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Director General: René Alberto López
 
 
 

Reporteros de la vieja guardia
Los periodistas con vocación son marginados:
José Chablé Ruiz

René Alberto López

Acusado alguna vez de comunista, reprimido varias veces por el gobierno por su actividad de reportero, al grado que en dos ocasiones tuvo que salir del estado, José Chablé Ruiz, actual director del diario El Heraldo de Tabasco, forma parte de esa pléyade de comunicadores de la vieja guardia de Tabasco, que abrieron brecha en momentos difíciles para la prensa local.

Admite que aprendió el oficio de destacados periodistas tabasqueños, lo mismo que de figuras de la prensa nacional. Entrevistado en las instalaciones de El Heraldo, Chablé Ruiz responde a nuestro interrogatorio con la misma pasión con que dirige el diario de la Organización Nacional Mexicana.

- ¿Cómo nace tu vocación por el periodismo?
Fíjate que fue en forma fortuita, buscando trabajo, porque el que tenía lo pierdo a raíz del autoritarismo del gobierno de Leandro Rovirosa Wade, después de una represión en contra de la Sociedad de Alumnos del Colegio de Bachilleres, donde yo estudiaba en la primera generación. Me despiden de mi trabajo, “no quiero comunistas aquí en mi negocio”, me dijeron. Era la primera vez que escuchaba la palabra comunista. Tenía 14 años, pero con ese hecho comienzo a conocer la problemática social, a sentir lo que sufre el pobre. Me pongo a buscar trabajo y llegó así al diario Olmeca, porque José Antenor Ancona, director del diario, vivía frente a mi casa ahí en la calle Galeana 233, y empiezo en los talleres. Ahí con el finado Isidoro Pedrero Totosáus, que es el que realmente me hace la invitación para que yo me iniciara en el periodismo, empiezo a hacer mis pininos, con el consentimiento de José Antenor Ancona, y empiezo a incursionar ya con una condición social, porque siempre he admirado a un personaje de la historia que es Benito Juárez, y así comienzo con la enseñanza de Isidoro Pedrero Totosáus, Alberto Pérez Mendoza y Carlos Jorge Flores Ramos, que estaban en el diario Olmeca. Ahí realice reportajes en el mercado Pino Suárez, en la colonia Casa Blanca, en las colonias populares, y sobre la problemática social de Villahermosa.

- ¿Luego del diario Olmeca que sigue?
Estuve en el diario Olmeca hasta el 79, de ahí me voy al diario Presente, como don Jorge Calles Broca acostumbraba a que todos los reporteros nuevos los mandaba a corrección, conmigo no hizo eso, a mí mandó directamente a la nota policiaca, y ahí en la nota policiaca continúe prácticamente con ese espíritu de investigar y para esto, ya tenía decidido estudiar la carrera de
Derecho, prácticamente ya había ingresado a la carrera y bueno, me dediqué a la nota roja. Ahí en el Presente prácticamente me fui haciendo reportero.

En el diario Presente estoy prácticamente hasta el 84, luego me dedico a la corresponsalía del periódico nacional Excélsior, donde realizaba trabajos de investigación junto con José Frías Cerino, y siempre estábamos criticando al gobierno, siempre estábamos encontrando cosas del gobierno. Era muy difícil hacer periodismo local y por eso hacíamos más periodismo en la prensa nacional, incluso le trabajamos a los columnistas José Luis Mejía y a don Manuel Buendía. Aquí ningún diario local se atrevía a publicar nuestras investigaciones.

- ¿Cómo se te da la oportunidad de trabajar en el diario Excélsior?
Porque muere en un accidente misterioso, Miguel Páez Merino, y queda acéfala la corresponsalía y entonces pues busco la corresponsalía y el 23 de abril de 1981 empiezo en Excélsior junto con Juan Ochoa Vidal, quien estuvo aquí pocos meses porque se fue a México, prácticamente a la redacción de Excélsior y yo me quedo en Excélsior todo el 81; a fines de ese año es que entra José Frías Cerino, que renuncia como funcionario del gobierno del estado y entre él y yo prácticamente hacemos toda una serie de investigaciones sobre Leandro Rovirosa Wade.

- ¿Algún caso que te haya dejado huella en tu etapa de reportero?
En aquella época llegaba mucho al diario Olmeca, Miguel Octavio Medina, era un investigador, era un reportero contumaz de Rumbo Nuevo y Excélsior con experiencia y un bagaje cultural; llegaba todas las noches ahí nos hicimos amigos y me iba con él por las noches a hacer investigaciones, notas rojas, información que a él le interesaban. Siempre me decía que se sale por las noches, porque en las noches todos los gatos son pardos y difícilmente te pueden ver. Entonces me empiezo a interesar por el periodismo de investigación.

