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Director General: René Alberto López
 
 
 

Reporteros de la vieja guardia
Román Jiménez Rodas y El Chompipe, leyendas
vivientes del periodismo en Tabasco

› Un grupo de feligreses pretendió quemar el periódico por denunciar un caso de pederastia

RENE ALBERTO LOPEZ / FOTOS: RAUL TORRES LOPEZ

Se le ve tranquilo, optimista. Nos recibe en sus oficinas de la calle Aldama, en la cabecera municipal de Comalcalco, desde donde en más de cuatro décadas ha librado cientos de batallas periodísticas.

Román Jiménez Rodas cuenta que le hubiese gustado concluir la carrera de Derecho, “había estudiado para licenciado, pero no concluí porque mi tío se murió muy joven y mi papá también y el Derecho es lo que me gustaba a mí”.

En las postrimerías de los años 50 varios sucesos que se dieron en un mismo día lo motivaron a tomar papel y una vieja máquina de escribir para inmortalizar aquellos percances, que marcarían su destino. De esta forma abraza para siempre el oficio de Francisco Zarco. Su vocación innata por escribir lo lleva a fundar en la población chiapaneca de Raudales Malpaso, en el año de 1961, El Chompipe, pequeño periódico tabloide de cuatro planas que empezó a publicar quincenalmente.

Con el paso de los años se trasladó a Comalcalco, llevando con él su creación: El Chompipe. Su combatividad lo convirtió pronto en La Chontalpa en un medio impreso de consulta obligada.

A casi 50 años de trayectoria de quehacer periodístico, de enfrentar incontable vicisitudes, Román Jiménez Rodas, de 80 años, y El Chompipe, de 48, son auténticas leyendas vivientes del periodismo. De ese periodismo que algunos llaman “prensa chica” pero en los hechos, de su grandeza hablan los sucesos publicados en sus páginas, así como su heroica permanencia en el medio, a pesar de todo….

Hoy, El Chompipe es una publicación de 16 páginas con portada y contraportada en color. Tiene una periodicidad semanal, circula cada domingo, principalmente en el municipio de Comalcalco, pero Román Jiménez García, actual director del semanario, y Robinson Jiménez García, subdirector, hijos del director fundador, mantienen latente el proyecto de hacerlo un diario: “Están con la idea, y sí lo van a hacer, yo creo que sí”, confía Jiménez Rodas.

-¿Qué lo lleva a fundar El Chompipe en aquellos años?

-Tiene una historia muy especial. Resulta que cuando se construían las presas me fui trabajando como pagador en la compañía Coconal a Raudales Malpaso, Chiapas, lugar desde donde en avión iba y venía a las oficinas de Villahermosa para pagarle a la gente. Entonces el gusanito del periódico comenzó porque un día cualquiera, no puedo precisarlo hoy, pasaron como tres o cuatros casos: un camión que iba cargado de tubos se cayó de un puente, ese día también la cocina donde nos daban la comida se estaba quemando, un tractor se vino rodando desde arriba de un cerro y una persona murió, ahí quedó enterrado el muchacho bajo la tierra. Y entonces al ver que tantas cosas pasaban, agarré una máquina de escribir y metí un papel. Me puse a narrar de forma humorística los casos y lo titulé “Platillo del día”. Y como tenía unos amigos ahí que les gustaba el humorismo, entre ellos Netzahuat Jesús y Galileo Díaz Nieto, telegrafista. Ellos leyeron lo que escribí y me dicen, “qué interesante está esto, vamos a enseñárselo a la gente”. Luego cuando se fusionaron las compañías, yo quedé como inspector de grupo, como empleado de confianza. Entonces el ingeniero Leandro Rovirosa Wade, que estaba en Malpaso como superintendente, nos invitó a mi y a otros cuatro compañeros a quedarnos en un galerón y al enterarse de lo que escribía y repartía entre los compañeros me dijo que lo siguiera haciendo, que la empresa estaba de acuerdo, que se estaba haciendo historia. Lo que me dijo me dio gusto, y así fue que hice el primer periódico chico de cuatro planitas, y me propuse hacerlos cada 15 días.

-¿Todo eso que me estás contando sucedió en Malpaso?

-Si, en Malpaso. Pero en sus inicios no le ponemos nombre al periódico, nada, nada, sólo decíamos que “este periódico saldrá hasta que Dios quiera, es católico” y no tenía título.

-¿Dónde le imprimían el periódico?

