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Director General: René Alberto López
 
 
 

Reporteros de la vieja guardia
En el periodismo escrito está la
verdadera esencia: García Javier

RENE ALBERTO LOPEZ

Su destreza para tundir “la máquina que genera ideas” a una velocidad que le envidiaría el mismísimo jamaiquino Usain Bolt, ganador del oro olímpico en 100 metros planos, le valió cubrir giras del presidente José López Portillo dentro de México e incluso acompañarlo a los países de Argentina y El Salvador.

Nuestro personaje de hoy es Manuel García Javier, un reportero de la vieja guardia que sigue haciendo camino al andar. Se trata de un comunicador que no olvida sus raíces, que se curtió en las jefaturas de prensa, de donde voló a las ramas del oficio que ejerció su tocayo Manuel Buendía y, a sus 59 años, cursa la licenciatura de periodismo, es decir, continúa puliéndose en una profesión donde nunca se deja de aprender.

La siguiente meta del popular Guayaba, como se le conoce en el argot del periodismo choco, es alcanzar el título de periodista de manos de la Universidad de Chihuahua, la noble institución que sigue respaldando en su preparación profesional a comunicadores que, como García Javier, buscan superarse para alcanzar la perfección posible.

Con la mirada puesta al infinito hurga en su memoria y va sacando, como de entre un telar, trazo a trazo un manto de historia periodística, entretejida en cerca de 40 años de trotar por los caminos de la prensa tabasqueña. Preguntamos y lo escuchamos:

-¿Cómo te inicias en el periodismo?

-Yo me inicio en el mundo del periodismo cuando tenía la edad de 12 años, era voceador en Jalpa de Méndez, mi papá vendía periódicos y revistas de toda clase, incluso hasta nacionales: Excélsior, El Universal, vendía las revistas Vanidades, de todo tipo de periódicos hasta llegar a algunos semanarios y diarios de aquí de Villahermosa. También vendía El Hijo del Garabato, Rumbo Nuevo, entre tantos muchos. Me encargaba de repartir, porque teníamos entregas en forma semanal. La verdad de las cosas es que ahí me empezó a nacer el periodismo

-¿Se puede decir que comienzas como voceador?

-En la secundaria Joaquín Ferrer de Jalpa de Méndez, fundamos un periódico muy rudimentario que lo tirábamos en mimeógrafo. Se llamaba El Periquito, ahí comenzamos nosotros nuestros pininos, junto a algunos compañeros que ya son, en estos momentos, personas que tienen profesión y cargos públicos. Iniciamos esa aventura y el caso es que El Periquito llegó a ser famoso porque en una ocasión el diario Rumbo Nuevo nos destacó en algunas columnas lo que publicábamos, porque éramos muy críticos para esa época, y llegó a tal grado que el director de la escuela nos dijo que ya no íbamos a sacar el periódico, porque estábamos muy gruesos. Vengo de una familia pobre, mi papá vendía revistas paletas, pan. A mi papá lo catalogaron algunos escritores jalpanecos como un ejemplo de laboriosidad, ejemplo de trabajo, muy pobre pero muy honrado y trabajador, hay dos libros hechos en Jalpa de Méndez, uno de ellos se llama Reminiscencia Jalpaneca, del profesor Rodolfo Alamilla en donde da a conocer la vida de mi padre, cómo se desenvolvió en Jalpa de Méndez. En esa época yo me dediqué a trabajar en una veterinaria, pero decidí salirme y me fui a trabajar a Veracruz, trabajando en algunas cosas muy diferentes al periodismo. Pasa el tiempo y cosa del destino, me avisan de que fallece mi papá. Falleció comprando revistas y periódicos de los que vendía él, en un lugar llamaban Simón Alvarado, ahí en la bajada de Cinco de Mayo.

-¿La muerte de tu padre te hizo regresar a la tierra?

-Fue en el año 71, en esos días presenté un examen en el gobierno del estado como mecanógrafo para rotular invitaciones del primer informe del licenciado Mario Trujillo, ahí me encontré con algunas gentes que todavía son actores políticos muy importantes de Tabasco, me encontré a José Eduardo Beltrán Hernández, a Arturo Núñez Jiménez, a Gustavo Rosario Torres, entre otros muchos que conocí en esa época y con ellos comencé a laborar muy bien, me atendieron muy bien y me tendieron la mano

-¿Y cómo es tu incursión ya al campo del periodismo profesional?

