El iceberg que descubrió la red de corrupción en México.


› Humberto Iduarte
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En estos últimos días, la imagen de Genaro García Luna ha impactado a la sociedad mexicana, una sociedad sorprendida y anodada que día con día va conociendo hasta donde pueden llegar las redes de la corrupción del narcotráfico incrustadas dentro de un gobierno federal.

Lo que vemos es como un personaje que estuvo sirviendo a los tres últimos gobiernos logró tener en sus manos la información mas delicada y siniestra de como se manejaban los turbios negocios de funcionarios de alto nivel. García Luna y lo que hizo, nos da la oportunidad de cómo una sociedad en su conjunto, se le de conocer la magnitud del daño que se le hizo a México.

Hoy Genaro García Luna está detenido en los Estados Unidos, y la información que posee es tan valiosa que preocupa demasiado a los que manejaron los hilos del poder desde el año 2000 a la fecha.

Por ello quizá la preocupación del juez que llevará a efecto este juicio en Nueva York al urgir a la parte judicial en Dallas, Texas que lo tiene detenido, que acelere su trasladado a una prisión en NY debido a que correo peligro de que se fuge o le pase algún accidente.

El juez Brian M. Cogan, juez federal de Nueva York, quien será quien llevará el juicio contra Genaro García Luna quien está detenido en Dallas, Texas fue designado a petición del Departamento de Justicia estadunidense. El juez es conocido por haber llevado el juicio de Joaquín “Chapo” Guzmán y lo envío a purgar cadena perpetua, tuvo en ese proceso a un delincuente que estuvo callado, quien no manifestó nada absolutamente. Ahora, esto se percibe que será muy diferente.

Hay mucha información que se le puede sacar a García Luna. Hay fuentes de información y testigos, también lo que la Unidad Financiera de México enviará sobre los manejos de dineros y propiedades que están en su poder.

Será un juicio muy diferente al del Joaquín “Chapo” Guzmán, quien no habló jamás durante sus comparecencias.

La diferencia entre un delincuente y otro es que Genaro García Luna no tuvo los riesgos que corría el Joaquín “Chapo” Guzmán en su actividad. Él ex policía de la nación contaba con el apoyo de las más altas autoridades. Tenía de su lado a toda la Policía Federal para que lo protegiera. Estaba incrustado dentro del corazón del sistema de seguridad de este país.

Estaba al frente a un traidor de una enorme magnitud por qué se le dio la oportunidad de que defendiera a las instituciones del gobierno mexicano, o del Estado mexicano, mejor dicho, y no lo hizo.

La sociedad mexicana fue herida en su corazón, en su médula, con este desleal al frente de la seguridad nacional. Con él se perdió la confianza en el gobierno y quienes los representaban. El sufrimiento que se traduce por las muchas muertes en ese proceso cómplice, los marcó para siempre.

Con este nuevo escándalo, el prestigio de México que cada día se fue diluyendo debido en estos últimos años por la ola de sangre que lo envuelve, trae que se siga mancillando su nombre.

La detención de García Luna puede resultar que se pueda revertir este proceso histórico manchado de complicidad gubernamental. Puede ser la gran oportunidad no solo de la ir descubriendo los grandes negocios y fortunas mal habidas por morbo, sino que pueda servir para dejar de pagar las facturas de tantos escándalos y darle a México otra imagen menos vergonzosa.

El gobierno actual tiene las herramientas para hacerlo. Y deberá hacerlo pronto, no solo por este caso, sino por los que están en puerta.

Hay que recalcar y es pregunta cuales han sido las razones en que el gobierno de los Estados Unidos son lo que ejecutan estas capturas y no las autoridades mexicanas.

Las estructuras institucionales se ven frágiles y a pesar de las investigaciones hechas, no se ejecutó. Eso dice mucho de las fallas que tenemos en esa materia. Algo habrá que hacer.

Queda la sociedad atenta de que va a ocurrir después de que Genaro García Luna comience a declarar y eso, bajo previo acuerdo con las autoridades norteamericanas. Pronto sabremos hasta donde estira la liga y quienes serán los denunciados.

Felipe Calderón, el hombre mayor informado del país en su mandato, hoy niega todo, dice que nunca supo nada, y con ello mostró una faceta que pocos conocíamos. La cara de un total cinismo y desvergüenza, un mentiroso e hipócrita descomunal. Pasó de lo ridículo al escarnio popular.

Vicente Fox, estuvo callado. Oyó quizá pasos en la azotea y mejor le bajó sus criticas hacía el actual gobierno.

Quedamos pues pendientes del desenlace de este guion, un guion que rebasa cualquier serie de Netflix por lo complejo, circunstancias y desenlaces por demás increíbles.

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