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Director General: René Alberto López
 
 
 

Reporteros de la vieja guardia
Como entre los políticos, hay periodistas buenos y mediocres: Manuel Martínez

› Ejercer el periodismo tiene sus riesgos, tiene sus bemoles, tiene sus hazañas, pero hay que saber sobrellevar esos momentos

RENÉ ALBERTO LÓPEZ
SEGUNDA Y ULTIMA PARTE

Se emociona y al mismo tiempo que habla de periodismo saca el tema de la oratoria, pues fue la que lo llevó a incursionar en el oficio de José Pages Llergo. Desde los 17 años entró por primera vez a la redacción de un diario y desde entonces no ha podido dejar de escribir, aunque lo ha intentado varias veces. “No se puede, es una vocación que se trae y que apasiona”, sostiene Manuel de Jesús Martínez Ramírez.

A sus 57 años, el comunicador vive el periodismo como el primer día. A media mañana de casi todos los días se le puede observar en una de las bancas de la histórica calle Juárez, en el primer cuadro de la ciudad de Villahermosa, cerca del café La Cabaña. Jovial y por lo regular rodeado de amigos, los temas que abordan son lo que traen los diarios esa mañana y es que “el periodismo se lleva en la sangre”.

En la segunda y última parte de la entrevista con Martínez Ramírez, nos sigue narrando parte de la historia de su vida, ligadas a sus dos pasiones: la oratoria y el periodismo.

¿Se sabe que en una ocasión ganaste con un tema muy complicado donde realacionas a Marx?

- Si, el Pentateuco y el Levítico, y la relación del marxismo y leninismo.Pero en ese tiempo era lo de moda, marxismo y leninismo, incluso eran las teorías que le llamaban prohibidas, que nadie abundaba sobre ellas, porque ya lo tachaban a uno de comunista, lo tachaban a uno de pernicioso, de rebelde.

¿Y ganas ese concurso?

- Gano el concurso, en él participan otros tabasqueños como Laureano Naranjo, Jorge Abdó, Alfaro Cáceres, entre otros. El caso es que termina el concurso y yo gano el nacional y me dan el nombramiento de valor nacional juvenil, y hablo en nombre de la nación, en un discursazo que me acuerdo, se hicieron 50 mil copias y yo nunca guardé ni una, de un discurso memorable para que más que la verdad, y por ese discurso el presidente Luis Echeverría me dice, indudablemente tienes que ir con nosotros a una gira por el Caribe, que era una gira de buena voluntad, me invita el presidente con su esposa, María Esther Zuno de Echeverría, a una gira donde iba una delegación artística cultural numerosa, con cuatrocientos o quinientos artistas, de todo el país, me llevaron a Cuba, a Venezuela, a Quito, Jamaica, a Costa Rica y a Panamá. Recuerdo que en ese entonces a mí me tocó hablar unas palabritas pequeñitas, si se quiere, pero muy significativas. En la Plaza de La Habana, en lugarcito en donde está una estatua de Juárez, ahí me tocó hablar.

¿Bueno, Chucho, ya repasamos toda la cuestión de la oratoria, en qué momento te llega tu relación con el periodismo?

- Después de los concursos de oratoria, sucede que me presentan en varias partes como para platicar mi experiencia, Entonces se me preparan algunas entrevistas, y entre ellas, me acuerdo muy bien, pero muy bien, el que puso mucho interés en mí fue don Jorge Calles Broca. Así me inicio trabajando en el diario Presente como redactor, como corrector de pruebas. Ese fue mi primer contacto con el periodismo. Fui a chambear porque necesita ganar dinero, y como se me daba la lectura y la buena ortografía, eso fue lo que le gustó a don Jorge y me dijo: “tienes tiempo”, le digo sí, y me responde “pero ya sabes la corrección es desde las siete de la noche hasta las cuatro de la mañana”. Trabajé ahí como unos seis meses y fue cuando don Jorge me dijo: “te gusta escribir”, y le dije, no es que me guste, me atrae mucho, y me dijo: “hazte un articulito pequeñito”. Hice un artículo, no pude dormir cuando lo hice, no pude dormir, pensando en que ya iba a ser publicado. Y así empecé con don Jorge, cuando me lo publicaron, compré 50 ejemplares, con mis propios recursos para regalarlos, para repartirlo entre los amigos, maestros, a todos, era un orgullo para mí. En realidad no hay nada tan satisfactorio, no lo cree uno, entonces desde ahí empezó la perfección, porque después de eso, me invitaban a escribir por ejemplo con Pancho Shishito, empezamos a hacer algunas columnas graciosas, como el Jícaro, chuscas, como “Uta’ que lo parió”, que es de mi autoría. Luego con el amiguito en Noticias de Hoy, auxiliar en Opinión, estuve en Vanguardia, y en muchas otras publicaciones.

¿En tu actividad como periodista qué género es el que más dominas?

- Las entrevistas, recuerdo mucho la que le hice al compositor Paco Solís.

