El desgaste presidencial en Tabasco


Los análisis que ya empiezan a percibir la caída en la aprobación del presidente Andrés Manuel López Obrador deben ser leídos con atención en Tabasco, pues el gobierno estatal depende de la figura del oriundo de Macuspana. Esto es, la gloria o el infierno del mandatario del país lo es también de su terruño.

A principios de año que el tepetiteco contaba con el apoyo del 62 por ciento de los mexicanos, el gobernador Adán Augusto López Hernández rondaba en el 60 por ciento. A grandes rasgos ambos mantenían los mismos números.

Y es que, en adición, el Ejecutivo tabasqueño trata de seguir las mismas políticas que su homólogo federal. Por ejemplo sus administraciones mantienen cero acercamiento con los medios de comunicación con la intención de apocar a los periodistas.

Mientras en Palacio Nacional el presidente trata de fijar la agenda por medio de ‘sus’ “benditas redes sociales”, que no son sino una gavilla de aplaudidores que le celebran a rabiar sus ocurrencias, en el Edén la política de comunicación social se implementa a través de filtraciones en las ondas hertzianas.

Ayer, el periodista Raymundo Riva Palacio, uno de los más agudos e influyentes columnistas de México, escribe sobre el ‘desgaste presidencial’. Apunta: “Gobernar a México ha resultado bastante más complejo de lo que pensaba el Presidente, aunque públicamente dice lo contrario. La permanente molestia contra la crítica en los medios exuda frustración ante la observancia de sus yerros, limitaciones y contradicciones, lo que se ha reflejado intramuros”.

En su columna ‘Estrictamente personal’, señala: “El Presidente sufre un desgaste pronunciado. En febrero, López Obrador alcanzó un máximo de aprobación al llegar a 81 por ciento, que representaba 27 puntos arriba del porcentaje de mexicanos que votaron por él en la elección presidencial. Para la medición de junio, había caído 15 puntos, una tasa que se mantuvo estable en julio, de acuerdo con la encuesta de aprobación presidencial publicada por ‘El Financiero’ este lunes. Es un margen importante que mantiene el consenso para gobernar, pero está lejos de ser una cifra extraordinaria”.

Riva Palacio encuentra que esa cifra de aprobación “es apenas un punto más de lo que tuvieron Vicente Fox y Felipe Calderón al medirse el primer semestre de sus presidencias. Fox cayó durante su primer año de gobierno, pero Calderón se mantuvo. La duda es qué sucederá con López Obrador”.

El también analista de Televisa aventura que “la probabilidad de que López Obrador siga cayendo es alta. Esta afirmación es casi un pleonasmo. Cuando se ha llegado tan alto en las encuestas, se aplica la mecánica clásica de Isaac Newton: todo lo que sube, tiene que caer. La gravedad política de López Obrador muestra claramente esa caída. El porcentaje de aprobación de 66 por ciento es el principal dato 'duro' del estudio, pero no refleja el desgaste”.

Enseguida, compara la encuesta de los primeros 100 días de gobierno de AMLO con la medición de principios de semana, lo cual lo lleva a concluir que si bien este análisis “no prende los focos rojos al Presidente, pero sí es una llamada de atención que requiere su atención”.

Agrega: “El desgaste tiene que ver con el discurso y su comunicación política, que empieza a mostrar vacuidad e ineficiencia. Los sofismas también han perdido efectividad. La ventaja es que apenas lleva siete meses en el gobierno, y tiene suficiente tiempo para corregir y administrar de manera más inteligente las expectativas, (pero) si admite que está mal y va mal”.

¡Y la administración de Tabasco depende de la aceptación o reprobación de López Obrador!

Columnas