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Director General: René Alberto López
 
 
 

Reporteros de la vieja guardia
Hay que ser egoísta en el periodismo para ganar
la nota y las ocho columnas: Antonio Caraveo

› “El periodista debe ser fiel, honesto consigo mismo, con su forma de pensar, con su forma de ser y de creer”

RENE ALBERTO LOPEZ

Entrevistador, reportero de nota roja, corresponsal, editor y columnista, Antonio Caraveo Maldonado, con más de 30 años en el oficio, ha recorrido todos los géneros del periodismo.

La entrevista se realiza en el restaurante del hotel Independencia en Villahermosa. Es medio día. El chelo Caraveo, como es conocido en el ambiente reporteril, comienza a narrarnos su trayectoria periodística de manera pausada. Conforme avanza la plática se va inmiscuyendo en el tema hasta tocar momentos dejados atrás, que le arrancan la emoción y otros donde lo captura la tristeza, como aquel acontecimiento donde vi a una mujer llorando frente al entonces gobernador Víctor Manuel Barceló, por su única hija desaparecidos. “Me hizo pensar en mi hijo, fue un momento que en realidad me conmovió”.

Cuando en una ocasión tuvo que decidir entre dejar ir la nota o su familia, menciona sin titubeos que optó por su familia. En la entrevista con Papiro para la sección de los Reporteros de la Vieja Guardia, el periodista, autor de una de las columnas más leídas en Tabasco: De Alto Nivel, que se publica de lunes a viernes en el diario Presente, recuerda con pasión las entrevistas que le dejaron huellas y cuenta que a diario reportea para escribir sus columnas y ofrecer material de interés y revelaciones a sus lectores, que no son pocos.

¿Cómo te inicias en la actividad periodística, cuáles son tus inicios?

- Fue en 1985 me invitaron a participar en una revista que se llamaba ABC, ahorita está convertida en un vespertino, el director era en ese tiempo Aureliano Rabelo y sigue siendo.

¿Esos fueron tus inicios como reportero?

- Como reportero, pues en una revista ya ves que no se hacen notas informativas, sino más bien reportajes y ahí inicio, uno de los que recuerdo haber entrevistado fue a Cirilo Vázquez Laguna en el penal de Allende, en Veracruz; él tenía 29 años, fue cuando el pleito con Gutiérrez Barrios que fue la primera vez que lo detienen.

¿Y lo entrevistaste en la celda?

- Cirilo estaba aislado, cuando estaba en el pabellón general, él amotinó a todos los reclusos y de sus propios recursos él pagaba la comida, no comía la comida que se hacía en el reclusorio y claro que causó mucho ruido y a raíz de eso lo fui entrevistar. La entrevista la consigo a través de José Frías Cerino, pues él tenía contacto.

¿Cuántos años tenías cuando haces esta entrevista?

- Contaba con 25 años. Me mandan a mí, y la verdad que fue una buena entrevista con él, pese a que con toda la fama de narcotraficante y todo, ahí cuando lo detienen, no lo agarraron con arma, lo agarran sin armas, los que andaban con él si traían arma, pero él decía que era una venganza política de Gutiérrez Barrios, porque su tío había sido el gobernador anteriormente y a la edad de 25 años el ya era cacique, y la verdad que si era cacique porque tenía control en el norte de Veracruz de presidentes municipales, diputados, líderes en la ganadera,

¿Pero ya tenías tiempo reporteando?

- No, tenía menos de un año.

¿Y de ahí, cuál es tu otro paso?

- De la revista me voy a diario Respuesta que dirigía Víctor Acosta con Luis Pampillón y allá empiezo a cubrir la nota roja.

¿Entonces fuiste reportero de nota roja, la experiencia que debes de tener todo reportero?

- Cubro notas rojas, alguna fuente económica, luego ya la política, en Respuesta y ahí voy hasta que fundamos el Diario de la Tarde, junto con Antonio Calcáneo y ya empezamos a dirigir el periódico y luego en 1988 me hago corresponsal del periódico El Día, ahí Teresa Rendón que era la jefa de corresponsales, viene a hacerme un examen, por cierto el examen fue en el aeropuerto de Villahermosa, porque se tenía que regresar enseguida, tenía otro compromiso y se regresa. Ella me aplica el examen y me dice al otro día, me hablan que sí, que empezara a mandar información y ya cuando empiezo como corresponsal y empiezo a conocer a reporteros de México a hacer contactos con ellos, conozco a Socorro Díaz Palacio, que era en ese tiempo la directora general. Con José Luis Camacho como director, a quien lo conocí como jefe de información, luego como jefe de redacción, cuando llega como director me da la oportunidad de tener una columna a nivel nacional. Me daban una plana y la escribía dos veces a la semana.

¿Qué satisfacción te ha dejado el periodismo, algún momento imborrable?