¿O sea, has sido articulista, columnista y luego reporteas donde incursionas en el género de entrevistas a personajes famosos de Tabasco?

- Sí, y la entrevista que más me ha gustado fue la de Paco Solís, que se publicó en el periódico Impulso que dirigía Isidoro Pedrero Totosáus.

¿Otro trabajo que te traiga recuerdos?

- Hay varios, pero sin duda unas columnas que hicieron furor en ese entonces: Presente en la política, una columna que pegó, yo creo que fue una columna que atrajo, qué bárbaro

¿Y qué es para ti el periodismo?

- Es el mejor medio para acercarse totalmente a la verdad, completamente a la verdad, el periodismo tiene muchas facetas, como decía don Reyes Heroles, hay políticos buenos, hay políticos malos, hay periodistas muy buenos, hay periodistas mediocres, afortunadamente son los menores, pero quien realmente utiliza el periodismo, debe estar consciente que tiene el mejor instrumento para triunfar en la vida, no hay más, no hay más, el encuentro con la verdad, es andar en el periodismo, hay veces que como decimos nosotros, tiene sus riesgos, tiene sus bemoles, tiene sus hazañas, pero hay que saberlas librar, hay que saberlas sobrellevar, nunca hay que tener como quien dice la verdad la tengo yo nada más, no, la verdad está en todas partes, nada más que cada uno tiene que buscarla, de manera que con certeza vayas y des un producto, como hablamos de noticias en este caso, totalmente desmaquillada, cruda, si se quiere a veces cruel, pero que sea noticia real. Entonces considero que quien practica el periodismo debe ser honesto toda su vida, honesto sobre todo, en ese aspecto yo quisiera recordar a un amigo que ya falleció, que se entregó al periodismo, lo conoces, Pepe Frías Cerino, quien dedicó la vida al periodismo completamente. Fue un ejemplo de cómo se ejerce el periodismo, incluso dentro de la miseria más grande de la vida, ya vez la familia como ha sufrido mucho, la familia de Frías y Pepe era para que un momento dado hubiera hecho una tracalada de dinero y hubiese tenido medios y todo, sin embargo, no, siempre fue un apostolado, sirvió al amigo, el caso es que pues nos sirve como ejemplo de honestidad y pulcritud, sobre todo en estos tiempos que muchas veces optamos por lo más fácil, por la ley del menor esfuerzo, por la ganancia fácil o por elogios inmerecidos, en buscar canonjías, prebendas.

¿Qué diferencias ves del periodismo de cuando tú empezaste en aquel entonces de corrector en el Presente con el Tabasco al actual?

- Pues hay mucha diferencia, sobre todo, el avance tecnológico, que ya ahorita donde quiera puedes hacer un periódico, antes se sufría, se vivía, era un apostolado, todavía sigue siendo lo mismo, sin embargo, esto es como el adicto, cuando te pica el germen, ya es imposible, yo he querido dejarlo, porque digo, a lo mejor un negocito es mejor, es más seguro y todo, pero no, siempre recurre uno al mismo lugar, pero no sé si sea por costumbre o por vocación, pero yo me imagino que es vocación, porque volver al mismo lugar, repetir nuevamente aquello, pero con nuevas inquietudes, con nuevas formas de enfoque. Pero el periodismo no es más que un compromiso con la verdad, verdad cotidiana, verdad de peso, no se si te haya pasado a ti, que te retires un tiempo porque dices tú, me quiero alejar de esto por un tiempo o oxigenarme, no se puede, se tiene que regresar a la vocación, se nace con eso.

¿Actualmente estás en el periódico La Noticia?

- Estoy con Aguilar Bañes en La Noticia y otro que se llama Opción, pero muy esporádico, de lleno en La Noticias, me ha dado la confianza de laborar no solamente una editorial, sino una entrevista, una nota, e incluso notas chayoteras que llamamos nosotros, felicitación para acá para este y para el otro, el caso es que le hacemos de todo.

¿Y qué le recomiendas tú por ejemplo a las nuevas generaciones de periodistas?

- Sobretodo mucha preparación y que esclarezcan bien el rumbo, qué cosa es lo que quieren ser, por ejemplo, me voy a dedicar a ciencias de la comunicación, si, ciencias de la comunicación, no solamente es periodismo, es enseñar, es aliarse para hacer una escuela, para una enseñanza, en fin, entonces, comunicación es amplio, muy amplio, pero hay que saberse definirse totalmente, qué cosas es usted, soy licenciado en ciencias de la comunicación, pero es periodista, ser parte, de periodista, ser maestro, ser hasta confesor, ser de todo, entonces, si hay que tener clarito esto, el periodista debe más que su compromiso con la verdad, debe ser honesto, vertical siempre, de manera que no lo traicione la idea, ni la idea del momento, ni los atraigan los cantos de las sirenas.

¿Y alguna anécdota que recuerde con agrado o con amargura?