-Precisamente en el segundo año de Trujillo a mí me mandan a cubrir información, a grabar los discursos del licenciado Trujillo. Cargaba una grabadora muy grande, profesional, que ya la quisieran algunos sistemas de radio local, creo que la Presidencia de la República todavía las usa, son marca UHER, que te daban una nitidez muy profesional de 7.5 y de 15 revoluciones, algo así le llamaban, con esa grabadora yo recorría toda la gira del gobernador, las giras nacionales del presidente de la República, porque el Estado Mayor y prensa de la República muchas veces me solicitaron para que yo les apoyara las giras presidenciales, donde incluso fui a Argentina y a El Salvador con el Presidente.

-¿Quién era el presidente en ese entonces?

-José López Portillo, cuando el licenciado Leandro Rovirosa era gobernador, me solicitaron que los apoyara y en una de ellas decidí no continuar, porque yo sacaba la grabación y hacía boletines de prensa y se enviaba por Telex la información directamente al presidente de la República.

-¿Y por qué decidiste no seguir?

-Resulta que en esos días que me solicitaban ayuda, en prensa de la Presidencia trabajaban cerca de seis personas, y uno de ellos que era líder me dice: “don Manuel tiene año que le conocemos, es usted una persona a todo dar y muy profesional, pero nosotros tenemos hambre y nos está quitando el trabajo”. Y les digo: “oiga, yo no les estoy quitando el trabajo, a mí mee solicitan de acá, yo no vengo ganando, ningún centavo”. Y me dicen: “pero nosotros nos pusimos en huelga porque no nos paga el presidente, no nos paga lo que debemos de ganar”. Entonces les digo: “oigan, discúlpenme, yo no sabía esto, por mi parte no volverá a suceder”. Y le dije al jefe de prensa que me disculpara pero ya no iba a seguir porque me sentía muy mal. Me ofrecieron pagar una buena compensación, pero les dije que no porque había gente que necesita de esa compensación. Me reportaron en esa época al gobierno del estado, no sé con quién, me hicieron un llamado, pero de ahí no pasó. Jamás volví a cubrir una información en forma especial del presidente de la República. El caso es que con el gobierno del estado comencé desde la categoría de auxiliar universal de oficina hasta que llegué a ser jefe de prensa del gobierno del estado con Manuel Gurría.

-¿En qué periódico te iniciaste ya como reportero?

-En el semanario La Causa, que dirigía Adolfo González Maza. En el primer número nos fuimos duro contra Salvador Neme y a favor de Manuel López Obrador, que iniciaba su campaña como precandidato de la oposición, lo acompañamos en su primera gira a pie por toda la comunidad de Nacajuca, por la zona chontal. Cuando Neme se entera me habla como al mes de que iniciara la campaña y me dice en su despacho: “Manuel tú has sido muy amigo mío no de ahorita, sino desde hace años, te conocí cuando era secretario de gobierno, yo quiero que jales parejo conmigo, sé que a ti te ha ido mal, pero si soy gobernador, te voy a apoyar mucho. Y le dije a Chavo Neme, “yo con vivir al día, con eso me conformo, y hasta la fecha así vivo”. Entonces Chavo Neme me dice: “Manuel, tú vas a ser uno de mis grandes amigos, más de lo que eres en este momento, pero échame la mano, no te vayas con esta gente”. Y le respondí: “Chavo, así me gusta que se le hable a los amigos, le di mi mano, jamás me volví a meter con él”. Ya como gobernador era acompañante de Chavo Neme en sus giras, cuando iba a Jalpa de Méndez, que es la tierra de mis ancestros, tierra de mi vida, me llevaba como invitado especial. Por cierto, llevaba también a don Sebastián Lamoyi Ulín, porque lo estimaba mucho, era su vecino. “Tú y Sebastián van a ir por adelante --nos decía Chavo Neme-- y yo bajo atrás de ustedes, para que les vean que andan conmigo”.

Cuando cumple año mi columna “A guayabazo seco”, le digo a Chavo Neme, que me hiciera el honor de ir al cumpleaños de mi columna. “¿A dónde lo vas a hacer?, no quieres un hotel”, me dijo. “No, en mi periódico, porque el olor a tinta me mata”, le respondí.

En honor a mi padre, así le puse a mí columna, a muchos de mis hermanos les da coraje que les digan guayabita, pero pues, son costumbres de pueblos. Entonces Chavo Neme llega al desayuno, se sienta a mi derecha, a mi izquierda Adolfo González Maza, el director. Desayunamos en La Causa, cuando tenía sus oficinas en la prolongación de la calle de Mina, y ahí me dice Chavo Nene, delante de Rodolfo: “Manuel, si yo termino mi sexenio, al término tú vas a tener tu propia maquinaria y tu propio periódico”.

