Reportajes

Dramática crisis del Plan Chontalpa

› Crisis que viene de muy lejos


La planta beneficiadora de arroz dejó de funcionar hace cuatro años. El equipo es considerado obsoleto por los propios productores

Considerado en sus mejores tiempos “el granero del país” porque alcanzó una producción anual de más de 30 mil toneladas de arroz, a sus 43 años el proyecto de desarrollo agrícola denominado Plan Chontalpa, enfrenta una severa crisis con campos de cultivos que languidecen, una planta arrocera obsoleta y casi en ruinas, mientras los ejidatarios enfrentan problemas de cartera vencidas.

El proyecto se creó en el año de 1965. Está integrado por 22 poblados ejidales, de los cuales siete se ubican en territorio del municipio de Huimanguillo y 15 en la demarcación de Cárdenas, ambos ubicados en la región de la Chontalpa tabasqueña. Ocupa una superficie de 80 mil hectáreas. En sus años de bonanza se producía con éxito el arroz, el cacao, la caña, el maíz, cítricos y la ganadería bovina y porcina.

Hoy, pese a que en sus campos es notorio el desplome de sus diversos cultivos, el caso del arroz “refleja en toda su magnitud” el problema. El año pasado los campesinos sólo cosecharon nueve mil toneladas y tuvieron pérdidas en tres mil hectáreas de las ocho mil sembradas.

Para este año los arroceros de la región esperan “si bien les va” una producción estimada entre 15 mil y 18 mil toneladas, y entre lamentaciones estiman que para reactivar la actividad necesitan un crédito de unos 20 millones de pesos.

Los productores atribuyen el fracaso en el Plan Chontalpa a varios factores, principalmente a las malas administraciones en todos los niveles: gobierno federal, estatal y ejidatarios. Pero también a la desaparición del sistema de trabajo colectivo de las tierras ejidales, el desmantelamiento de los créditos masivos, la falta de comercialización de los productos, la contaminación petrolera, la sequía y las enfermedades de las plantas derivadas del ataque de plagas.

Santos Ramírez Jiménez, campesino de 56 años, ex comisariado del Poblado C-31 y ex tesorero de la Unión de Ejidos, quien trabaja en el proyecto desde que éste inició, resume de esta manera la crisis.

“Se acabó la posta lechera (donde ordeñaban vacas con equipo especializado) el Transporte Colectivo (que llegó a tener 18 autobuses de pasajeros) pasó a mano de particulares, el molino de arroz no funciona, la central de maquinaria es un panteón de chatarras, la granja porcina ya no existe, las zonas plataneras se vinieron abajo, el cacao enfrenta pérdidas por el acoso de plagas, además cerraron la farmacia veterinaria donde comprábamos insumos a precios bajos y las empresas donde nos vendían el fertilizante barato. También desaparecieron las instituciones de crédito rural, los seguros para ejidatarios y un Fideicomiso. Hasta las tortillerías ejidales dejaron de funcionar”.

En el Plan Chontalpa, rememora el ex dirigente, los ejidatarios dejaron de trabajar de manera colectiva y la organización cambió de razón social. Dejó de llamarse “Unión de Ejidos Colectivos” y pasó a denominarse Unión de Ejidos de Producción Agropecuaria, “General Lázaro Cárdenas del Río”.

Para Santos Ramírez, cuando laboraban las tierras ejidales de manera colectiva había quienes trabajaban, quienes le echaban ganas, y había quienes no trabajaban, pero eso sí, había que darles a la hora del reparto de utilidades, eso fue generando inconformidades y descontrol.

“Todo se fue acabando allá por el año de 1980, porque la gente fue pensando en cambiar las cosas, que ya no fuera colectivo, sino de manera individual y se comenzó a dividir la propiedad y se dio a cada quien lo que le tocaba de terreno, lo que la tocaba de ganado”.

- ¿Se dice que la presencia de Petróleos Mexicanos afectó a la producción en la zona?

- Sí, perjudicó muchísimo la contaminación, porque nosotros nos damos cuenta de cuando no estaba el Plan Chontalpa ni Pemex, eran propiedades, y mi papá tenía su propiedad, el terreno era de puro cacao, entonces producían las plantas y no le aplicábamos fertilizantes, no se fumigaban, ni nada, todo al natural y daba una producción enorme.