- Cuando me llevé las ocho columnas en el diario El Día, cuando mataron los kaibiles, los militares de élite de Guatemala, a Jacinto Cruz en Tenosique, era un muchacho de Tenosique que lo acusaron de que él era el intermediario que le surtía armas a los guerrilleros de Guatemala y se metieron los kaibiles a terreno mexicano y se lo llevaron. Entonces me avisan y voy por la nota, voy a Tenosique y me contactan con su gente, en ese tiempo me acompañó como fotógrafo José Carrera, que ahorita es el subdirector del periódico el Diario de la Tarde.

¿Fueron tus primeras ocho columnas?

- Mis primeras ocho columnas, fue en el 89-90, estaba iniciando Carlos Salinas. Fíjate que mi nota la cita la revista New, de Estados Unidos y luego me contactan a mí por la nota. Cuando llegamos al límite con Guatemala, donde había una asta bandera, ahí eran 15 metros donde vivía este muchacho y sus papás y empezamos a tomar las fotos y nos enseñan las camisas, porque los fueron desnudando en el trayecto y como a 60 metros encontraron la ropa, adentro de territorio guatemalteco. Sus papás me enseñan la ropa y le tomamos fotografías, cuando llegaron los soldados mexicanos y carrera hábilmente esconde el rollo y pone otro, eso fue lo que nos salvó y nos interrogan que qué andamos haciendo y le dijimos que andábamos reporteando y le quitan el rollo a Carrera, pero él ya había escondido el rollo. De allá me regreso porque mi esposa estaba embarazada, tenía ocho meses de embarazo, estaba a un mes de aliviarse y era mi primer hijo, entonces me pongo a pensar, porque me dice una persona, “si te quedas ahí quién sabe cuando te vaya a busca mi otro compañero que son los contactos de aquí, pero ten cuidado, si te agarran no vas a huir”, y entonces me puse a pensar, vale la pena una nota a no conocer a mi hijo, a perder a mi familia, a dejar desamparada a mi esposa, entonces lo pensé mucho y me regresé. Y si publiqué lo que tenía, y cuando la vieron en México, me hablaron para que yo le diera seguimiento a la información, les dije que tenía contacto y toda una semana estuvo saliendo la información de la vigilancia policiaca. Tres años después Jorge Octavio Ocho, que era el jefe de información en ese tiempo y me dice, “oye Caraveo, fíjate que en esa ocasión ya no seguimos publicando aquel tema porque hablaron de Presidencia al periódico, porque causó mucho ruido entre los dos países”.

¿Y algún acontecimiento que te haya conmovido?

- Fue cuando en la inundación del 99, cuando el gobernador Víctor Manuel Barceló entra al Centro de convenciones y una señora tenía perdida a su niña, una niña de dos años y la verdad la señora conmovida, era su única hija, estaba enloqueciendo y la verdad que afortunadamente, a los dos días, otra señora avisó que tenía a su hija. Fue lo que más me conmovió, el llanto sí, porque me puse a pensar en mi hijo también, imagínate que se pierda en esas circunstancias y a como estaban las condiciones que habían perdido todo.

¿Alguna anécdota que recuerdes, que haya surgido entre periodistas?

- Fue con Bartolo Jiménez, que estábamos allá afuera en la Revista, y le dimos una orden de trabajo a un muchacho nuevo que llegó, un novato, y le dijimos que había miles de muertos, en la avenida 27 de Febrero, atrás de donde venden flores. Ahí era el panteón y él se fue a ver y luego regresó, diciendo que no encontró ningún muerto.

¿Cómo ves el periodismo de antes si lo comparas con el actual?

- Mira tiene sus desventajas y ventajas, bueno, la ventaja que hay ahora es por la tecnología que hay, celulares, la noticia la tienes, antes el reportero peleaba las ocho columnas, se peleaba, a ver quién se la llevaba, no repartía, una cosa era el chacaleo, y otra, era que te reportaban. El chacaleo ese que pasa la nota, a ver que digo en entrevista de banqueta o que llega el montón, pero tú peleabas tu ochos columna, había mayor profesionalismo en ese sentido.

¿Menos boletín?

- Sí, se peleaban las ocho columnas, buscabas una nota exclusiva como reportero y en la misma fuente, eso se ha perdido y también se ha perdido, por ejemplo, que ya los periódicos no citan el lugar donde se dio la entrevista, donde sucedió, si fue de banqueta o dónde, yo reviso la información y se ha perdido eso. Pero anteriormente como que había más ambición del reportero por hacer periodismo, más ambición en el sentido de buscar la nota, de no estancarse nada más con la nota del día que todo el mundo traía.

¿Qué le sugieres ahorita con tu experiencia a las nuevas generaciones de reporteros?

- Que se preparen que lean mucho, ahorita ya tenemos la carrera en la universidad, anteriormente era uno empírico. Yo soy egresado de la UJAT, estudié Licenciado en Derecho, pero yo empecé a estudiar Derecho luego, primero empecé como reportero y luego empecé a estudiar y me titulé y todo pero nunca litigué y luego hice mi servicio en Conciliación y Arbitraje, estuve como actuario y nada más, fue lo único.