-Había un muchacho de apellido Salvatierra, era de Jonuta, él fue el que me propuso que lo lleváramos a imprimir a Villahermosa. “Yo se lo llevo para que se lo haga un amigo, yo tengo amigos ahí”, me dijo. Se lo trajeron a don Florentino Hernández Bautista, y ahí nos imprimen en su imprenta las primeras ediciones del periódico. La gente hasta pedía más cada vez que salía. Se vendía creo que a peso o a veinte centavos. Los mismos compañeros de trabajo lo voceaban y ya empezaron a tirarse los mil, luego cinco mil y hasta diez mil periódicos; no es exageración, es que se vendía ese periódico que luego se llamaría El Chompipe.

-¿Por qué el nombre de Chompipe?

-Ya después, cuando éramos 12 o 15 gentes los que colaborábamos, nos comenzamos a preguntar: ¿cómo le ponemos al periódico? Fue uno de Veracruz quien dijo que en su tierra le dicen chompipe a una cosa chiquita, y vienen unos de Chiapas y dicen que en América Central también le decían chompipe a algo chico, y nos pusimos a estudiar un diccionario viejito, y ahí viene la palabra chompipe, que quiere decir pavo. Entonces nos reunimos y acordamos ponerle El Chompipe, que es un pavo, y decidimos poner en el periódico los dibujos de un mosquito y un pavo, y de eso sacamos una idea: “hace escándalo y pica”. La frase pegó, porque el mosquito pica y el pavo por cualquier cosita hace escándalo. Pero en eso llega a Malpaso el señor Carlos Pellicer, se apareció por ahí, fue a ver al ingeniero Rovirosa, y el ingeniero lo manda conmigo: “ve con el periodista que ese se la sabe todas…”. Y me manda a un hombre tan elevadísimo de conocimientos. Y me fue a ver. Era groserísimo ese Pellicer. Le mostramos el periodiquito y lo lee: “El Chompipe… ¿quiénes son esas intelectualidades que hay aquí?, son tan brutos que no definen qué es chompipe y ponen un acrido o grillo o este pavo”. Y le digo, no es grillo, es un mosquito. “¿Saben qué quiere decir, chompipe?”, nos preguntó, y entonces nos receta una cátedra sobre lo que es chompipe, nos dijo que era un pavo y que en tal país le dicen así, que en otras partes mulito, pavo de la tierra o guajolote, y nos insultó. Y se quitó entonces el dibujo del mosquito del periódico por la explicación de Pellicer.

-¿Ahora cuénteme cómo se da el traslado de El Chompipe de Malpaso a Comalcalco?

-Yo soy tabasqueño, nací en Villahermosa el 14 de septiembre de 1928, ya tengo 80 años. Cuando termina la obra en Malpaso me liquidaron y me dieron un camión para que yo trajera mis cosas. Y me vine a vivir a Comalcalco. Al periódico lo medio conocían porque yo lo traía y lo mostraba. Cierto día se me ocurre salir a dar la vuelta y encontré amigos que tenía aquí, a los Granier, a los Filigrana, y les dije que tenía un periódico en Malpaso y que quería seguir sacándolo en Comalcalco. “¿Y qué esperas?”, me dicen y les respondo que se necesitaba dinero para las ediciones. “Adelante ahí te ayudamos nosotros, y vamos a ir a ver algunos amigos”, me dijeron. Luego, qué casualidad, todos querían que les escribiera una felicitación para el presidente municipal, para el gobernador…

-¿Enfrentó algunos riesgos como director del periódico?

-Por esas fechas vino un pleito de los cacaoteros, y ahí me meto a defender a los cacaoteros con el periódico. Y me dice un amigo: “aquí en Comalcalco para que saques ese periódico tienes que tener cuidado”. ¿De qué?, le dije… “No te metas con los políticos, no te metas con los curas ni te metas con los ricos, métete nada más con los pobres, con la mafia, pero si tocas esos tres te vas a meter en líos”. Y fue lo primero que hice. Un cura viola un chamaco y me lo avisa un licenciado, y me voy al Ministerio Público. Ahí veo el expediente, la declaración del papá y la del chamaco. Pero ese día yo me voy a México y se lo dejo a mi colaborador que era don Roberto Jiménez López y saca al otro día en El Chompipe, que había violado un cura a un chamaco. Imagínese a la gente católica, se hizo un escándalo, pero que crees que hacen los desgraciados, empiezan a echarle cemento enfrente a la iglesia, y encampanan a los patrones, a los que rezan y ponen en la entrada: “Prohibido el paso a toda la iglesia, culpa de El Chompipe”. Prohibieron la entrada a los que iban al altar, decían que por culpa de El Chompipe, y los patrones, rezadores y todos querían quemarme a mí, y se pone la cosa durísima, fue dura. Es una de las cosas de El Chompipe, y bueno…

-¿Y cómo solucionó ese problema?

