Carta abierta

Reconciliación, viento en popa


› Jorge Núñez

Adán Augusto ha venido poniendo en marcha lo prometido en campaña: la reconciliación de los tabasqueños. Así lo confirma la designación de dos nuñistas como nuevos miembros del Comité de Participación Ciudadana del Sistema Estatal Anticorrupción: Mileyli María Wilson Arias y Fernando Vázquez Rosas.

Edgar Azcuaga Cabrera, integrante del Comité de Selección, y cuyo nombre fue mencionado en el escándalo de acosos sexuales en la UJAT, calificó a los nuevos integrantes como “honestos y responsables y sin impedimentos para ser electos para estos cargos”.

Mileyli despachó como secretaria ejecutiva del Sistema Estatal de Seguridad Pública. Fue tan cercana a Núñez que fungió como oradora oficial en la ceremonia cívica por el 194 aniversario del Día de la Bandera. Allí convocó a “trabajar en unidad y redoblar esfuerzos para contar con un Tabasco más seguro, justo y próspero, respaldando las acciones del Gobierno para materializar los anhelos del pueblo tabasqueño” (SIC).

Fernando fue otro muy cercano al exgobernador. Fungió como vocero del Congreso de Tabasco, luego pasó a la titularidad de la Unidad Especializada de Comunicación Social sobre Seguridad Pública de la Gubernatura del Estado, y terminó como director de la Comisión de Radio y Televisión de Tabasco, Corat.

Fernando y Mileyli no son los únicos casos.

José Antonio de la Vega Asmitia, titular de la Secretaría para el Desarrollo Energético, fue cabeza de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes y presidente de la Junta de Coordinación Política de la anterior legislatura local.

Rosendo Gómez Piedra es otro ejemplo. El actual titular de la Junta de Conciliación y Arbitraje fue secretario de Gobierno en la parte final del sexenio pasado.

Otro dato: la mayoría de los ahora responsables de las áreas de comunicación de las dependencias públicas son los mismos del sexenio anterior, cuando su designación corrió a cargo de Lola Gutiérrez, extitular de la oficina de Comunicación y de la Corat.

La estela de nombramientos nuñistas supone una reconciliación obligada.

La sociedad tabasqueña estaba polarizada por la cacería que Arturo emprendió contra su predecesor priista Andrés Granier Melo y varios de sus colaboradores. Y todo mundo sabe cómo termino todo: con presos liberados por falta de pruebas.

Por el contrario, en una suerte de pragmatismo puro, Adán ha emprendido una batalla en favor del reencuentro político y del diálogo social en Tabasco.

La prioridad de la 4T, por lo visto, no se basa en el ajuste de cuentas ni en la venganza política. A ojos vista, parece lo más sensato en salvaguarda del interés público de la mayoría.

Puede que a muchos no les parezca, o que incluso lo rechacen, pero es la misma filosofía política que el presidente Andrés Manuel ha venido aplicando en el ámbito nacional.

¿Para qué? Para que de una vez por todas se cierren esas heridas que se estuvieron sufriendo en el país… y en Tabasco.