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Director General: René Alberto López
 
 
 

Reporteros de la vieja guardia
El periodismo es negocio para los
empresarios del periodismo: Antillón

› “Fui vendedor ambulantes, vendí hojas de rasurar y artículos de ferretería, camisas, corte de vestidos, pantalón y trajes y alternaba esas actividades con mis inquietudes artísticas, yendo a las radiodifusoras locales y los programas de aficionados”

RENE ALBERTO LOPEZ

Salvador Antillón Fernández nos concede la entrevista en una modesta vivienda de la colonia Atasta de Villahermosa. Impecablemente vestido de traje y corbata, como acostumbra, nos recibe con amabilidad este personaje que hoy por hoy es un icono del periodismo en Tabasco. Autor durante muchos años de la columna Doña Política y colaborador y fundador de varios medios tanto en esta entidad como en estados del norte del país, el periodista de viejo cuño nos relata su vasta carrera en el terreno de la comunicación.

Se siente orgulloso de haber tenido la oportunidad de servir a Tabasco, con una primicia en 1964 sobre el potencial petrolero de la zona del sureste, noticia que difundió desde su noticiario de radio Ráfaga del Aire y que dio la vuelta al mundo.

Pausado, deleitando cada una de sus palabras, Antillón nos lleva a recorrer un largo trecho de su pasado periodístico, al tiempo que nos narra sobre su presente y futuro. Hurga en el tiempo y suelta cada pasaje como si lo estuviera viviendo.

Salvador Antillón ¿cómo te inicias en el periodismo?

-Me inicié prácticamente en 1945, como reportero y como redactor en el periódico el Sol del Centro en Aguascalientes, aunque ya un poco más formalmente fue en 1949 en un periódico que se llamó Acción, un semanario, fundado por un miembro del Partido Comunista Mexicano, que fue el maestro zacatecano José Antonio Murillo Rebeles, aunque hice algunas colaboraciones en la sección cultural antes de 1950 en una revista que fundó un periodista de Aguascalientes, Margarito Villaseñor, se llamaba Provincia, ahí se publicaron algunas policiacas que yo escribí. Hay una anécdota, cuando como reportero de un diario, o sea el periódico del Sol de Centro, me asignaron una fuente, la catedral, la diócesis de Aguascalientes, cuando yo llegaba donde estaba el obispo, el obispo me daba la mano, me saludaba pero jalaba la mano y me volvía a saludar y jalaba la mano y volvía a saludar. El lo que quería es que se la besara, y se la hacía a un lado y como a la semana habló al periódico y el periódico me hizo a un lado. En aquel tiempo el sueldo de un reportero era de un peso, cincuenta centavos o sea, el salario mínimo 1.80 o 1.50. El jefe de redacción era uno de los periodistas más antiguos del siglo pasado, José Antonio Alday, pero a la vez era el director, aunque Lomelín Jáuregui, era el dueño del periódico, antes de que pasara a formar parte de la cadena de los soles del general García Balseca. El maestro me dice cuando llegué a la redacción, en aquel tiempo yo pesaba 49 kilos, con mi estatura, pues era puro hueso, y mi cara de indio me daba un aspecto más de adolescente y me dice, tú quieres ser periodista, chiquillo. De la redacción me bajaron al taller porque era tipográfico el sistema en aquel tiempo, caliente que le llamaban, y entonces, me dice, bueno, para que comiences, agarró un chibalete y vacío todo los tipos (letras) en el suelo y me dijo, a colocar todos los tipos en sus respectivos lugares, y yo qué sabía de eso, ahí estaba yo cuando llegó un formador que salió del taller, y me hizo un abecedario en la caja de tipos y de esa manera ya tuve un comienzo. En el 48 me di de alta en la Infantería de Marina, nos enganchó el comandante general de la Armada de México, diciéndonos que nos iba a hacer marineros y nos iba a mandar a la escuela Naval de Veracruz, de la Armada de México y nada, que total que deserté de la Marina.

¿Y cómo regresas al periodismo?