Sucedió luego lo de su caída del gobierno. A Hernán Barrueta le llegó un telefonazo de la ciudad de México, donde le avisaban que el gobernador tenía que presentarse allá en la Secretaría de Gobernación, ya se estaban dando los pormenores de que se iba o se quedaba, entonces yo todavía lo acompañé a su vehículo para que se fuera al aeropuerto, y de ahí ya no regresó Chavo Neme, más que a entregar. Lo sentimos, pues, como amigo, no por lo que me haya ofrecido, sino que sentimos su caída, porque era más que político, más que gobernador, muy humano y muy amigo. Sabía ser amigo Chavo Neme, era un tipo excepcional en ese aspecto.

-¿Cómo ingresas como corresponsal al Diario de México?

-Al Diario de México yo ingreso en la época de Enrique González Pedrero, viene un señor que era el jefe de corresponsales, muy conocedor de la prensa, don Enrique Novelo Galindo, ya me conocía, porque venía a las giras presidenciales cubriendo para el Diario de México, era muy sagaz para conseguir la publicidad. Enrique viajó por todo el mundo. El es el que me invita a colaborar con el Diario de México, donde estuve como 20 años.

-¿Y de los medios locales, en cuáles has laborado?

-En medios locales, estuve en dos ocasiones en el diario Presente, de ahí estuve en el Sol de Tabasco, en el diario Rumbo Nuevo con don Florentino, un hombre a quien le debo mucho, porque don Florentino, era muy humano, un hombre muy profesional de la pluma, el señor me tendió la mano, me prodigó de muchas enseñanzas y es alguien a quien yo le debo y le guardo mucho cariño y un agradecimiento sin límite. Don Florentino me invita a colaborar con él, tuve como tres o cuatro años y de ahí me voy al periódico Tabasco al Día, en donde tengo 18 años, hasta la fecha, colaboro ahí como director técnico.

-Durante mi estancia en el semanario La Causa comencé a escribir la columna a “A guayabazo seco” la gente me exigía que la escribiera. Igual cuando la publicaba con Andrés Pampillón en: A Fondo, un semanario muy profesional, como siempre lo sabe hacer Pampillón. Pero, además de haber sido jefe de prensa en Macuspana, en El Sistema de Agua y Alcantarillado del Estado de Tabasco (Sapaet), en el gobierno del estado, ocupé cargo de subdirector de radio. Entré a la Comisión de Radio y Televisión de Tabasco (Corat), en la época de Rovirosa, fui el primer jefe de información que tuvo el Canal Nueve, y el primero que hice junto con Pedro Luis Bartilotti, Noti Nueve. Recuerdo que estaba el maestro locutor Chávez Guerrero, de reportero Mario Hernández, Rubén Arceo, María Elena Zentella, y hacíamos no sólo Noti Nueve, sino otro programa dominical al estilo De Siempre en Domingo, que se llamaba Mosaico Dominical, ahí presentamos al maestro ya fallecido Emilio Novelo, a connotados pintores mexicanos, en base a la amistad que tenía Pedro Luis Bartilotti con muchos políticos a nivel nacional. El primer Noti Nueve, recuerdo que nos lo pidieron de media hora, y como lo que es no saber, nos salió de hora y media. Tuve que irme a Televisa a tomar un curso a aprender cómo medir los tiempos, cómo realizar ese tipo de cosas que miden un programa televisivo. Pero Independientemente de todo ello, para mí el periodismo escrito es la vida, es la historia, es la esencia, porque es lo que queda plasmado.

-¿Prefieres el periodismo escritos que los medios electrónicos?

-Definitivamente, es mi razón de ser como periodista. Siento que el periodismo escrito se debe de realizar bajo un criterio importantísimo: ética y más ética. Eso es lo principal que debe tener un periodista, los que nos dedicamos al periodismo debemos ser amigos de la verdad y enemigos de la mentira. La falacia, la calumnia, que es lo que está actualmente en el periodismo tabasqueño, denigre la profesión.

-¿Dicen que en el periodismo nunca se termina de aprender, tengo entendido que te sigues preparando?

-Si, junto con un grupo de compañeros periodistas, viejos ya, dentro de los que se encuentra Erwin Macario, José Antonio Calcáneo, José Carrera, Yogui Montero y muchos más, nos estamos preparando, estamos llevando la licenciatura en periodismo, una carrera como si la llevaras en la Universidad, porque tenemos la clase presencial con la Universidad Autónoma de Chihuahua, a través de una pantalla, en un salón de clases de la Universidad Tecnológica de Tabasco.

-¿Cada cuántos días toman sus clases?

