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Reportajes
Cambio climático amenaza las costas de Tabasco

› La erosión marina afecta playas y propiedades en Sánchez Magallanes

TEXTO Y FOTOS: RENE ALBERTO LOPEZ

Sánchez Magallanes, Tab., 23 de agosto.- El anuncio de una temporada de huracanes intensos a partir de la primera semana de junio y las noticias sobre el cambio climático que provocaría el aumento del nivel del mar, mantiene en tensión a lugareños y autoridades de este pueblo de pescadores, ubicado a orillas del Golfo de México, donde la erosión marina paulatinamente en más de una década ha derruido casas, escuelas y “les ha comido” más de 30 metros de playa.

El temor crece cuando los pobladores se enteran a través de los medios sobre el reporte de la Comisión Nacional del Agua (CNA), que para este año pronosticó el arribo a esta zona de nueve huracanes, cinco de ellos intensos con vientos de entre 178 a 250 kilómetros por hora.

Al menos 25 familias que viven a orillas del mar de plano piden ser reubicadas. “Ojalá intervenga el gobierno y nos reubiquen porque sí estamos preocupadas”, claman las mujeres Ricarda Flores Ulloa y María Luisa Magaña Pérez, quienes coinciden que noche a noche duermen en medio de la zozobra, con el miedo de que sus casas, su único patrimonio, “se las trague” las aguas del océano Atlántico.

El lugareño Antonio Alejandro Jiménez argumentó que “el problema es muy serio” y que por eso el gobierno del estado “ya hasta mandó a construir escolleras”.

Se refiere a los trabajos que desde agosto del año pasado está realizando la Secretaría de Asentamientos y Obras Públicas (SAOP) del gobierno del estado a través de la empresa “Control de Erosión”, que está colocando diques a unos 300 metros mar adentro, en una área de 2.5 kilómetros, con el propósito de que “las olas pierdan energía y se puedan recuperar las playas”.

Sánchez Magallanes es una población de unos15 mil habitantes, ubicado en la costa del municipio de Cárdenas, a 150 kilómetros de Villahermosa, capital del estado.

Se trata de una localidad rodeada en un extremo por aguas del Golfo de México y del otro por la laguna del Carmen, cuyas corrientes se unen en un lugar llamado “La Punta”. En este sitio se ubica la parte más angosta del poblado, donde sólo unos cien metros de tierra firme separan a las aguas del mar con la laguna. Su principal actividad es la pesca ostrícola, que ha ido en decadencia en los últimos 20 años. Por cierto, los lugareños cuentan con singular orgullo que de este lugar, que antes se llamó Barra de Santa, tomó su nombre la internacional Sonora Santanera.

El delegado municipal Martín Córdoba Márquez, dijo en entrevista con La Jornada que son unas 25 familias las consideradas en “alto riesgo” de que sus casas sean devastadas por el golpe de las olas. Pero el temor por el cambio climático que aumentaría el nivel del mar se percibe e todo el pueblo, dice

“Temen que sus casas corran la misma suerte de una escuela y otras cinco construcciones de material que ya fueron arrasadas por las fuerzas de las olas. Las familias afectadas han parado otras casas de madera con dificultad, porque no tienen para más”.

A orillas del mar aún se observan restos de estructuras de lo que alguna vez fue la escuela primaria “Venustiano Carranza”, que hace unos siete años el constante golpeteo del mar terminó por devastarla. El baño del desparecido plantel aún permanece dentro del agua.

Los pobladores aseguran que el pasado 5 de marzo comenzaron a percatarse de que “la marea está subiendo más de lo acostumbrado” y que por las noches llega al pie de sus casas.

Desapareció la playa

De lo que fue la casa de Fredy Alejandro Candelero, dedicado a la pesca toda su vida, sólo se observa parte del cimiento. El hombre indica al reportero con el dedo índice: “Ahí estaba mi casa, y un día el mar de plano se la llevó. Hoy estoy rentando”. Este pescador perdió su vivienda apenas el pasado mes de marzo.