- Simple y sencillamente fue con Pedro Luis Sánchez que era el periodista más incisivo de aquel entonces, era un periodista que en realidad yo no le entendí nunca su carácter, sin embargo, llegamos a ser muy amigos posteriormente. Yo era un chavo, normalmente, no se por qué razón le empecé a caer mal y el caso es que yo estudiaba la secundaria y empezaba yo a descollar en oratoria y empezaba yo a tener mi famita con los amigos, empezaba a ser estimado, sin embargo como a este señor siempre le caí mal, para él no era más que un patán, un venido a menos, una persona que él quizás en su momento me vio como un enemigo peligroso o ve tú a saber qué, el caso es que me agarró una ojeriza tremenda, cada rato era virulenta, me criticaba, me atacaba ferozmente, que era yo un borracho, que era yo un degenerado, que era yo un depravado, que donde estaba yo, que era el delegado del Injuve, que en ese entonces abusaba yo de las chamacas, que del presupuesto, olvídate, infinidad de tropelías y todo. Y como yo era amigo de don Jorge Calles Broca, le decía a don Jorge que por favor me atemporara un poquito eso porque le iba yo a responder como hombre, que iba yo a tener que darle en toda su.... y nunca hizo caso, el asunto es que una vez si nos encontramos en la redacción de Presente, estábamos en un festejo y estaba yo ahí y claro con mis copas, se acerca y me empieza a estar hiriendo burdamente y se quiso pasar de vivo y le metí dos cachetadas; se armó el borlote, el caso es que no conforme este cuate en la noche me quiso buscar en un bar, yo andaba con mi gente, no me dejé y ya tuve que pararme y aclararle totalmente, si tú quieres agarrarte conmigo vamos a agarrarnos tú y yo solo, le dije: ya definitivamente o me matas o te mato hijo de puta, así se lo dije; vas a creer que le gané el valor a este chavo, a Pedro Luis, que jamás volvió a meterse conmigo, y ya pasando el tiempo en el gobierno de don Mario Trujillo, hicimos las pases y fuimos grandes amigos hasta el final de sus días; compartimos incluso el gusto por la flor, porque a él le gustaba mucho eso de coleccionar flores de Tabasco, era un amante de la naturaleza verdadera, imagínate que llegamos a hacer tan amigos que después hasta trago me regalaba, fuimos buenos amigos hasta su muerte, incluso cuando murió le dediqué un poema a Pedro Luis.

¿O sea que después del odio hubo amistad?

- Pues fueron los malos entendidos, mejor dicho por la forma de ser quisquilloso.

¿Tocaron el tema luego que se llevaron?

- Sí, platicamos y recordamos que era muy muy sarcástico y tenía la particularidad que le salía por allá con facilidad algún apodo y te lo ponían y no te lo quitabas nunca. El fue el que le puso Moco Loco a Cortés Moreno, él le puso, y andábamos en la campaña de don Rovirosa Wade y andaba Manuel “Kilo” Fernández, que era grandote y Miguel Canepa, entonces había la caricatura de Balón y Balín, pues él le puso a Fernández y a Canepa, Balón y Balín, también le puso a Laureano Naranjo Garzopeta, porque decía que era mitad garza y mitad escopeta. Y fueron apodos para la historia.

¿Cuándo te invita don Jorge Calles como corrector, cuántos años tenías?

- Tenía como 16 o 17 años, estaba yo joven. Yo nací en Ciudad del Carmen, Campeche, radico en Tabasco desde el 56, nací en el año de 1952, a los cuatro años me vine a radicar a Villahermosa, actualmente tengo 57 años. Nosotros somos de Macuspana, pero nací en Ciudad del Carmen, allá estudié la primaria y ya me vengo acá, pero tengo acta de nacimiento de Ciudad del Carmen, por eso representé a la Unacar y representé a Campeche en un concurso nacional de oratoria. Incluso el que quería ser representante de Campeche en ese entonces era de aquí de Villahermosa, Felipe García.

¿Y tú ganas el estatal de Campeche y te vas al nacional?

- Gané el segundo lugar en el nacional y me costó un regaño del gobernador, don Mario Trujillo, porque había yo representado a Campeche en lugar de Tabasco. y le expliqué, que aquí no me había dejado participar Darvelio Asmitia.. Estaba don Mario Trujillo que se lo llevaba la madre, “hemos invertido mucho en tí, el próximo año vas y me ganas, y en el 74 gané yo en Monterrey, ya representando a Tabasco.

 
 
 
El periodismo es como el adicto, cuando te pica el germen, ya es imposible dejarlo, yo he querido dejarlo… pero no, siempre recurre uno al mismo lugar… (Foto: Jorge Hernández Gómez)
Pepe Frías Cerino fue un ejemplo de cómo se ejerce el periodismo, incluso dentro de la miseria más grande de la vida, ya ves como ha sufrido mucho la familia de Frías. (Foto: Jorge Hernández Gómez)
 
 
 

 
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