- ¿Si comparas el periodismo de Tabasco de antes, con la época actual, qué papel juega ahora la prensa?
La de antes era más sumisa, estaba más sometida, era la prensa más callada, no se podía escribir nada en contra del gobierno, en la radio no se podía decir nada en contra del gobierno, te daban muerte civil, eso lo vivimos Frías Cerino y yo, vivimos una muerte civil y Pancho Peralta Burelo, siendo funcionario de Leandro Rovirosa Wade fue testigo una vez que Salvador Neme Castillo, entonces Secretario de Gobierno, estuvo a punto de golpearme porque había criticado ese día a
Rovirosa. Por desgracia siempre he tenido problemas con los Secretarios de Gobierno y con los Directores de Comunicación Social, por la propia actividad periodística. Antes no se podía decir lo que hoy se dice, creo que hasta Roberto Madrazo ya hubo un poquito más de libertad, para que el periodista escribiera lo que quisiera.

- ¿Entonces se puede decir que ha habido avances?
Totalmente, y además otra situación que se daba era que nuestro propio compañero, el propio gremio nos tiraba, te satanizaba, te condenaba, los propios compañeros te daban la espalda, no había la solidaridad ni en la radio ni en la prensa escrita, nadie te dirigía la palabra porque tenían miedo a la represión que pudiera surgir por el hecho de que te dirigieran la palabra, por lo tanto, ¿quién te iba a dar trabajo?

- ¿Y qué pasó con el diario Independiente?
Siendo ya presidente de la Unión de Corresponsales en el 89, empieza a gestar la idea con Alberto Pérez Mendoza y una serie de personas para hacer un periódico de la sociedad civil y parte de esa reuniones se daban en las oficinas de la Unión de Corresponsales y se invita a periodistas que finalmente no concluyen, porque cuando aparece La Verdad del Sureste, precisamente por la represión que existía, tuvieron miedo y al final quienes nos quedamos ahí en la Verdad del Sureste para echarla andar, fueron Armando Guzmán, Azarías Gómez, Samuel Soto Giles, Luis Enrique, Audelino Macario y otras personas. Ahí desarrollamos La Verdad del Sureste en donde se da un hecho, precisamente con Andrés Manuel López Obrador, un desencuentro porque Andrés Manuel lo que quería era manejar directamente el periódico, en lo que yo no estaba de acuerdo y también se da un desencuentro con Audelino Macario y, pues, tiene que salir y yo en solidaridad con Audelino decido también irme. Fue cuando decidimos formar el Independiente del Sureste que en un principio se llamaba el Sol de Tabasco, yo platico con Ignacio Cobos González para que me dé la cabeza del periódico y la idea era de quedarnos con El Sol de Tabasco, pero también se viene una serie de desencuentros en donde el caso es que en el gobierno de Manuel Gurría, también quieren someter a la prensa y prefiero mejor regresarle su cabeza a Nacho Cobos y es como fundo El Independiente del Sureste.

Cuando empieza El Independiente del Sureste para hacer un periodismo objetivo, un periodismo profesional, estoy en dos fuegos: por una parte, Roberto Madrazo quiere que el periódico le sirva a sus intereses y por otra parte, Andrés Manuel con el PRD, quiere que le sirva a sus intereses, y ahí se encontraron también una pugna de intereses, yo realmente me creí independiente, creí que no necesitaba apoyo de grupos y terminé por cerrar el periódico, ¿por qué?, porque Roberto Madrazo Pintado con todo el aparato me echa encima al Seguro Social en forma ilegal, y la publicidad ya no fluyó. Se empezó a tirar el periódico con los amigos, y tú sabes que en Tabasco el cliente número uno de un periódico es el Gobierno del Estado, pero conmigo lo que pasó fue que el Seguro Social en forma arbitraria me secuestra las herramientas, la maquinaria, pues ya no puedo seguir sacando El Independiente del Sureste y es por lo que tuve que cerrarlo. Estuvo circulando del 92 al 97.

