Democracia virtual

La juventud de Gaudiano se impone

› Eugenio Hernández Sasso

Por lo que se ve, Gerardo Gaudiano, candidato de la Coalición Por Tabasco al Frente, ha crecido mucho en estos dos meses de campaña a la gubernatura de Tabasco, en tanto que su rival Adán Augusto López, de Juntos Haremos Historia, parece haber perdido fuerza; Georgina Trujillo, del PRI, no sube; Manuel Paz, avanza al igual que Jesús Alí, y Oscar Cantón, según dijo el nieto de Leandro Rovirosa en el segundo debate, “no tiene ninguna posibilidad de ganar”.

Si hacemos memoria veremos que a Gaudiano le inventaron delitos y una averiguación previa durante el proceso interno de selección de candidato del PRD, que al final se aclaró y sirvió para que el ex alcalde capitalino quedara totalmente vacunado y enfrentara, sin problemas, la contienda constitucional por la silla gubernamental que dejará Arturo Núñez el 31 de diciembre del año en curso.

Ahora Adán Augusto ha sido torpedeado por María Teresa de Jesús Sánchez Zamaniego, quien es militante de Morena, pues informó en una rueda de prensa que el abanderado de su partido fue citado este 13 de junio del presente año para rendir declaraciones en calidad de imputado dentro de la carpeta de investigación número CI-FCH-CUH-7/UI-1S/D/01709/05-2018, en la que también se involucra a su esposa y a una decena de personas.

Ahora tiene, seguramente, dos preocupaciones: la primera será resolver el problema antes de la elección para recuperar la honra no solo de él sino de su familia, y segundo, no deberá descuidar sus actividades proselitistas para que no decaiga, al grado de perder la elección más competitiva de la historia de Tabasco.

Tanto Georgina Trujillo como Adán Augusto, en los tiempos de incertidumbre que vivieron los actuales candidatos porque sus partidos no los designaban, preferían medirse con José Antonio de la Vega Azmitia y no con Gaudiano; no digamos que por temor sino tal vez porque era difícil que le aguantaran el paso a la intensidad de su estrategia proselitista.

Como decía un slogan en las bardas de mi barrio “El Rastro”, en aquellos años en los que todavía era un chamaco: “La juventud se impone”. Desde luego que se impone porque tiene más energía para hacer las cosas, y, en el caso que nos ocupa, es lógico que se va a imponer porque la gente está cansada de los mismos de siempre, de aquellos que han engañado al pueblo una y otra vez con promesas que jamás le cumplen.

Gaudiano representa un cambio generacional, pues personifica a una camada de nuevos políticos con ganas de trabajar y hacer las cosas bien, no a esos que están acostumbrados a cambiar de partido en partido, como las ardillas saltan de rama en rama, para tratar de mantenerse en la ubre del presupuesto público porque no saben vivir de otra cosa. Y como no pueden ganar con simpatía del electorado, descalifican, dividen y enfrentan a la sociedad.

Por eso la gente en las comunidades ve bien a Gaudiano, el muchacho conecta con la ciudadanía porque habla con sinceridad. Lo avala una hoja de servicio que algunos quieren desaparecer con descalificaciones pero los habitantes de Centro, por ejemplo, lo avalan.

No es para menos, realizar más de 300 obras en tan solo año y medio y gestionar recursos adicionales al presupuesto del ayuntamiento por 500 millones de pesos habla de la capacidad para trabajar y sacar dinero hasta debajo de las piedras con tal beneficiar a sus gobernados.

Sassón

Usted, amable lector, no sabe el encanto que representa escuchar la melodía de las calandrias en el jardín de su casa. Es algo exquisito despertar y escucharlas, por la sencilla razón que a Dios le plació llevar esas aves a que eligieran mi hogar para construir sus nidos en un árbol de cocoíte que sirve de sostén a mis pitahayas.

Vi cómo arrancaron con sus picos el pasto del patio para dar forma a su nido, poner y empollar sus huevos y, seguramente, en unos días más presenciaré el nacimiento de sus polluelos que, cual bebés, empezarán a aletear y adiestrarse para emprender su primer vuelo; después se irán a anidar y reproducirse en otro árbol, para el deleite de otras personas que escucharán en las mañanas, como yo, las notas de su inigualable poema. O simplemente volverán quizá el año próximo como las oscuras golondrinas, de Gustavo Adolfo Bécquer, en mi cocoíte sus nidos a colgar.