-No, pues llegaron aquí (al periódico) y la gente gritaba, querían quemarme, (pero) me quería el gobernador y el gobernador manda un piquete de soldados y me apoyó. Pero antes que vinieran los soldados ya la gente venía a quemar el periódico, ya venían por la Casa de la Cultura, gritando “¡al Chompipe!”, “¡al Chompipe!”, venían con marros, con todo, para quemarme, cuando llegaron los soldados, si no ha sido por eso, me queman. En ese tiempo mandaba a los chiquitos a vender el periódico, porque hasta eso, yo tenía mi gente, había gente que me apoyaba y que estaba con El Chompipe. Entonces mandaban a los niños a vender el Chompipe, que valía 20 centavos, y le quitaban los periódicos y lo quemaban y lo rompían. Pero ahí estaba la policía y me lo traían aquí.

-¿Entonces, quiere decir que su periódico denuncia el primer caso de pederastia en Tabasco?

-Si, así como Dios me ha dado vida, pues, tantos años, así hay gente que han vivido y conocen esa situación.

-¿Y qué pasó con el sacerdote?

-Lo quitaron de aquí, lo mandaron fuera, lo cambian. El papá y el niño vinieron a decir que era mentira, pero yo saqué la declaración del Ministerio Público, ahora ¿de dónde saqué lo de la violación?, de donde llevaron al niño al médico y el médico decía que estaba violado. Yo estaba dentro de los cánones de la verdad, pero no aceptaba eso la gente y no lo aceptó porque el papá vino decir que era mentira.

-¿Y les publicó la aclaración?

-No, yo no, no la publiqué, ellos fueron allá con el cura y con el Ministerio Público para aclarar la situación.

-¿Algún otro caso escandaloso que haya publicado El Chompipe?

-Fue cuando Pancho Peralta y Fallo Caso, y Pancho estaba con el pueblo, si se quiere, porque así se llamaba, y Fallo era el del gobierno, y yo estaba con el gobierno. Entonces ya Roberto Jiménez López, que estaba conmigo, se lo llevó Pancho Peralta, y ya era mi enemigo. En la mañana yo sacaba una extra y en la tarde él sacaba otra en su periódico El Alacrán. En ese tiempo El Chompipe se vendía mucho. El gobernador, me parece que era Mario Trujillo me llamó y me dijo, ¿cómo ves las cosas? Fallo, le digo, no tiene gente, nada más que lo apoya usted, que esa es su gente, la de usted, y Pancho si tiene pueblo. Y se voltea y me dice, “yo le digo a usted, que el que va a ganar ahí es Fallo Caso, yo soy el gobernador del estado”. Y le digo, esa es cuestión de usted. Y en caballo venía gente de las comunidades, y venían a amenazarme, fueron momentos difíciles y duros pero, yo nunca le sacaba, y me decían “don Román lo van a matar”, y entonces les decía, “si yo no estoy haciendo nada malo”, y quizá no hubo ningún fanático porque nunca pasó nada.

-¿Satisfacciones en el periodismo?

-Claro, claro. Cuando el gobernador Roberto Madrazo me invitó a una reunión con un presidente municipal en un restaurante de Polanco de la ciudad de México. Entonces ahí el gobernador habla de la fama de El Chompipe, me invita a hablar en la reunión y me aplaudieron, eso es una satisfacción. También con Rogelio Rodríguez Javier, que fue presidente municipal, yo le ayudé mucho y llegó a ser el alcalde de Comalcalco, y él en agradeciendo, me cargaba a donde quiera, como su lugarteniente.

-¿Qué aspiraciones tiene El Chompipe?

-Pues mire, el periódico haga usted de cuenta que está empezando otra vez, como un foro fuerte, Tengo dos hijos y los mandé a estudiar, y digo mandé, pero es un decir, a ellos les nació estudiar Ciencias de la Comunicación, son licenciados titulados. El que está conmigo es Román Jiménez García, ese es hasta conferencista.