Políticos de la época aún narran una anécdota sobre el Plan Chontalpa. Dicen que en cierta ocasión llegó a la región el presidente Luis Echeverría Álvarez. Entonces los productores aprovecharon para mostrarle unos enormes racimos de plátano. “¡Que no le engañen señor Presidente, esos plátanos los trajeron de Teapa!”, gritó en el evento el entonces joven político cardenense Nicolás Haddad López. Cuentan que Echeverría, tras escudriñarlo con “su mirada de víbora”, lo interpeló: “No es cierto, estos plátanos se cosechan en el Plan Chontalpa”, y de este modo el mandatario federal “legalizó la farsa”.

Benito Bautista Córdova, presidente de la Asociación Agrícola Local de Productores de Arroz del municipio de Cárdenas, recuerda que “el gobierno fue abandonando el Plan Chontalpa y lógicamente cayó todo. Fue cuando algunos líderes comenzaron a decirle a la gente que el colectivo no era bueno, que lo que había no era de los ejidatarios sino que era del gobierno. Otros pensábamos que sí era de nosotros, pero nadie podía echarle mano. Entonces se llegó al acuerdo de repartir todo”.

Explicó que en el poblado C-14, de donde es originario, habían cuatro mil cabezas de ganado, cultivos de caña, cacao, maíz, arroz, en una superficie de 4 mil 900 hectáreas. “Todo ese se repartió entre los 377 productores de ese poblado. Lo mismo se hizo en los otros ejidos y prácticamente ese fue el fin del colectivo y del granero del país.

“Hoy algunos sólo siembran para su propio consumo”, señalan campesinos consultados, quienes consideran que el caso del arroz es “el ejemplo más claro del deterioro del Plan Chontalpa”.

Bautista Córdova explicó que incluso del años 1992 a 1994 desapareció este cultivo en la zona por las falta de apoyos de las autoridades agropecuarias y hace cuatro años dejó de funcionar la planta beneficiadora de arroz ubicada en el Poblado-32. Hoy, lo venden a una recepcionadora de la empresa Covadonga, instalada en la zona.

El precio de 2.10 pesos el kilo de arroz palay, es otro de los problemas que aqueja a los productores, pues alegan que no es redituable debido a los altos precios de los insumos.

El líder arrocero advierte lo que podía pasar si no se reactiva el campo mexicano. “Si el gobierno no apoya al campo, los campesinos no se van a morir de hambre, pero van a empezar a cosechar sólo para su consumo. El problema comenzará a sentirse en las ciudades en los próximos años”.

Explico que la tierra ha ido perdiendo sus nutrientes, pues recordó que en los años 1985 a 1990 producían “en siembra de temporal” entre cuatro y cinco toneladas de arroz por hectárea y ahora sólo obtienen 3.5 toneladas.

Para Bautista Córdova la única forma de revivir el Plan Chontalpa sería que el gobierno federal “se meta más al campo” a invertir con créditos oportunos para los ejidatarios. “Aquí hace falta el sistema de riego para levantar los diversos tipos de producción, y en el caso del arroz, modernizar la planta que tiene un equipo obsoleto de hace más de 40 año. Porque es cierto que hay política para el campo, pero no vemos nada”, subrayó.

Ramírez Jiménez aseguró que en los “años buenos” de esta región, antes que sufrieran la contaminación de los pozos petroleros, en estas tierras se cultivó con bastante éxito el arroz, cacao, maíz, plátano, las plantas de cítricos, y floreció la ganadería, así como las granjas porcinas. “Hoy sólo son recuerdos”, comenta con nostalgia.

Preocupados por la crisis del Plan Chontalpa, una vez que tomó el poder la actual administración estatal, los 22 presidentes de comisariados ejidales solicitaron una audiencia con el gobernador Andrés Granier Melo. El 16 de abril de 2007 los recibió en el palacio de gobierno, donde le plantearon las necesidades de esa región agrícola.

Ahí Granier Melo se comprometió a acondicionar los caminos cosecheros, rehabilitar la arrocera, aplicar medidas para combatir las plagas y enfermedades en cultivos de caña y cacao, así como mejorar el sistema de abastecimiento de agua potable. “Llegó el momento de que el Plan Chontalpa recupere su vocación productiva”, manifestó en el encuentro el Ejecutivo local.