Al amparo del 115


› Mario Gómez y González
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Hay una máxima en la amplia conceptualización de la política mexicana, y muy especialmente en la tabasqueña, que dice, palabras más, palabras menos, que en campaña se dice lo que no se va hacer; pero ya con el poder en las manos, entonces se hace lo que nunca se dice. La anterior frase es lo bastante clara, como para que la podamos entender, comprender y asimilar.

El contenido del concepto, “el poder tras el trono”, es tan viejo como la política misma. Se refiere a la persona o el grupo que sin tener un cargo de autoridad formal –sin sus prerrogativas y responsabilidades- es quien, en la práctica, toma las decisiones, ejerce el poder y recibe sus beneficios.

En el contexto mundial un ejemplo clásico, sería o es el cardenal-duque de Richelieu; el fraile capuchino que fue primer ministro de Luis XVII. Richelieu jugó un papel mayor que el de primer ministro: influyó en la toma de decisiones al punto de ser él, y no el Rey, el verdadero hacedor de la política del Estado francés.

En el caso de la política mexicana, el ex presidente Carlos Salinas de Gortari se ajusta a esta caracterización de los poderes formales y reales, y ha desempeñado tal papel desde su retorno en 2005 de esa especie de exilio que se impuso, o le impusieron, durante el gobierno de Ernesto Zedillo.

En varias ocasiones, el presidente, Andrés Manuel López Obrador ha sostenido que Salinas fue personaje central en la maquinación para impedir que él, en su calidad de candidato de la izquierda y favorito en las encuestas, triunfara en la elección del 2006. De acuerdo con su versión, Salinas sigue siendo uno de “los que mandan” en México.

Ahora bien, si fijamos la vista en las élites, una buena parte de la historia política mundial puede explicarse por la influencia de “poderes tras el trono” a veces como el simple resultado con su cercanía al personaje en posición de mando –esposas, amantes o amigos con derecho de picaporte- reforzada por la mezcla de los caracteres del influyente –el fuerte- y de los influidos –el débil-.

Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con los actuales tiempos de gobierno en los municipios donde la cabeza principal son las alcaldesas?; la verdad es que mucho, ya que en el escritorio del dirigente estatal de Morena en Tabasco, César Burelo, hay infinidad de quejas, precisamente donde los habitantes de las comunas hablan, con pelos y señales, que los cónyuges (esposos), son los que en realidad ejercen el poder; esto es, mandan, en tanto las Presidentas, son solamente figuras decorativas.

Amparados en el artículo 115 constitucional, mismo que habla de la autonomía municipal, la mayoría de los actuales ayuntamientos tabasqueños gobernados por mujeres, se vienen caracterizando por hacer las cosas pasándose por el arco del triunfo lo que de verdad debiera ser. Las alcaldesas están como figuras decorativas, pues son sus esposos los que toman las decisiones y no se mueve ni una sola hoja, sin que éstos así lo ordenen.

Vaya, desafortunadamente ya es del dominio popular que las alcaldesas no son las que ejercen el poder o llevan sobre sus espaldas las cargas de ejercer el gobierno de sus respectivos ayuntamientos, sino que son sus esposos los que mandan, deciden, tienen la sartén por el mango, siendo auténticos hombres en cuyas manos están la horca y el cuchillo.

El presidente de Morena, César Burelo, tiene conocimiento de que, incluso, son los familiares de las presidentas las que devengan los mejores salarios y prestaciones de las nóminas municipales, por lo que ya está pensando muy seriamente hacerles un llamado de atención fuerte, porque las cosas no pueden seguir así.

La población emitió sus votos por la alcaldesa, más no por el esposo de ella que ahora, sin el menor recato, ejerce el poder en el ayuntamiento; hacen y deshacen a su libre albedrío y no hay poder sobre la tierra que los haga cambiar, o que les diga de manera enérgica que no es correcto lo que están haciendo. ¿cogobierno o nepotismo?

Y Para Usted También**El próximo martes 13 de agosto, a partir de las 12:00 horas, el Doctor Fernando Rabelo Hartman, rendirá su tercer informe de actividades, correspondiente al periodo 2018-2019, al frente de la División Académica de Ciencias Sociales y Humanidades (DACSyH) de la UJAT**el evento, al que acudirán autoridades universitarias, encabezadas por el Rector José Manuel Piña Gutiérrez, profesores, investigadores, personal administrativo alumnos e invitados especiales, entre ellos el gobernador Adán Augusto López Hernández y el Presidente del Tribunal Superior de Justicia (TSJ) y del consejo de la Judicatura, Enrique Priego Oropeza, tendrá lugar en el auditorio, “Lic. Eduardo Alday Hernández”, del campo Bicentenario, en esta ciudad capital**habrá que seguir con suma atención la lectura de este importante documento por parte de Fernando Rabelo Hartman, ya que seguramente dará mucho de que hablar**fue todo por hoy**hasta mañana dios mediante.

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