárez”.

Solamente atrás de las expresiones, queda un pueblo que años atrás fue una fuente de riqueza por el turismo y la explotación del ostión, que hoy sufre un severo declive. Ante la apatía, la desidia, el abandono de sus políticos y autoridades municipales.