Cuando yo regreso a Aguascalientes, precisamente es cuando yo conocí a don José Antonio Murillo Rebeles y a una serie de periodistas y dentro de ellos estaba la sección uno del sindicato de redactor de la Prensa de Aguascalientes, que en aquel tiempo comenzó una división a nivel nacional dentro del periodismo sindicalizado, especialmente cuando a raíz de un pacto que hubo de gran altura políticamente entre las potencias mundiales, de Estados Unidos, Francia, Inglaterra y Rusia, Estados Unidos se quedó con la parte del Continente Americano, Francia logró recuperar su independencia, Inglaterra se quedó con parte de Europa y Rusia con lo que fue Alemania Oriental, Polonia y los países socialistas y acá adentro de ese plan le encomendó a uno de sus hermanos al doctor Milton Eisenhower un programa especial que se llamó el Plan Cameló o sea un plan de conquista para América Latina a cincuenta años. Total que cuando viene ese movimiento dentro de las filas del periodismo sindicalizado obviamente vino la división. De ahí me fui a Tampico una temporada, en Tamaulipas entré a estudiar en una escuela vocacional y para sostener mis estudios fui vendedor ambulante, vendí hojas de rasurar y artículos de ferretería, camisas, corte de vestidos, pantalón y trajes y alternaba esas actividades con mis inquietudes artísticas, yendo a las radiodifusoras locales, a los programas de aficionados, a la hora de los aficionados. Ahí conocí al hijo de un periodista que se llamó Fernando Quepi Flores, el papá de él fue un periodista nacionalista, fundó un periódico a raíz de la Segunda Guerra Mundial, fundó un tabloide en Tampico. Ya cuando pasa el tiempo y pasa la segunda guerra mundial Fernando Quepi funda un semanario que lo llamó el Kákalo una palabra etimológica que servía para lavarse la mano y limpiarse la cara. Tenía una sección en prosa en verso, para mí el Kákalo tiene un significativo muy importante dentro del periodismo mexicano, ahí comenzó a utilizarse el término periodicazo, o sea que comenzaron a ser brigadas integradas por mujeres, un periódico dobladito, pero con una varilla y te daban tus periodicazos.

¿Pero cuéntame cómo es que llegas a Tabasco?

Bueno, precisamente de San Luis Potosí, regresé a Tampico y de Tampico viajé como vendedor a Vallehermosa, Tamaulipas, al municipio de Matamoros en 1951-53, ya estando allá en Matamoros me hice corresponsal viajero de un periódico que se llamó Presente, fundado y dirigido por Prago Sandoval un periodista tamaulipeco, en esa época yo conocí a don Jorge Calles Broca como vendedor ambulante, él como abonero, vendía artículos para el hogar de casa en casa en abonos en Matamoros, Tamaulipas y don Jorge de ahí se relacionó con un grupo de industriales que editaban un diario Ecos del Río Bravo, don Jorge ahí era vendedor de anuncios, un periódico de 36 páginas, fotograbado, él era publicista. Ya estando en el periódico, un día me mandó Prago a Vallehermoso Tamaulipas, a la colonia Agrícola 18 de Marzo de 1939. Me mandaron a hacer un reportaje porque en Vallehermoso, en ese tiempo había un problema de carácter político en que había un comité pro municipio libre y el cacique que quería controlar 120 millones de pesos para pavimentación, drenaje y agua potable de esa colonia, que era en aquel tiempo tenía nueve mil habitantes, la pura cabecera de la colonia, sin contar otros poblados que estaban adheridos a esa colonia, Palo Blanco, El Empalme, total que me mandó para hacerle una entrevista a un líder del pueblo, a un líder natural, el hermano Pancho, Francisco Barbas, se llamó ese indígena, era oaxaqueño, zapoteco, pero era un tipazo, creo que medía dos metros y este tipo odiaba a los periodistas por vendidos y mercenarios, total de que a cuanto periodista llegaba, salían por piernas y cuando yo llego, qué pasó hermanito, y como él era adventista, pues, no que aquí, vengo a platicar con usted. Yo veía que traía un mandil y yo me le quedaba viendo y me decía qué, qué pasó hermanito. Nada, y le da usted unas tarascadas a eso, que se me está haciendo agua la boca, en serio, a ver.

¿Y qué era lo que comía?

Era víbora de cascabel asada. A ver hermana Pola, llamó a la mujer, dígame hermano...aquí el hermanito, no tiene por ahí, prepárele una.. y fue a una jaula y escogió una víbora de cascabel. Yo aprendí de mi padre un refrán: donde fueras, hacer lo que vieras, o sea, como yo vi lo que estaban comiendo, yo también comencé a comer. Total que para acabar pronto, aquella entrevista no se llevó a cabo, sino que, yo me agregué a la causa y formé parte del comité del municipio libre.

¿Y cómo se da tu conexión con Tabasco?

