Franja Sur

Perdidos en el aeropuerto


› René Alberto López
E-mail: ralopez22@hotmail.com

Para los mexicanos que no conocemos ni pío de aeronáutica, aeropuertos ni de nada por el estilo, participar en la consulta sobre el Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAIM), sería tanto como poner a resolver problemas contenidos en el libro del matemático Aurelio Baldor a un grupo de alumnos del tercer grado de primaria. ¡No manchen!, diría Luisito, personaje que se quedó clavado en la época de los hippie.

A una semana de llevarse a cabo -- se realizará del 25 al 28 de octubre y se instalarán más de mil cien urnas en 538 municipios-- los mexicanos estamos mareados de tanta información derivada de la polémica por la continuidad o no de la obra de Texcoco.

Pero, la verdad, la verdad, son muy pocos los que tienen quizá conocimientos técnicos y científicos sobre obras de ese calado. La mayoría a participar en la encuesta anunciada, terminará votando con la ayuda de “un volado”. De ese tamaño.

Resulta, pues, una situación confusa para el grueso de la población y de este modo quienes decidan acudir a votar la encuesta, terminarán haciéndolo según el grado de influencia a través de la información que hayan captado a través de los medios en los recientes días.

Y es que si el ciudadano observa a los funcionarios federales o especialistas involucrados en el asunto, cuyas opiniones encontradas son difundidas a través de la televisión y otros medios, hoy te convence uno sobre que se continué la obra de Texcoco, pero luego sale otra versión y, te persuade por la propuesta de Santa Lucía.

Así, el miércoles por la noche se difundió la posición de Gerardo Ruiz esparza, titular de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT). En el Senado reiteró que Texcoco es el mejor sitio para el nuevo aeropuerto.

Explicó que en caso de cancelarse la obra, “el gobierno mexicano tendría que pagar de entrada 100 mil millones de pesos, que es el monto invertido hasta el momento, además de otra fuerte suma para pagar indemnizaciones a las 307 empresas contratistas afectadas y para demoler lo construido”.

Con esa postura, esa misma noche, coincide el analista financiero David Páramo, en Imagen, quien además abundó que el proyecto de Santa Lucía a diferencia de la mayoría de grupos de especialistas que lo consideran inviable, es solo apoyado por Javier Jiménez Espriú, próximo titular de la SCT, el Grupo Riobóo y pobladores de Atenco.

Así, tras escuchar los argumentos de Ruiz Esparza, cualquiera persona con el mínimo sentido, se pondría a favor de continuar la obra, pues sería un dineral el que perdería el gobierno federal.

Pero también se dieron a conocer otras posturas el miércoles último. El portal de Aristegui Noticias publicó un estudio de Proyecto Poder, en el que asegura que si se actualizan costos es inviable el nuevo aeropuerto.

Resaltan que la Secretaría de Hacienda calculó un costo total de 195 mil millones de pesos, pero un estudio de la Academia de Ingenieros (AI) estimó que la cifra es 440 mil millones de pesos.

Para rematar está intensa polémica, ayer en Saltillo, Coahuila, el presidente electo Andrés Manuel López Obrador advirtió que si resulta la opción de construir dos pistas en la base a aérea de Santa Lucía habría un ahorro de cien mil millones de pesos.

“No quiero dejar de ser imparcial, pero si me lo permiten, nada más por esta vez, si se hacen las dos pistas en Santa Lucía hay un ahorro de más de 100 mil millones”, y se pronunció por respetar “las posturas encontradas” en torno al debate sobre el nuevo aeropuerto, pues “así es la democracia, es pluralidad, tenemos que respetar la opinión de todos, y al final que participen”. (La Jornada/18/10/2018).

Y bien, para los ciudadanos que nunca siquiera han pisado un aeropuerto, ni lo pisarán, ante tanta revoltura es para ellos como una “olla de mondongo” el tema de la dichosa terminal aérea.

Hasta para los que entienden poco sobre el caso, la verdad, la verdad, faltó mucha información imparcial.

Ahí se las dejo…