¿Te atrajo más el periodismo?

- Si me atrajo más el periodismo, nunca litigué. Lo que les podría aconsejar a los nuevos reporteros es que se preparen y que peleen la información, que no se vayan nada mas con la nota diaria, que busquen las exclusivas, que es lo más interesante, que es lo que te mantiene porque el político se fija en el reportero que anda buscando siempre la nota, no la nota diaria, sino la exclusiva y esto te te hace sentir bien porque tú te estás llevando la nota, tienes que ser ahí, egoísta, en ese sentido.

¿Entonces el periodista al reportear debe ser egoísta?

- Debe ser egoísta, ya con la información y también depende en la jefatura de información tiene mucho que ver, la verdad que yo agradezco a una compañera, está joven y me dice, sabes qué, prácticamente usted es mi jefe de información, me dice, por qué, porque la verdad yo de ahí de la columna en los títulos de bajada, pongo un datito y ella lo explota, manda al reportero ya con ideas, explotaba más la nota, cosa que le agradezco, porque tú sientes que tu trabajo cumple su función. Mira yo mi columna la reporteo, si te das cuenta, tu la vistes, me voy por el chisme, que es lo que le gusta a la clase política, hay que decirlo así, el chisme político, le gusta o el tema central, pero reporteado, no lo trae por ejemplo otra columna, no lo trae, yo siempre he reporteado mis notas, solamente cuando no tengo nada, pues te tienes que meter en cierto análisis, de agarrar un discurso del gobernador o agarras un tema.

¿Y actualmente sólo te dedicas a la columna o sigues reporteando?

- Sigo reporteando para mi columna, es una columna reporteada y es lo que hago y mando al diario El Día.

¿Y en tu carrera periodística también fuiste dirigente?

- He sido dos veces dirigente cuando entra Madrazo en el 95, tomo posesión por primera vez en la Unión de Corresponsales. Esa vez éramos ocho gentes y cuando salí lo dejamos con 15 gentes, aglutinamos a más gente. Aquí aparentemente hay una unidad de los periodistas pero la envidia, entra mucho en juego los intereses, yo digo ser egoísta pero para ganar la nota ahí si, no repartirla, es tu nota, pero no lo otro, se ha trabajado por la unidad de los periodistas, qué bueno que lo hagan, hay la intención y todo, que bueno, la verdad que da gusto eso y ojalá y que lo concretaran cien por ciento.

¿Tu dirigencia como presidente de los corresponsales te dejó alguna satisfacción?

- Pues si, logramos en ese tiempo algunas cosas, como las reuniones semanales con diversos funcionarios, entrevistas, convocábamos y teníamos una fuerza de convocatoria y llegaban y nos daban la nota, porque era una entrevista con todos los corresponsales.

¿Ha pensado alguna vez dejar el periodismo?

No, fíjate que no, pienso seguir y morir, soy un apasionado, me gusta el periodismo, la verdad, y no pienso cambiar de profesión, pienso seguir.

¿Y te gusta la faceta de columnista?

- Sí, me gusta esta faceta la faceta de columna, necesito consolidarla más, porque hay veces, no todos los tiempos traes lo que quisiera la gente, por cualquier circunstancia no tienes la nota, la información, todos los días, es una consolidación que tienes que hacer con tu columna, porque es cambiante, la nota muere en un día, tú lo sabes, entonces tienes que seguir mejorando la columna que escribo en el diario Presente, donde llevo varios años.

¿Has escuchado el comentario de la gente de que tu columna De Alto Nivel es una es una de las más leídas en Tabasco?

- Lo he escuchado pero no me lo he creído, yo sigo trabajando, no me voy por eso, yo sigo haciendo lo mismo, tengo un amigo que sí me habla y agradezco, porque me dice, “oye chelo te puedo dar mi punto de vista. Si, como no, le digo, y me responde, vas mal en este detalle, y la verdad que yo le agradezco.

¿A quién consideras tu maestro en el periodismo, alguien que te haya apoyado en tus inicios?

- Al periodista Bartolo Jiménez Méndez, la verdad que le agradezco que me haya orientado cuando empezaba en la revista ABC. El fue el que me dijo mira Caraveo dale por aquí al reportaje, cuida este detalle en la entrevista, entre otros aspectos.

 
 
 
“Lo que les podría aconsejar a los nuevos reporteros es que se preparen y que peleen la información, que no se vayan nada más con la nota diaria”, aconseja a las nuevas generaciones el reportero y columnista Antonio Caraveo Maldonado. (Fotos: Jorge Hernández Gómez)
“Una de mis mayores satisfacciones como periodista ha sido cuando me llevé por primera vez las ocho columna en el diario nacional El Día”
 
 
 

 
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