Permíteme, ahora te aguantas o te desertas. (Risas)

-De acuerdo (Risas)

-Total que en eso llegó a Vallehermoso un grupo de gentes de Tamaulipas y fundaron un diario que se llamó La Voz de Vallehermoso, ahí comenzó a funcionar un tabloide y un día fui yo a pedir trabajo como cronista deportivo, ya comencé a hacer notas deportivas y al rato, la situación, los intereses del cacique con los políticos con Matamoros y lo cerraron, se hicieron del periódico económicamente y se quedaron nada más dos linotipistas y un ayudante de formador y un prensista y los demás salieron huyendo y al rato el taller los dos linotipos y la prensa y los chibaletes los tipos, los habían adquirido a crédito con un señor Carlos Peña, hubo una presión y don Carlos me nombró a mí director, vio que yo sería más positivo para garantizar el adeudo y al rato me quedé ahí con la maquinaria aquella, cuando crece la violencia en aquel tiempo por el norte de Tamaulipas, que no era por el tráfico de enervantes, de cocaína sino por la trata de blancas.

¿Ya era tuyo ese, La Voz de Vallehermoso?

Sí, yo formé parte de ese proyecto. Bueno, total de que el material me lo tipografiaban las imprentas de Matamoros o Reynosa, y regresaba y lo formaba y lo tiraba porque yo sabía manejar la prensa una Chandler doble revolución, tú sabes lo que es eso no? Bueno, llegó el momento que cortaron la luz y entonces aquel, el oficial, el comandante del pelotón que estaba encargado ahí, de aquella guarnición, me daba a los soldados para que le dieran a la prensa, yo lo tiraba y ya. Y me fui a Reynosa, Tamaulipas llegué a pedir trabajo al Diario de Reynosa, era de Camilo Fuentes, y le dije a don Camilo, que donde me pusiera yo podía responderle y entonces me dice, mira muchacho, aquí tengo esta política, vendes 20 periódicos, te los doy a 20 centavos, vendes cincuenta te los doy a 10 centavos “y si vendo 100”, le dije, y me respondió. te los regalo, Entonces, comencé a vocear el periódico, en Reynosa en aquel tiempo existía el periódico El Mañana, de Heriberto de Anda Amador, un vespertino tabloide El Informador y El Diario de Reynosa, total que comencé a vender el periódico por las colonias y empecé a vocear noticias que no venían en el periódico pero que yo reporteaba y en una ocasión el dueño del periódico El Informador, me oyó vocear el periódico y luego, ah cabrón esa noticia no la saqué yo y tampoco El Mañana, ni el diario, y me llamó. Así de que tú eres el mentado Pajarito, “si yo soy el Pajarito”, le dije. Vente a trabajar conmigo de reportero, me invita y me fui a trabajar de reportero al Informador, cuando don Camilo se da cuenta de ese detalle, yo le dije señor yo le dije que a donde me pusiera, usted me mandó a vender periódicos, y a vender periódicos me fui.

¿Y qué pasó en el Mañana?

-En el Mañana de Reynosa organicé una sección ribereña, así le puse, que abarcaba los municipios fronterizos especialmente de Nueva Ciudad Guerrero Tamaulipas, Río Bravo, Matamoros, Camargo, Miguel Alemán y anexas, o sea, los poblados de ahí. Cuando yo agarré esa región el periódico era epistolar, como se acostumbra aquí en Tabasco, que lo regalan, y llegué a tener una circulación de 30 mil ejemplares diarios en toda esa zona. En esa época entre 1962-63, cuando mi fuerte era la región ribereña, un día llego una orden de trabajo de Fernando Heyfte Flores en donde me pedían que me trasladara yo a Dallas Texas a hacer un reportaje sobre la muerte de Kennedy, y además que se me asignaba a un muchacho fotógrafo que se apellidaba Villalobos y nos fuimos, llegamos a Dallas a hacer la investigación, yo tuve en mis manos un periódico donde estaba en el lugar donde supuestamente había quedado el carro de Kennedy y regresamos de aquel reportaje que hice, donde descubrí que no fue un solo franco tirador sino varios, apostados en un puente a desnivel. Pero nunca se publicó, lo vetaron. Pasó el tiempo, y en una ocasión que llegó en una gira a Tabasco, como jefe de prensa de la Secretaría de Comunicaciones y Transporte, le reclamé a aquella persona que me vetó el reportaje: “Fernando, nunca me publicaste el reportaje de Kennedy”. Y me respondió: “pero estas vivo, no”.

