Franja Sur

El pobre Arturo, no pudo…


› René Alberto López
E-mail: ralopez22@hotmail.com

Franja Sur

El presidente Luis Echeverría lo intentó el siglo pasado (1976) desde el poder, cuando instrumentó el golpe al diario Excélsior que en esos tiempos contaba con una pléyade de periodistas heroicos que, a pesar de las duras presiones del oficialismo, nunca dejó de ejercer un periodismo crítico.

Así, la prensa comprometida con el oficio de informar la verdad por sobre todas las cosas, siempre ha incomodado a los hombres del sistema gubernamental y, hay verdaderos ejemplos épico, memorables, como el de Ricardo Flores Magón que con un grupo de valientes siempre empuñó la pluma para publicar la verdad y desnudar a los gobiernos opresores.

Entonces, no es nuevo que los gobernantes traten de sepultar a la prensa a través de diferentes métodos, desde la inmunda represión por medio de sus gorilas, el desprecio a los reporteros, hasta la vulgar acción de escamotear la publicidad oficial.

Pero al final los gobiernos pasan y la prensa sobrevive, y así será por los siglos de los siglos. Pero esto no alcanzan a entenderlo los hombres públicos, y esto pasa cuando el cerebro de los que ejercen el poder es reo de la soberbia y de la intriga.

Baste recordar que Arturo Núñez Jiménez llegó con el corazón envenenado en contra de un sector de la prensa tabasqueña, además que sobre sus hombros tenía a “pepe grillos mujeres”, que le hablaban al oído. A diferencia de los que aconsejaban al Pinocho del cuento (el vestido de diablo y el otro con alas de ángel), el llamado “Pinocho de la Quinta Grijalva” cargó con dos personajes que lo azuzaron siempre en contra de sus críticos.

Así, cuentan ahora colaboradores cercanos al mal llamado gobierno del “cambio verdadero”, que la funcionaria estatal Marta Lilia López Aguilera y la vocera de pena ajena Dolores Gutiérrez Zurita, le llenaban a diario los oídos de odio y venganza al desdichado ex gobernador.

Fue ineficaz, tan inútil la acción de venganza del pobre Núñez que terminó llenándole los bolsillos a aquellos que, cuando andaba en la orfandad política los injuriaron, y, en cambio, traicionó a quienes le tendieron la mano en el ostracismo.

De este modo, el hombre público que llegó a Tabasco portando en su solapa insignias de general, escapó como soldado degradado y el uniforme convertido en andrajos. Salió, pues, de su tierra, abatido y como un vil desertor.

Así, al terminar su mandato el gobierno que encabezó Núñez ha sido execrado debido al rotundo fracaso, al sexenio de corrupción, mediocridad y dejadez gubernamental.

Tampoco cumplió su sueño dorado de desaparecer del mapa a la odiada prensa, a esa que ninguneó, despreció, abarató. Sí, mientras a los medios nacionales les respetó sus millonarias tarifas de publicidad, a las empresas tabasqueñas les dio lo que él quiso.

Hoy, a la distancia, se sabe que al iniciar su gestión también ordenó a su gabinete no sentarse con los periodistas, negar entrevistas y el poder de comunicación se centralizó en las nefastas oficinas de Comunicación Social.

El desprecio de Núñez contra algunos medios y comunicadores se vivió en todo su esplendor. Lejano quedaron los días cuando Núñez a través de su fiel colaborador José Frías Cerino –ya fallecido-- casi suplicaba para que le publicaran sus declaraciones.

Núñez, en el destierro del PRI, deambulaba en las mesas de los periodistas mendigando un espacio. Este escribidor es testigo de cómo al director de un diario tabasqueños identificado con la izquierda --¿Seré yo pequeño saltamontes?-- rogó para que el periodista se tomara uno foto con él.

Pero al llegar al poder se infló de soberbia, se creyó el infalible, el todo poderoso. Olvidó los favores pedidos a comunicadores y se lanzó con odio infinito contra los medios, principalmente aquella prensa llamada alternativa.

Su maldad fue tanta que les quedó debiendo a todos los medios de Tabasco, un año de servicio de publicidad. Hoy se debe regodear allá en las penumbras del olvido.

Sin embargo, su perversidad no obtuvo el éxito deseado, porque todos aquellos a los que quiso desaparecer, a los que quiso aplastar con el chantaje de la publicidad, todos, absolutamente todos los medios de comunicación, siguen trabajando y con mayor fuerza en las redes sociales.

Pero también sucede entre las mejores oligarquías, por ejemplo el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, es de los políticos que en su borrachera de poder está intentado eliminar a la prensa de su país, pero con su trasnochada postura, no solo la ha fortalecido, sino que los medios estadunidenses han acrecentado su credibilidad.

Y bien. A nombre de un grupo de compañeros de la prensa choca, le envío este pensamiento motivador al “pobre Núñez”, y no me refiero a lo económico:

“La prensa no solo es el arma más poderosa contra la tiranía y el despotismo, sino el instrumento más eficaz y más activo del progreso y de la civilización”. Francisco Zarco

Ahí se las dejo…