-Llegamos los lunes, martes y miércoles de siete a diez de la noche, estamos llevando 53 materias de las cuales ya cursamos 33. Siento que en lo personal voy bien, vamos al sexto semestre, son ocho, al menos en este semestre me distinguieron como el mejor alumno con la mejor calificación. Es increíble lo que te voy a contar, yo ya le di estudios a mis hijos, son cuatro, una de ellas ya tiene carrera con maestría, la otra está llevando maestría y el otro tiene doble carrera y al más chico va para sexto año, a todos los mayores les di carrera, y sin embargo, a mi edad de 59 años, yo estoy todavía estudiando, considero que un periodista debe prepararse todos los días y todo lo que estoy aprendiendo, lo estoy echando a andar en el diario Tabasco al Día, donde continúo preparando a algunos compañeros que se han quedado un poquito rezagado. Yo continúo diciéndoles a ellos que no se queden apoltronados, que deben de continuar, que deben de cruzar el bache, que deben de luchar por ser siempre los primeros.

-¿Qué le recomendarías a las nuevas generaciones de periodistas?

-Que sean muy profesionales y que antes que nada, que revisen bien sus trabajos, porque hay compañeros que escriben la nota y se van. Al día siguiente, creo que ni la leen, deben aprender a afinar su trabajo, ser ellos sus propios críticos, ver sus fallas. A las nuevas generaciones mi recomendación también es que se olviden de la diatriba, de la mentira, que se olviden de que el periodismo debe de resolverse a punta de bayonetazo, nosotros tenemos un arma que se llama la pluma y esa es la que siempre debemos portar con orgullo y la que debemos de tener siempre a la mano. Recuerden que el periodismo, aunque suene mal, que yo tampoco estoy de acuerdo con eso del cuarto poder, sí, es un poder, pero un poder que mueve masas, si el periodismo nosotros lo realizamos de forma muy profesional, va a ayudar a cambiar muchas cosas.

-En el medio periodístico local se te reconoce como un reportero muy rápido para teclear, ¿cómo se te da?

-Yo desde muy chamaco comencé a mover la máquina de escribir.

-¿Estudiaste o eres empírico en este aspecto?

-Estudié en mi pueblo había una escuela que se llamaba Comercial Pitman, pero no la ejercía, después de que terminé no la utilizaba, la comencé a utilizar cuando empecé a trabajar maquinando discursos. En la campaña de Rovirosa, un periodista de la revista Siempre me entrevista, porque vio que de un poblado al otro, yo ya tenía sacado el discurso, metía yo carbón y ya… les repartía a los principales medios copia del discurso. Llegué a tener una velocidad sorprendente en la máquina y fue lo que me valió que me invitaran a la gira presidencial y la máquina para mi es como decía, un día me lo calificó el finado Totosáus, “máquina que genera ideas”, la que siempre me ha inspirado, aunque ahora ya la computadora, la modernidad nos tuvo que adaptar a ellas, pero para mí el teclear de una máquina lo sueño todavía.

-¿Qué significa para ti el periodismo?

-Lo es todo, el periodismo es mi razón de ser, es mi vida, es algo a lo que siempre me he dedicado, con ello he vivido, con ello vivo y viviré hasta el último momento de mi vida. Diría un amigo, es una enfermedad que no vamos a dejar nunca.

-¿Cuántos años tienes?

-59 años.

-¿Cuántos de periodismo?

-39 años.

-¿Has pensado en el retiro?

-No, al menos en este momento que ya existe el Internet, si algún medio me niega su espacio, siento que con el Internet puedo continuar vigente, eso ya no es obstáculo, y más ahora con un título, si Dios quiere que lo llego a conquistar, mi mayor anhelo es portar la toga y el birrete y recibir el papel tan ansiado, por el que muchos llegan y no lo ejercen, pero al menos yo sí, desde hace mucho tiempo lo he ejercido.

-¿Lo anhelas?

-Claro, como periodista, para que ahí sí, nadie me diga, tú no lo eres, de hecho si lo soy.

-¿Para que no digan que eres un improvisado?

-Así es, hay que reconocerlo, como dicen aquí en Tabasco, a mí me hicieron al machete, pero esa piedra que estaba tosca, que estaba burda, se ha ido perfeccionando, ha ido buscando la perfección en el periodismo.

 
 
 
“Los que nos dedicamos al periodismo debemos ser amigos de la verdad y enemigos de la mentira”: Manuel García Javier: (Fotos. Jorge Hernández Gómez)
“Si el periodismo lo realizamos de forma profesional, va a ayudar a cambiar muchas cosas. (…) mi mayor anhelo es portar la toga y el birrete y recibir el papel tan ansiado, por el que muchos comunicadores llegan pero no ejercen la profesión”
 
 
 

 
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