¿Cómo llegas a Tabasco?

-En 1964 traté de fundar una imprenta linotipográfica en Miguel Alemán Tamaulipas, para hacer un diario, una dama integrante de una familia muy conocida en el norte de Tamaulipas, Leonida Barrera González, había simpatías juntos y al estilo norteño un día hicimos un pacto en donde ella me iba a dar como regalo de cumpleaños una fuga, o sea, que nos íbamos escapar porque yo no era grato para su familia, por mis ideas y cuando ella cumplió sus 21 años públicamente dijo que el amor de su vida era yo y que a partir de ese momento, ante padre, madre y tíos dijo, él es mi futuro, ya fue donde estaba yo sentado entre los invitados a la fiesta a bailar polka. Cuando vino la fecha de mi cumpleaños, yo no asistí a la cita por ella, y desde la azotea de la oficina municipal de Miguel Alemán Tamaulipas, que estaba al frente de su domicilio, observé como a las seis de la mañana, hora en que ella salía a abrir un negocio, porque ella era gerente de unos almacenes, salió y en la puerta la madre le echaba la bendición, salió pasó media hora y se regresó llorando. A la semana hablé con ella por teléfono para una cita en un restaurante bar; fue hasta ahí y me reclamó airadamente mi incumplimiento y yo le dije, no, tú eres digna de mejor suerte. De ahí se casó con una persona, y yo le había dicho que si se casaba con él yo si se casaba con él yo me unir con la primer mujer que se atravesara a mi paso. Y, así sucedió, casualmente una tabasqueña, a la que el día que mi ex novia se caso, le dije: coge tus cosas que nos vamos a Villahermosa. Aquí en Villahermosa mi primer contacto fue con una pozolera, a la que le pedí dos pozoles y me dio el pozol de acá, y cómo mi padre me había dicho, a la tierra que fueras haz lo que vieres, me lo tomé. Ahora le doy el meneíto hasta a los refrescos. (Risas)

¿Qué le agradece Salvador Antillón al periodismo?

-La oportunidad que tuve de conocer lo que es calor humano de los tabasqueños, en primer lugar y la oportunidad de haber servido, válgase la redundancia, de haber servido de algo a Tabasco, porque siendo yo comunicador radiofónico en Ráfagas del Aire, di a conocer en 1964 que Tabasco, esta región junto con Campeche y el norte de Chiapas, con su potencial de hidrocarburos, era una potencia de primer orden mundial y tan es así lo que yo decía, que Petróleos Mexicanos no tenía la maquinaria suficiente para poder perforar y fue así como al tercer día de esas declaraciones, que además se difundieron a nivel mundial a través de la BBC de Londres, y yo era corresponsal de 24 Horas con don Jacobo Zabludosky, quien me llamó la atención, con razón, porque había dado yo a conocer eso a través de la BBC de Londres, cuando yo era corresponsal de 24 horas, y entonces yo le expliqué que lo que pasaba es que aquí había un programa radiofónico que yo fundé, que se llamaba Ráfagas del Aire, que era el rey de los noticiarios a nivel nacional Centro y Sudamérica, en aquel entonces la XEVT tenía una potencia enorme, y le colgué y me cortó la corresponsalía. Así que de esa manera, Tabasco a partir de 1964 tiene universidades, tiene calles pavimentadas con servicios o sea, la transformación de Tabasco, quiérase o no, ha sido del petróleo.

¿Qué significa para ti el periodismo?

-Es una labor muy interesante política y socialmente, bien aplicado el periodismo es una fortaleza de la sociedad, una base sólida en que descansa el progreso, el bienestar social de la nación, el periodismo, pero en la forma romántica, el periodismo no te deja más que sin sabores, porque el periodismo es negocio para los empresarios del periodismo.

¿En Cárdenas pusiste de moda, y se te recuerda mucho allá por aquella región, cuando vendías un periódico, decías que era un periódico hecho en papel tracatraca?

-Era Rumbo Nuevo, lo voceaba así: un periódico con ideas modernas, escrito en papel tracatraca, que lo mismo sirve para limpiarse las nalgas que para limpiarse la cara. La cosa está que arde, sigue corriendo la sangre en Cárdenas”.

¿Qué le recomendarías a las nuevas generaciones de periodistas?