-¿Cuál es el reto a seguir?

-Pues ahorita les digo, es como si estuviera naciendo el periódico de nuevo. Ya les dije a mi hijo, el más grande, tú eres el director, yo soy el chambeador, y tú también le digo al otro. Fíjense en el trabajo que están haciendo, yo les puedo servir para asesorarle algo, pero ustedes ya con tanta tecnología de punta que hay, es la que van agarrar ustedes, que esas las desconozco yo, las computadoras. Y ya está cambiando, porque ellos tienen buena literatura, que es lo bueno, a veces me platican ellos, pasó esto, y hacen una nota y sale bien, está perfecta o le meto más, métele canilla, les digo, hay que guardar siempre la ética profesional, que es lo que no guardan algunos…

-¿Entonces piensa pasarles la estafeta a sus hijos?

-Ya casi. Llega un momento en que me entra como una cosa triste, pienso como que me estoy despidiendo, como que le estoy diciendo adiós a los demás, porque veo la forma como vienen de Nacajuca, de Villahermosa, de Paraíso y eso me llega a mí, antes no, porque yo canto y bailo, tomo la palabra, me gusta hacer verso, y ahí me la llevo fácil, pero ahora siento como una nostalgia, como que ya me despido, me llamó Presente, igual para una entrevista, y me llama Tabasco Hoy, y también. No se si es que ya me estoy despidiendo, pero entonces ahí están ellos, que agarran la estafeta inmediatamente.

-¿Qué periodicidad tiene el Chompipe?

-Se publica todos los domingos y ellos (sus hijos) quieren hacer el diario, están con la idea, y sí lo van a hacer, yo creo que sí.

-¿Algún periodista del ámbito nacional que admire usted?

-Me gustaba como escribía Roberto Blanco Moheno, un periodista y escritor veracruzano.

-¿Y del ámbito local?

-De aquí de Tabasco a don Florentino Hernández Bautista, del diario Rumbo Nuevo y Trinidad Malpica Hernández, de El Hijo del Garabato.

-¿Y su relación con los alcaldes como ha sido?

-Pues al principio, mientras me conocen, a veces buena, a veces no, pero saben que soy apartidistas; cuando hacen bien se los digo y cuando hacen mal se los digo también, se los he dicho en la cara. Aunque también hay la máxima que dice que cuando la barriga truena, se pierden los conocimientos, y uno le busca por donde quiera, pero hay que tener dignidad, hay que tener dignidad.

-¿Qué le diría usted a las nuevas generaciones de periodistas con tanta experiencia acumulada?

-Hay que ayudar al prójimo. Necesitamos líderes, pero líderes que vean no por su mejoramiento, sino el de todos, principalmente por la gente pobre que necesita la ayuda, pero no hay quien le tienda la mano. Llegan al palacio, llegan a cualquier parte y les cierran las puertas, no pueden hablar, tiene que valerse de otra persona para que los ayuden, eso es lo que ha traído aquí al Chompipe a la gente. El periódico tiene un slogan: “Defensor único de los intereses del pueblo”, y eso hay que hacerlo valer, defendiéndolos de verdad, no cobrándoles, porque por cualquier cosa, hasta por una consulta cualquier licenciadito cobra mil pesos, dos mil pesos. Entonces, eso es lo que debería hacer la juventud, hay que ayudar al prójimo pero de veras. Tampoco vayan a pensar que están hablando con un angelito, porque soy más cabrón que bonito, también si me doy cuenta de uno que yo sé, que está explotando a la gente, y viene a que yo le haga un trabajo, se lo cobro bien cobrado, pero si viene un campesino y trata de traerte mango o un plátano y todavía le vas a cobrar cien o doscientos pesos, ya lo dejaste hasta sin comer una semana. Todas esas cosas son un mensaje bonito, que debe tener presente la juventud.

 
 
 
“Aquí en Comalcalco para que saques ese periódico tienes que tener cuidado”, le advirtieron a Román Jiménez Rodas, cuando inició con el semanario en esa población
“Pero antes que vinieran los soldados, ya la gente venía a quemar el periódico, ya venían por la Casa de la Cultura, gritando “¡al Chompipe!”, “¡al Chompipe!”
Román Jiménez García, actual director de El Chompipe, junto al viejo linotipo que sirvió para capturar los textos del periódico cuando se hacía en la llamada prensa caliente
 
 
 

 
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