- ¿Cuál debe ser el papel del periodista?
El papel del periodista en Tabasco debe ser realmente de coadyuvar al desarrollo del estado, de establecer, de señalar en dónde está mal el gobierno, pero el verdadero periodista que esté comprometido con la sociedad. Desafortunadamente en Tabasco se libra una lucha intestina entre nosotros mismos, no pueden ver que tú estés progresando, porque te jalan para que también caigas en el lodo. Entonces el periodista se debate en esa lucha de intereses, en esa lucha de poderes y prácticamente el periodista está más metido en la lucha del poder político, y se olvida de la parte social, y es ahí donde deja de cumplir esa función social, donde deja de señalar al funcionario que prácticamente está saqueando el estado, porque mira, voltea a ver a Tabasco en estos últimos 30 años y voltea a ver el sureste, voltea a ver a Campeche, Quintana Roo, Chetumal, y te lo digo porque tengo familias en estos estados y los he visitado y están más desarrollados que Tabasco, ¿por qué?, porque nosotros mismos los tabasqueños hemos permitido el saqueo, con una impunidad terrible y el periodista ha sido cómplice de todo esto, porque a algunos de ellos les conviene, porque el propio gobierno ha hecho esos periodistas, y los que realmente tienen vocación, los que realmente pueden servir a la sociedad, son marginados o son hostigados.

- ¿Con qué momento te quedarías en tu carrera de periodista?
Mira, yo creo que los 30 años de ejercicio que vengo realizando para mí han sido satisfactorio y te voy a decir, satisfactorio, porque veo el reconocimiento en la gente, en la calle, me encuentro a la gente en Balancán, gente en Paraíso, gente en Huimanguillo, de Teapa, Tacotalpa que me conocen y que me tienen confianza, además, aquí mismo en el Heraldo viene la gente a hacer su denuncia con toda confianza, porque sabe que le vamos a publicar su denuncia con todos los riesgos que implica hoy en día, porque de una u otra manera está matizada la represión.

- ¿Un sabor de boca que te haya dejado el periodismo?
Mira, el mal sabor es que cuando tuve que salir de Tabasco por Salvador Neme Castillo, estuve prácticamente un año fuera de Tabasco, nada más venía los fines de semana, porque estaba en México, precisamente por la actividad en Excélsior, porque los gobiernos compraban a los jefes de corresponsales, y el gobierno del estado de Neme Castillo terminó comprando al subdirector general de Excélsior, a José Andrés Barrios, para que se quedara con la corresponsalía, y el jefe de corresponsales se llamaba José Neme Salud, que se decía sobrino de Salvador Neme Castillo. El gobierno ponía a los corresponsales cuando yo entro como presidente de la Unión de Corresponsales eso se acaba, porque se pelea por el fortalecimiento de la corresponsalía, en esa época que creo que la más gloriosa de los corresponsales, porque realmente trabajamos en el sentido de que hacíamos llegar a la prensa nacional las denuncias de aquí de Tabasco, tan es así que se esclareció la muerte de Jesús Manuel Martínez Ruiz durante el régimen de Salvador Neme Castillo. Se inician precisamente las investigaciones con nosotros, con Audelino Macario con Fernando Hernández, conmigo y con Roberto Barbosa, que éramos los que enviamos toda esa información a los medios nacionales.

- Una sugerencia para las nuevas generaciones de periodistas…
Que se preparen, fíjate que hay mucha deficiencia, te voy a decir una cosa, yo tuve la oportunidad de trabajar con grandes periodistas y de platicar con Julio Scherer, las recomendaciones era de que siempre hay que tener los pelos de la burra en la mano, para que no sufrieras ningún atentado, para que no sufrieras ninguna demanda, para que tuvieras credibilidad, para que la gente confiara en ti y caminar siempre con pie de plomo. Don José Luis Mejía nos decía lo mismo, que era indispensable traer un archivo personal de todo lo que uno publicaba, porque a veces se nos podía olvidar lo que uno publicaba, leer, prepararse. También tuve oportunidad de trabajar con Raymundo Rivapalacios y viajar con él por el sureste para hacer aquellas crónicas que le llamaban los previos a la gira de Carlos Salinas de Gortari.

- ¿Tu opinión de los premios a periodistas?
Los premios estatales de periodismo se le entregan prácticamente a los amigos periodistas del gobernador en turno. Así se han entregado estos premios. José Antonio Calcáneo Collado trató de democratizar la entrega de premios y bueno, pues ahí se hizo ese intento de ejercicio. Yo creo que el mejor premio es el reconocimiento de la gente, la credibilidad que te ganas como periodista.

 
 
 
“Nadie te dirigía la palabra porque tenían miedo a la represión”
 
 
 

 
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