-A los jóvenes sobre todo, estudiar, compenetrarse de la problemática de sus comunidades en primer lugar y después, cultura general para poder servir mejor, aunque últimamente se estila que los comunicadores, con sus grandes excepciones, se sienten ya comunicadores porque traen su charola, pero no tienen la suficiente cultura y tenemos el caso de conductores y conductoras de noticiarios radiofónicos y televisivos locales que no saben hablar ni saben leer, y yo creo que tampoco saben escribir. Yo recuerdo que en una ocasión, viendo un programa del canal siete, una conductora para hablar que se habían firmado un contrato y unas de las cláusulas decía esto: una de las clausúlas. Le llamaron la atención.

¿Cuántos años tienes Salvador?

-¿Cuántos me calculas?

-Unos 70 años.

-No, voy a cumplir 81 años, nací el 12 de octubre en 1929.

¿Ya estás retirado del periodismo?

-No estoy retirado, me retiraron, tengo un año que no escribo, he tenido la oportunidad de que me invitan algunas gentes a colaborar y no he aceptado.

¿Cuál fue el último medio donde escribiste?

-En un periódico que fundé hace cuatro años, Prensa de Tabasco, la segunda época, aunque también ese fue un periódico que fundé con Jacinto López en 1974, ahí di a conocer la forma tan salvaje como mataron a la Tunca en Cárdenas, para mí este señor, semi analfabeta fue un extraordinario reportero, pero la fatalidad de él, fue el alcoholismo, porque cuando tenía una noticia importante la voceaba en estado de ebriedad, el diario llegó a conocer algunos casos de los crímenes que pasaban en Cárdenas que no fueron resueltos jamás, entre ellos, pues, no se castigó a los autores aunque se supo quienes eran intelectualmente, entre ellos la mujer que metieron en un horno en una ladrillera en Cárdenas, y la muerte de un líder campesino que mató un policía en el despacho jurídico de un litigante en Cárdenas.

¿Fuiste amigo de algunos gobernadores de Tabasco?

-Bueno, amigo, amigo de un político nada más, y pues fíjate una cosa, el político tabasqueño tiene una cualidad, entre comillas, si le haces falta o le sirves, te apapacha o te tiene al lado o crees, o creen muchos que aquello es amistad, y no es así, porque la mayoría de los políticos, cuando están en el poder, esperan, quieren que el periodista vaya de rodillas a pedirles un favor, y yo se lo dije a un político, que soy periodista, como periodista soy informador, como fotógrafo soy gatillero, pero no limosnero.

¿Pero si tuviste algunos políticos amigos?

-Tuve mucho contacto con Pascual Bellizia Casteñeda, con Carlos Francisco Dagdug Cadena, mejor relaciones con Mario Trujillo García, con don Leandro Rovirosa Wade, con líderes petroleros, con Andrés Sánchez Solís que fue una panacea, fue un hombre que ayudó mucho a los periodistas, con publicidad, y yo todo el tiempo con publicidad lo molesté, con chayote no, yo vendí publicidad, no vendí dignidad, yo llegué a vender publicidad política por 750 mil pesos mensuales a Presente, otro tanto a Rumbo Nuevo y otro tanto a Diario Tabasco, don Jorge Calles Broca me daba el 35 por ciento de comisión, don Florentino el 50 por ciento, don Ruiz C. Márquez el 40 por ciento, don Florentino a veces me decía quédate con todo, ¿tenía necesidad de andar de chayotero? Cuando un político habla con una gente con un periodista especialmente, el periodista debe tener criterio de lo que debe ser positivo y lo que no se debe publicar.

¿Te consideras olvidado por los amigos?

-No, no, porque yo soy el que me he alejado de mis amigos.

¿Piensas seguir escribiendo?

-Claro, yo he pensado hacer cuando menos una hoja, donde pueda yo escribir...

 
 
 
El autor de la columna Doña Política, con 65 años de quehacer periodístico, cuenta sobre el reportaje sobre Kennedy que no le publicaron, pero con el tiempo supo que con ello el diario donde trabajaba le salvó la vida. (Fotos: Jorge Hernández Gómez)
Di a conocer en 1964 en el programa de radio Ráfagas del Aire, que Tabasco, junto con Campeche y el norte de Chiapas, con su hidrocarburos, era una potencia de primer orden mundial, rememora el periodista Salvador Antillón Fernández.
Bien aplicado el periodismo es una fortaleza de la sociedad, una base sólida en que descansa el progreso, el bienestar social de la nación, reitera el comunicador
 
 
 

 
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