Su padre, don Antonio Alejandro Jiménez, de 62 años, uno de los que sus casas aún permanecen en pie, narra que todos los que viven a la orilla de la playa, construyeron hace más de 20 años sus viviendas a más de 30 metros del mar, pero a poco las aguas marinas fueron ganando terreno hasta convertirse en una amenaza para sus viviendas.

Pero el tema de la erosión de las costas, genera aquí opiniones encontradas, pues mientras unos culpan a la actividad petrolera, otros consideran que ha sido a causa de los huracanes o bien que se han conjugado las dos causas.

Alejandro Jiménez considera que el problema de la erosión comenzó a darse aquí en el año de 1995, cuando entre la última semana de septiembre y la primera quincena de octubre de ese año la zona resintió los efectos de los huracanes Opal y Roxana. Después, en el año 2003, la tormenta tropical Larry tocó tierra en esta región y devastó viviendas.

El delegado municipal atribuye que el problema viene de más atrás y que fue causado por la empresa Petróleos Mexicanos (Pemex), porque “la paraestatal dragó y abrió en la bocana un boquete de 50 metros para meter sus equipos de trabajo, que ahora alcanza una longitud de 500 metros. Esta situación provocó oleajes más fuertes y problemas de salinidad que afectó al sistema lagunar”.

Hoy los pobladores saben que la zona podría enfrentar problemas por los huracanes, y no están ajenos al asunto del calentamiento global. Ambos temas les preocupan, señala Córdoba Márquez.

Cinco ciclones intensos

La CNA, sección Tabasco, anunció recientemente que el primero de junio entrará la temporada de huracanes en las zonas del Golfo de México, Océano Atlántico y Mar Caribe.

El pronóstico para esta región en el 2007 es de nueve huracanes, entre ellos cinco considerados intensos, clasificados en categoría 3, 4 y 5, con vientos de entre 178 a 250 kilómetros por hora. Además, ocho tormentas tropicales.

--¿Ante estos anuncios de huracanes y el posible aumento del nivel del mar como percibe a la población?, se le preguntó al delegado municipal de Sánchez Magallanes.

“La inquietud ha aumentado con las noticias que escuchan los habitantes a través de la radio y la televisión respecto al cambio climático y la entrada de huracanes más fuertes”, insiste Córdoba Márquez.

“Ahora mismo estamos pasando una situación difícil, porque hay gentes que perdieron sus casas y la delegación municipal no tiene recursos para reubicarlas en otros lugares. Sería bueno que el gobierno federal o el gobierno del estado tomaran carta en el asunto y se apoyaran a estas familias reubicándolas pues no tienen a donde ir..

“Aquí la población está preocupada por el tema del calentamiento global del que se habla en las noticias de radio y televisión, porque se dice que la marea va a subir.

“Por eso es muy importante que la compañía que está realizando la obra de los diques agilice los trabajos y la dejen en perfectas condiciones para que tengamos la protección en nuestro pueblo y que nuestra gente esté un poco más segura”.

Germán Méndez Valenzuela, el ingeniero encargado de los trabajos de los diques explicó a La Jornada que la obra lleva un avance del 80 por ciento y estimó que será terminada a finales del mes de junio.

“El dique es para que básicamente tropiecen las olas, deposite la arena y pierda energía al llegar a la orilla. Con la realización de este trabajo esperamos que en unos dos años se vean los resultados. Se va a ir generando más playas. Se van a recuperar las playas, que antes según algunos pobladores tenía unos 80 metros. Cuando el mar comience a reconocer las playas la situación se va a estabilizar”, señaló.

Sin embargo, pobladores como Antonio Alejandro Jiménez se manifiestan “muy preocupados” ante la proximidad de la entrada de los huracanes la primera semana de junio. Otros alegan que la obra de las escolleras no será terminada a tiempo, por lo que insisten en que las autoridades del gobierno estatal o federal intervengan y mejor los reubiquen “antes que sea demasiado tarde”.

 
 
 
Lugareños que viven a la orilla del mar y que piden ser reubicados.
 

A la orilla del mar se observa la estructura de la escuela primaria "Venustiano Carranza" que fue tirada por el constante golpe de las olas.

Una empresa constructora coloca diques en el mar para intentar parar la erosión de la costa.
Fotos: René Alberto López
 
 
 

 
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