Para Usted

Atenta y expectante

› Mario Gómez y González
E-mail: chayogomezg@hotmail.com

Los términos corrupción e impunidad dominan el debate político y social, relegando a segundo plano la discusión sobre otros temas también importantes para la vida, desarrollo y bienestar de Tabasco y los tabasqueños; señal de que castigo y transparencia ocupan rol principal en el interés ciudadano.

En este sentido, es necesario regresar a los significados de ambos conceptos, a fin de poder adentrarnos en el sentir oficial, por un lado y, por el otro, las sensaciones de una sociedad, como la tabasqueña, que se siente agraviada, burlada y lastimada, por los dos últimos periodos sexenales, que se constituyeron en verdaderos escenarios de saqueos y robo en despoblado.

La corrupción se define como la acción y efecto de corromper, o en abuso de poder, de funciones o de medios para sacar provecho económico o de otra índole; en tanto que la impunidad se refiere a la falta de castigo ante una acción contraria a la ley.

Una sociedad no podría desarrollarse plenamente en términos de convivencia, si prevalece la corrupción asociada a la impunidad, porque tal condición corroe a las instituciones públicas, estimula la comisión de crímenes y delitos y fomenta las prácticas desleales en todos los ámbitos de la vida social, empresarial, económica, política, académica y administrativa, cualquiera que esta sea.

Tan pecaminosa es la prevaricación que se refiere a los crímenes y delitos perpetrados por funcionarios públicos, como la corrupción que se acomete desde el ámbito privado o particular, más aún cuando se produce la asociación delictuosa entre un corrupto y un corruptor.

Es claro que la más cruenta corrupción o prevaricación se produce cuando el infractor la comete prevalido del poder o autoridad que le confiere un cargo público, en cualquiera de los poderes del Estado, pero también se corrompe desde la iniciativa privada y otros ámbitos.

La impunidad camina siempre del lado del Poder o de la influencia política; por el amplio espectro de acción y el inmenso peligro que supone para la convivencia, la economía y el ordenamiento social, se requiere que corrupción e impunidad sean denunciados como crímenes sin importar si se infligen desde los ámbitos del Gobierno, Congreso, Justicia o empresariado, porque la prevención y persecución de las infracciones delictuosas o criminales no pueden ser selectivas o excluyentes.

La ciudadanía exige que los corruptos de cualquier color, estén donde estén, reciban el castigo de la ley, no sin antes recibir un juicio justo, mediante el principio del debido proceso y de la presunción de inocencia, A lo que se aspira es a la vigencia plena de la ley.

Hace algunos días, precisamente en el municipio de Cárdenas y, en el marco de la toma de protesta a delegados y subdelegados municipales en 186 de 188 representaciones populares de ese municipio, el gobernador Adán Augusto López Hernández, los exhortó a honrar esta función desempeñándose con honestidad y lealtad; pero les advirtió que, para quien se equivoque e intente torcer el camino, no habrá complacencia ni impunidad.

En este sentido, dijo Tabasco merece que nadie ande con hipocresía, ni propiciando la corrupción y sentenció que aquel que se aproveche de sus cargos para su beneficio personal, lejos de tener solidaridad (justicia y gracia, dicho en términos Juaristas), obtendrá de la sociedad y la autoridad el debido correctivo.

Evidentemente que estas frases del número 1 de Tabasco, debieron calar muy hondo en los actuales funcionarios, pero especialmente en quienes acompañaron al ex gobernador Arturo Núñez Jiménez, durante sus seis años de gobierno, ya que al saberse del fallecimiento del que fuera titular de las Finanzas Públicas Amet Ramos Troconis, festinan y creen que “ya la libraron”, porque todos los males se los van a cargar al difunto y ellos podrán gozar del dinero mal habido.

No señores, la sociedad tabasqueña estará muy atenta al devenir de los acontecimientos; vigilando, pero sobre todo exigiendo, que se aplique la ley a quienes, aprovechándose de los cargos públicos, le metieron “el diente” a los programas, presupuestos, recursos materiales y financieros, destinados a atender las necesidades y carencias de la población, especialmente, la de menos ingresos.

El recién fallecido, no puede llevarse los miles de millones de pesos a su última morada; a como tampoco se podrá decir que no hubo “nada de nada”, porque el desfalco existió; las irregularidades financieras y administrativas, son del conocimiento de la opinión pública y de la misma autoridad. Estemos atentos.

Y Para Usted También**Para revisar avances del programa “Sembrando Vida” que en Tabasco dejará una derrama económica mensual de 300 millones de pesos y analizar convenios de colaboración entre ambas instancias de gobierno, se reunieron en Palacio de Gobierno la secretaria de Bienestar, María Luisa Albores González, el gobernador, Adán Augusto López Hernández y el subsecretario de Inclusión Productiva y Desarrollo Rural Territorial, Javier May Rodríguez, donde acordaron el establecimiento de un convenio entre la Secretaría de Bienestar y el Gobierno del Estado para la proveeduría de plantas y el uso de los seis viveros estatales**qué bueno**fue todo por hoy**hasta mañana Dios mediante.