Democracia virtual

El PRI no está muerto

› Eugenio Hernández Sasso

Georgina Trujillo es la primera mujer que el PRI postula como candidata al gobierno del estado de Tabasco. Es, entre otras cosas, quien mayor experiencia tiene como política si se compara con sus adversarios, pues ya fue alcaldesa de Centro, diputada federal, senadora, diputada local, titular de dependencias locales y subsecretaria a nivel nacional; se ha mantenido, además, leal a su organización, disciplinándose por lo menos en tres ocasiones para dejar pasar a otros que han ocupado la silla gubernamental. Es una mujer de palabra

El 1 de julio del presente año, la hija del ex gobernador Mario Trujillo enfrentará una batalla en la que su partido es considerado, por generadores de opinión, como el más débil. Es el instituto político que gobernó por más de ocho décadas en Tabasco pero hoy, sin embargo, es el que mayor deserción de cuadros tiene, convirtiéndose así en la fortaleza del Movimiento de Regeneración Nacional y tal vez del PVEM que lidera Federico Madrazo Rojas.

Algunos consideran que en el tricolor solo queda el cascarón, menos Arturo Núñez, gobernador de Tabasco, quien a pesar de ser de extracción perredista, comentó hace unos meses que a ese instituto político “no lo den por muerto”, porque si logra reagruparse será un rival muy fuerte que bien podría volver a tomar su lugar en la Quinta Grijalva, a partir del próximo año.

Gina Trujillo asegura no ser suicida, razón por la cual aceptó ser candidata de su partido, aun por encima de todas las dificultades que la elección del 1 de julio de 2018 representan. “Si yo viera que enfrente tengo un precipicio no me aviento”, comentó en una reunión con periodistas de la Mesa de la Fraternidad.

Si vemos con detenimiento las cosas, pereciera que mientras el PRD apuesta a la juventud, popularidad, legado de Gerardo Gaudiano, así como a la fuerza de su estructura y el poder político y económico que representa tener los hilos del gobierno en sus manos, Morena juega a que el “efecto Andrés Manuel” remolque a Adán Augusto López y lo plante en la silla gubernamental, en tanto el PRI cruza los dedos para que se pulverice el sufragio y pueda colarse entre sus adversarios.

En ese sentido juegan un papel importante el PVEM y el Panal. El primero si postula un abanderado fuerte jalará una buena cantidad de sufragios (muchos coinciden en que será Jesús Alí de la Torre) y, por el otro lado, la eficiencia con que se conduzca Manuel Paz Ojeda como postulante del Panal haría que los votos en Tabasco se dividan en cinco y, en un momento dado, beneficien al tricolor o al PRD, partidos que mejor estructura y mayor voto duro tienen.

Ahora bien, la estructura del Revolucionario Institucional está acostumbrada a funcionar con recursos financieros, pero en esta ocasión, aunque muchos se mantienen fieles y leales, ha sido fuertemente sacudida con la deserción de algunos. Esto indica que quienes operarán electoralmente el 1 de julio lo harán por convicción y no por remuneración, lo cual reduce las posibilidades de compra-venta del esqueleto ejecutivo del partido que ha permanecido seis años fuera del poder que, dicho sea de paso, muchos extrañan.

La abanderada del tricolor al gobierno del estado considera que el desgaste del PRD, a causa de su gobierno, puede ser factor favorable para ella y advierte, asimismo, que en el municipio de Centro (considerado para todo candidato a la gubernatura como la joya de la corona por los sufragios que representa) la ruptura entre Candelario Acosta y Jaime Mier y Terán debilitará al sol azteca, en tanto que Evaristo camina con una pesada losa de negativos a cuestas, razón por la cual asegura que ganará Adrián Hernández Balboa, y esos votos también serán para la primera mujer que podría gobernar Tabasco, a partir de 2019.