Reportajes

Cocotab y su pasión por los cocodrilos

› Un grupo de ecólogos de la UJAT trabaja con sus propios medios por la preservación de la especie en la laguna de Las ilusiones


Botellas y hasta condones han sido encontrados en el estómago de estas especies que son tratadas como intrusos en su propio hábitat y amenazadas por el cambio climático

VERONICA HERNANDEZ TRIANO

Los viernes por la noche, cuando los antros y otras diversiones esperan, un grupo de ecólogos interesados en la preservación de los cocodrilos realiza investigaciones y han encontrado, que la especie está disminuyendo entre otras cosas debido al trato de “intrusos” que le dan los ocupantes de lujosas residencias que se asientan a las orillas de la Laguna de las Ilusiones –se supone que es una zona protegida—, y por la enorme contaminación del cuerpo lagunar que ha llevado a encontrar en el estómago de estos organismos, desde botellas, condones y bolsas de sabritas, aunado a una enfermedad producida por el exceso de microorganismos.

El proyecto es ambicioso, pues se pretende recorrer las 13 lagunas con que cuenta el municipio de Centro, y de ser posible, ampliarlo a otros cuerpos de agua, sobre todo, a los pantanos de Centla. El problema es que no cuentan con recursos para poder realizarlo, pero a este grupo egresado de la Universidad Juárez Autónoma de Tabasco (UJAT) los une la pasión que tienen por los cocodrilos, que los llevó a fundar la asociación “Cocotab” y aportan de sus propios bolsillos.

Por el momento, solo son apoyados con lanchas y diesel, por la Oceanóloga Silvia Wizar, titular de la Secretaria del Medio Ambiente. Guadalupe Soledad Cornelio Lorenzo, Martha Espinoza, Manuel Kim Jiménez y Rodolfo Sánchez, disponen de los viernes a partir de las ocho de la noche y hasta las dos o tres de la madrugada, para realizar su trabajo, debido dicen, a que no hay un registro sobre la especie y sus condiciones en los últimos diez años. La intención es tener datos recientes para poder elaborar las adecuadas estrategias de preservación.

Kim Jiménez sostiene que han encontrado que los moreletti, que son los que dominan la zona de la laguna de Las ilusiones, que es por donde inició el estudio, están siendo severamente amenazados por el trato de “intrusos” que les dan los pobladores de las orillas del cuerpo lagunar, cuando se observa que ellos son los que han llegado a construir lujosas residencias en esa zona que se supone es protegida, desplazando a estos organismos.

El estudio consiste en atraparlos, subirlos a las lanchas cuando el tamaño lo permite, pesarlos y tomarles medidas así como quitarles una escama de su cola para que no sea recapturado. Esta pequeña porción es congelada para investigaciones futuras.

Los recorridos obligadamente son nocturnos, y para ello el equipo de trabajo de los integrantes de cocotab consiste en lámparas, cintas para las medidas, y un lazo que Kim Jiménez inventó para la captura.

Indispensable es, por supuesto, el conductor de la lancha que gustoso acompaña a estos jóvenes investigadores.

A varios de los moreletti atrapados se les ha hecho lavados estomacales y se les ha encontrado desde botellas, bolsas de sabritas y condones…. también se observa el aumento de microorganismos que les produce una especie de “peluche” en la piel misma que es causada por el exceso de excremento, contaminación que se encuentra en esas aguas.

Los ecólogos suponen que las inundaciones de finales del año pasado, desplazó una importante cantidad de cocodrilos lo que influye también en cuanto “a su nidaje, a su reproducción”.

Los recorridos son por zonas y en todas se han encontrado las mismas características. En la segunda fase se están supervisando los nidos y explican que las altas temperaturas producidas por el cambio climático, están afectando severamente a esta especie, es decir, las altas temperaturas inciden en el sexo de este animal y es por eso que se han encontrado en su mayoría machos, algo que también afecta su reproducción.